El MOVADEF, el Estado y un juez llamado Ángel

La prensa peruana comunicó al unísono en abril pasado que el juez Ángel Mendivil abrió un nuevo juicio penal a cuatro miembros del MOVADEF por apología al terrorismo. Se declaró fundada la denuncia basada en un artículo del primer número del periódico Amnistía General (2010) que dice de Abimael Guzmán que es hoy el mayor filósofo maoísta. Una alabanza muy provocadora para un Estado que no quiere perdonar ni perder.

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La fiscalía ya había formulado una denuncia penal en 2010 pero el caso fue desestimado por una jueza en 2013 y una resolución había declarado no ha lugar a la apertura de instrucción contra los dirigentes Manuel Fajardo, Alfredo Crepo y otros (que deslindaron del MOVADEF en 2012). La magistrada declaró entonces que en esta alabanza a Guzmán no hay exaltación a un acto terrorista pasado, ni incitación a la violencia. Se reconoció también el derecho fundamental a la libertad de expresión y opinión. Asimismo, la denuncia había sido archivada.

Lo que hoy la prensa no cuenta es que después de que, en octubre 2010, la fiscalía haya solicitado a la DIRCOTE-DIVIES su opinión sobre la publicación del periódico que nos interesa, Luis Ballardo Osorio, Luis Cuba Greco y Alex Alberto Alexander Aymas, respectivamente Mayor de la Policía nacional (PNP), Comandante PNP y sub oficial superior PNP, habían declarado como resultado de las investigaciones que “no se ha podido advertir el ilícito penal relacionado y/o vinculado al delito de terrorismo”. En noviembre 2010, Jon F. Jiménez, asesor legal de la  DIRCOTE y capitán PNP, firma el dictamen según el cual “no es posible advertir algún indicio razonable de ilícito penal, razón por la cual esta UNIASJUR-DIRCOTE considera que en el expediente materia de opinión no se evidencia indicio alguno que permita presumir la comisión del delito de apología del delito de terrorismo, ni mucho menos la comisión de algún otro ilícito contemplado en el decreto ley Nº 25475 ley de terrorismo”. Sigue un análisis del periódico Amnistía General que, según José Luis Venegas, comandante PNP y jefe de UNIANDIF, Eduardo Solís Zevallos, coronel jefe OFINTE y Nicanor Fernández, capitán PNP, “estaría sirviendo como medio de tipo político y no terrorismo, así como pregonar su nueva posición de tinte democrático”. De la misma manera, un oficio de la DIRCOTE afirma que “la distribución y venta del periódico marxista leninista maoísta Amnistía General no constituye apología al delito de terrorismo, por no cumplir con las condiciones establecidas en el artículo 316 del código penal…por consiguiente no existe responsabilidad alguna en los encargados de la edición, redacción, distribución y venta del mismo”. En junio 2011, Dr. Luis Enrique Valdivia, Fiscal Adjunto Provincial Titular, después de estudiar el caso, resuelve “no ha lugar a formalizar denuncia penal por delito de apología del delito, debiendo archivarse definitivamente”.  En consecuencia, Wilfredo Robles Rivera, abogado de dos de los acusados, declaró: "Solicitaré que los afectivos policiales que opinaron que no hay delito de apología, sean citados a declarar. Se comprobará que la Fiscalía ha presionado a la Policía para obterner informes favorables a lo que ellos desean imputar a mis defendidos".

Podemos no estar de acuerdo con el pensamiento maoísta o con el planteamiento sobre Guzmán, responsable de muchas muertes y crímenes injustificables, pero en 2016, ¿es un delito ser maoísta? ¿O hay límites a la libertad de expresión y de opinión? En la misma lógica que el proceso penal contra las personas que presentaron el libro “De puño y letra” en 2009, y la detención masiva de 28 miembros del MOVADEF en la Operación Perseo en 2014, ¿acaso no estaráeste nuevo juicio simplemente destinado a proscribir una cierta concepción política del mundo?

© Mariu Palacios 2015 Serie "Heroína en construcción" © Mariu Palacios © Mariu Palacios 2015 Serie "Heroína en construcción" © Mariu Palacios




 

 

 

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