Entrevista con Matías Meyer por su película "Yo"

La película "Yo" de Matías Meyer forma parte de la programación "Découvertes fiction" del festival Cinélatino, Rencontres de Toulouse 2016.

 

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Cédric Lépine: ¿Para ti, la adaptación es sinónimo de permanecer fiel a la historia original?

Matías Meyer: No, de ninguna manera se trata de ser fiel a la obra original. Más bien se trata de ser fiel a la película. Cuando platiqué con Le Clézio para adaptar su cuento, me pidió que, por favor, no respetara su obra, que me sintiese completamente libre, una necesidad intrínseca para la creación. Aunque, al fin de cuentas, la obra original y la película tienen mucho en común.

A lo largo de la historia, "Yo" evoluciona y pasa de ser un personaje inquietante en la relación con su madre, un Frankenstein de Karloff frente a una niña, un adivino, hasta llegar a ser un hombre joven e inocente, de fuerza herculina que descubre el mundo adulto masculino. ¿Qué significa para ti esta evolución?

Continuando un poco con la pregunta anterior... En el cuento de Le Clézio, "Yo”"no crece, no evoluciona, siempre será un niño. Para una película, se necesita la evolución del personaje, el cambio. Esa es la principal diferencia con el cuento, reordenamos la estructura para lograr esa evolución. Me gusta mucho la descripción que haces de su evolución. Lo que significa ese trayecto es que "Yo" es capaz, simplemente necesita la oportunidad de demostrarlo. Él necesita salir de casa de su mamá que es como una prisión donde está estancado (contraste entre el movimiento de los coches en la autopista y la inmovilidad del interior del restaurante). Al conocer a Elena, descubre el sentimiento amoroso, que pone su vida en movimiento, y es a través del antagonista, el amante de su madre, que recibe la oportunidad de salir a trabajar y buscar la fortuna. Trabaja bien y logra socializar. Su lado de adivino muestra que las personas con aparentes deficiencias tienen otro tipo de dones que las personas normales no tienen. "Yo" pasa, efectivamente, de ser un monstruo inquietante a ser un chico entrañable. Superamos el prejuicio inicial para descubrir la verdadera naturaleza del personaje.

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El título es una afirmación de sí mismo, sosteniendo una diferencia a pesar de todo y contra todo. ¿Podemos ver ahí un mensaje de esperanza frente a las discriminaciones sociales?

Lamentablemente, el final es trágico, "Yo" casi lo logra y es la maldad disfrazada de ignorancia de la sociedad (sus amigos) la que lo condena y condena también a otro ser diferente y parecido a "Yo", que es Luisa. Sin embargo, hay algo en la estructura que nos hace dudar, no es un final tan categóricamente trágico, queda un poco de esperanza. ¿Tal vez "Yo" soñó lo que va a pasar y lo podrá evitar? No se sabe a ciencia cierta.

Muchas veces "Yo "rivaliza con las máquinas, considerándose también él mismo como una máquina (la desplumadora que lo despide, la grúa que bota más escombros que él con su carretilla). ¿Por qué este punto de vista esta tan presente en la película?

Hay una lucha en la película entre la naturaleza y la civilización moderna. La autopista irrumpe violentamente entre las tierras de cultivo. Si miras delante del restaurante sólo ves coches y trailers, si miras hacia atrás, hay campo. La velocidad de los coches contrasta con el ritmo de la naturaleza y el sonido de los motores acaba con la sutileza de los sonidos naturales. "Yo", para relajarse va a la naturaleza, es el lugar donde mejor se siente (yo también). Ese choque entre el hombre moderno y la naturaleza, está presente en todas mis películas, el hombre debe encontrar un equilibrio harmonioso con la naturaleza o acabará por destruirse. Es la problemática de nuestra generación.  

El sonido ocupa un espacio significativo en la película, junto al ruido de la circulación en la autopista y la música de Galo Diran y Chac Moola. ¿Cómo fue el trabajo con ellos?

Galo siempre busca partir del sonido directo para escoger sus instrumentos y así lograr que las intervenciones musicales sean orgánicas con el sonido. Transforma en musicales los sonidos de los motores o de los klaxons. En general, él me propone lugares donde piensa que puede situarse la música y es a la hora de la mezcla que tomamos las decisiones finales con el diseñador de sonido Alejandro de Icaza. A veces cambiamos de lugar las piezas, las volvemos a utilizar, las acortamos o las suprimimos. Es una música bastante oscura la de Galo en ésta película, sobre todo la de los créditos finales. La música de Chac Moola al principio le causaba conflicto a ciertos de mis colaboradores, ya que no les parecía que ese tipo de música se tocara en una discoteca como a la que va "Yo". Querían música ranchera. De la cumbia "Bailo mi pena" decían que era una cumbia intelectual... Yo no dudé nunca; "Yo" no es una película realista, es más bien surrealista, así que me permití muchas libertades. Por cierto, Chac Moola está integrado por Karina García y Olivier Alary que están presentando el excelente documental "Juanicas" en Toulouse. Su música es desenfadada y divertida, busca expresar sus vivencias personales, exorcizarlas. La película cambia y se vuelve mucho más alegre cuando empieza a sonar Chac Moola.

¿Cómo es tu relación con Israel Cardenas y Laura Amelia Guzmán, coproductores de la película?

Somos muy buenos amigos, desde 2006 cuando trabajé en su ópera prima Cochochi. Después, Israel y yo coescribimos Los últimos cristeros y en Yo me ayudaron a producir, sobre todo al inicio del proyecto. Ellos colaboran con mucha gente, les gusta estar en constante actividad, son muy trabajadores, creativos y optimistas.

Trabajas siempre con el mismo editor y director de fotografía. Esto supone una confianza total y una complicidad en el trabajo…

A Gerardo y León los conozco desde 1999 cuando empezamos a estudiar cine. Compartimos el amor por el cine y hemos vivido muchas cosas juntos. Hay un entendimiento mutuo que a veces no necesita palabras... 

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En el proceso creativo ¿cuál es la parte que más te interesa?

En primer lugar la dirección. La preproducción y producción de una película son momentos mágicos, únicos, que se dan poco en realidad. Si te va bien, filmas cinco semanas cada tres años. Es la realización de un sueño y la concretización de mucho trabajo y planificación. La excitación que existe durante el rodaje y la satisfacción posterior son fabulosas. Mientras filmas te olvidas de todo, las horas pasan muy rápido. La producción también me gusta, escoger los proyectos que voy a hacer y resolverlos de manera creativa. El montaje me gusta pero también me estresa mucho, es la etapa donde la película toma su forma definitiva. El diseño sonoro me gusta porque siento que ya es el pulido final, uno va apuntalando los aspectos narrativos y poéticos. La escritura también me gusta, aunque también se me hace difícil. Me gusta colaborar con alguien, es una relación muy intima donde uno se abre al otro y viceversa.

¿Cómo trabajas con los actores para que logren apropiarse de su personaje?

En el caso de "Yo", de forma natural, los actores reconocieron rasgos del personaje que formaba parte de ellos mismos. Esto viene desde el casting, donde escojo los actores, por lo que ya son y no por lo que no son. Por ejemplo, la actriz de la mamá en la vida real tiene una hija discapacitada, el actor de  "Yo" de chico, en la escuela, pensaban que tenía problemas de deficiencia pero simplemente tenía un problema de habla, Melody que actúa de prostituta en la vida real es estrella porno, etc. Lo demás es crear un lazo de confianza, y un ambiente propicio de trabajo.

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