Entrevista con el equipo de la película “Mala junta” de Claudia Huaiquimilla

"Mala junta", hizo parte de la competición oficial de la 29 edición de Cinelatino en la ciudad de Toulouse, donde ganó dos premios y una mención especial. Claudia Huaquimilla, Pablo Greene (productor y co-escritor del guión) y el actor Andrew Bargsted, estuvieron presentes durante este festival y aceptaron conversar con nosotros de cine, de estereotipos, de resistencias y algo más.

Una entrevista de Paula Oróstica y Cédric Lépine, Toulouse, marzo 2017.

Claudia Huaiquimilla es una joven cineasta de origen Mapuche. A sus 30 años ha realizado dos producciones cinematográficas, filmadas en su mayor parte en la comunidad Mapuche Lawan, a la que pertenece. En ambas, la directora muestra claramente su voluntad por rescatar sus raíces indígenas. Su cortometraje San Juan, la noche más larga, que retrata la problemática de las comunidades Mapuches rurales, ha recibido numerosos premios. Su segunda película y primer largometraje Mala Junta, aborda los temas de la discriminación y la represión que vive este pueblo y la situación de los menores bajo tutela del Estado en Chile.

Pablo Greene, Claudia Huaquimilla, Andrew Bargsted © Laura Morsch Kihn Pablo Greene, Claudia Huaquimilla, Andrew Bargsted © Laura Morsch Kihn

¿Que entienden ustedes por "Mala Junta"?
Claudia Huaiquimilla: Para mi resultan muy violentas estas etiquetas que ponen los padres respecto de las malas frecuentaciones, de la persona que puede llevarte "por el mal camino" y que hay que evitar. Creo que somos mucho más que buenos o malos...todos tenemos matices. Me parece muy dañino esto de las etiquetas. La idea en la película era cuestionar este término.

Pablo Greene: Una característica de este estereotipo es que es universal. Todos hemos sido discriminados en algún momento por ser distinto de los otros en algo. El sólo título de la película ya causa una reacción, que si bien es negativa también tiene un poco de picardía. Ese amigo que uno decide tener, que todo el mundo te dice "no te juntes con él", pero con el que tú te sientes mejor. Algo tiene esa mala junta que te hace sentir auténtico, realmente tú.

Andrew Bargsted: Las instituciones hacen un trabajo con respecto a esas etiquetas. En el colegio ficticio de la película, claramente no existe una formación sobre la cultura Mapuche o un trabajo con los alumnos a partir de la cultura ancestral o de la aceptación del otro, a pesar de que está ubicado en una zona que está rodeada de comunidades Mapuches. Esto pasa exactamente así en la realidad. Yo como persona, como estudiante chileno, nunca recibí ninguna formación sobre los Mapuches y toda la imagen que yo tenía sobre el tema, previo a la película, era a partir de los medios de comunicación y a partir de la mitificación social que se tiene de esta cultura. "Mala junta" funciona como oposición, es el contraste: comprender que estamos llenos de prejuicios y que hay que entrar en los conflictos humanos para darse cuenta de que todos somos mucho más parecidos de lo que creemos.

Pablo Greene: La película también funciona como por "descarte". Los padres dicen: "¡me salió un hijo malo! ¿Qué pasó?, ¿Por qué es tan rebelde?". Y la sociedad dice: "¿por qué nos tocó un pueblo indígena tan violento? ¿Por qué nos odian tanto?, ¿Por qué nos queman los camiones?". Habría que pensar "yo como padre fui un mal padre" o "yo como sociedad he tratado a mi pueblo indígena como la mierda, llevo 500 años negándoles los derechos". Desde 1860, fecha de la "pacificación" de la Araucanía, nunca hemos intentado restablecerles los territorios que les quitamos. Hasta el día de hoy, les seguimos poniendo Celulosas y forestales en sus terrenos, arruinando su ecosistema y sus tierras, y seguimos preguntándonos "¿pero por qué están tan enojados?, ¡no entiendo!". Es muy irresponsable decirle "mala junta" a alguien sólo porque tú no te hiciste cargo del problema.

¿Cómo muestran los medios el tema indígena en Chile?
Claudia Huaiquimilla:
Esta película surgió como respuesta a los medios de comunicación oficiales en Chile, que sólo muestran el conflicto político Mapuche y hacen aparecer al o la Mapuche como un personaje tosco, violento, apático, poco sociable, que no conoce el dialogo y que usa la violencia y el terrorismo como única respuesta. Entonces, esta película es una contestación a esto a través del cine, que no es sólo información sino también emoción. Buscamos la empatía y mostrar otras facetas del conflicto Mapuche, que tienen que ver con lo humano y con lo medio ambiental. Creo que el interés de los medios oficiales ha sido sólo "policial" o folklórico y esta película muestra algo que hasta ahora no había sido mostrado.

Con respecto a la construcción del guión, la historia esta contada a partir de dos personajes provenientes de universos muy antagónicos: campo/ciudad/, blanco/ indígena, pero que sin embargo tienen muchas cosas en común. Ambos son adolescentes en búsqueda de su propia identidad, ambos han crecido en la ausencia de un padre… Sin embargo sus luchas son diferentes: Cheo lucha por algo, Tano lucha por sí mismo o no sabe por qué. ¿Qué te hizo centrar la historia en estos dos personajes?
Pablo G
: Ambos personajes tiene motores muy fuertes. En el primer afiche de la película se puede ver que cada uno de los adolescentes tiene un símbolo en el ojo: uno tiene el fuego y el otro una estrella Mapuche. Uno tiene el fuego de la rebeldía sin causa y el otro el fuego de la lucha mapuche; una es una rabia desatada y la otra es una búsqueda arraigada. El encuentro de estos dos personajes representa también lo que creemos y queremos que sea el encuentro entre el mapuche y el no mapuche en Chile. Creemos que somos muy distintos pero no es así. Que un mapuche diga que no es chileno es mentira y que un chileno diga que no es mapuche es mentira: los dos somos todos.

¿Pero cómo haces esta reconciliación? ¿Por donde pasa?
Pablo Greene:
Por el desarraigo. Lo que los personajes tienen en común es que no tienen un lugar al cual pertenecer. Incluso Cheo, que se siente parte de la comunidad Mapuche, en el colegio (que representa el Chile "normal") le hacen sentir que él no es parte de ellos, que viene del campo, extranjero en su propio país. Y Tano es un extranjero en su propia familia: no conoce bien su padre, su madre no lo quiere ver… Ambos comparten esta falta de pertenencia, de raíz, y al conocerse se dan cuenta que nunca es tarde para encontrar esa raíz, nunca es tarde para luchar por algo.
Claudia Huaiquimilla: Cheo también se empodera a través de Tano. Toma esa fuerza del otro personaje para poder enfrentarse a quienes lo molestan. Ambos crecen en el encuentro con el otro. Por eso cuestionamos este concepto de "mala influencia". Ninguno de los dos vuelve a ser el mismo….

Con respecto a la elección de la luz, se puede decir que hay pocos colores en la película… me pregunto si es una manera de destruir la imagen romántica, exótica, del Mapuche…
Claudia Huaiquimilla:
Mi opción como directora era este trabajo con la luz, pero fue difícil porque grabamos en verano. Entonces hubo un trabajo muy importante con la fotografía, para poder trabajar esa atmosfera, que no nos la estaba dando el ambiente de por sí. Tiene que ver con trabajar una imagen distinta de la que se tiene, muy folclorizada, del Mapuche. Nosotros queríamos trabajar una imagen más sincrética, más cotidiana y finalmente más real de lo que es el sur de Chile y su gente. También buscábamos que el/la chileno/a se sienta representado y con cosas en común con esta familia Mapuche; que no la sientan ajena. Por otro lado, en Chile suele ocurrir que las películas sobre niños o adolescentes son muy luminosas, coloridas y esta película habla de otro tipo de niñez. Entonces por eso el tratamiento de la luz y del color, para dar cuenta que hay otro tipo de conflictos. De cierto modo, la naturaleza va dando cuenta del mundo interior de los personajes.

“Mala junta” de Claudia Huaiquimilla © Pato Gajardo “Mala junta” de Claudia Huaiquimilla © Pato Gajardo

En la película, la escuela es como una generalización de la institución en Chile, de la falta de reglas para el bien común. La escuela como espejo de una sociedad que legitima la violencia hacia los indígenas…
Claudia Huaiquimilla:
Queríamos trabajar el hecho de que los/las niños/as generalmente repiten los discursos de los padres. De cierto modo, la escuela refleja lo que es la sociedad, sus opiniones y sus encierros.

La película alude también al patriarcado: se puede establecer un paralelo entre esta ausencia de padre que inflige algo que los jóvenes no eligieron y el Estado paternal que inflige a este pueblo un dolor que ellos tampoco eligieron…
Claudia Huaiquimilla:
En la película surge algo muy personal. Yo también era una hija conflictiva y sentía que mis padres y mi familia en general se desvinculaban de mi rabia. "¿Por qué estas tan enrabiada? ¿De donde nace esta rabia?", sin hacerse una autocrítica…Siendo Mapuche comencé a sentir que el Gobierno Chileno tenia la misma forma de afrontar los conflictos con el/la Mapuche; De ahí surge para mi hacer este paralelo; estas dos cosas que me conforman. Sentir en ambas partes un sentimiento general de desarraigo, de no pertenecer y de buscar esa comprensión sin encontrarla.

Pablo Greene: Es como los premios de consuelo después que el daño esta hecho. Gran parte del pueblo Mapuche, creo, tiene rabia porque el Estado funciona en base al asistencialismo: les dan becas, les regalan una plaza, a un par de niños de la comuna les dan estudios y una parte de la comunidad se calma pero hay otra parte del pueblo que no acepta regalitos y que quieren una respuesta real, sin migajas, porque la deuda no esta pagada, la deuda no se paga

¿Pero podría decirse que es el trato que han hecho los Gobiernos de Chile con todas las deudas pendientes, no?
Pablo Greene:
Claro; respuestas tardías para mostrar que les interesan ciertos temas, cuando ya es muy tarde para hacerse cargo.

¿Como fue la relación con las comunidades al momento de grabar la película?
Claudia Huaiquimilla:
La gente es muy amena, muy cercana. Acogieron al equipo de grabación completo, lo que nos permitió ver de qué iba el tema Mapuche en el cotidiano.
Andrew Bargsted: Para muchos de nosotros, los actores y el equipo técnico, era algo nuevo. Lamentablemente nuevo porque eso pone en evidencia nuestra ignorancia absoluta sobre nuestras propias raíces. Y la gente de la comunidad tiene un gran interés por preservar su cosmovisión e intentan traspasarla. En el lugar donde estuvimos grabando existe une sitio donde se preserva la fauna y la flora nativa (los árboles principalmente). Ellos realizan un trabajo súper importante, queriendo hacer un intercambio y un tráfico de experiencias, de conocimientos.
Claudia Huaiquimilla: Y en contraste con esos mismos árboles, en la película podemos ver la celulosa. Esta empresa trabaja más fuertemente los domingos y feriados porque son justamente los días en los que no hay fiscalización. Entonces vemos desde lejos el fuego, el contraste entre los valores de la comunidad v/s la imagen de fondo.

¿Como fue la elección de los actores?
Claudia Huaiquimilla:
Yo me dejo guiar por la intuición, más que por los antecedentes. Hay gente que me dijo que no trabajara con Andrew porque como lo habían visto en el papel de un homosexual, era demasiado diferente al personaje que yo estaba buscando. Y eso también me pasó con Eliseo. Por eso dejamos de trabajar con algunos productores y Pablo tuvo que hacerse cargo de la producción. El personaje de Eliseo lo construí para él. A Andrew lo vi en un video en Internet, en el que estaba hablando. Lo que me interesó de él, al igual que en Eliseo, va más allá del poder de la actuación. Más bien lo que transmiten con su mirada, porque estos personajes no dicen lo que sienten pero en la intimidad transmiten muchas cosas.
Andrew Bargsted: En el análisis posterior que hacemos de esta situación es que justamente ella da cuenta de lo que expresamos en la película; de los prejuicios y etiquetas que se generan en el mundo real y también en el mundo del arte, donde se podría pensar que las personas tienen una mayor apertura y sensibilidad para ver las cosas. Sin embargo, me ha sucedido que luego del estreno de la película yo recibí comentarios que apelan a lo positivo diciéndome: "felicitaciones porque eres capaz de hacer un personaje heterosexual", como si eso fuese algo que requiriera mayor esfuerzo. ¡Yo en ningún momento pensé en la sexualidad del personaje cuando leí el guión! Existe entonces todavía una concepción de las cosas muy segmentada, en todos los ámbitos y todas las áreas.

La película se mostró en Chile, ¿como ha sido el recibimiento del público?
Pablo Greene:
Ha sido muy bello. En Chile, el estreno lo hicimos en el Festival de Cine de Valdivia, ciudad que queda a una hora del lugar donde grabamos la película. Eso fue una decisión política nuestra. No estrenar en un gran cine para luego salir a dar vueltas por festivales y después, finalmente, volver donde se grabó, si es que se vuelve. Para nosotros era muy importante porque no teníamos gran financiamiento, sólo lo humano. Entonces nuestro deber ético era darle prioridad a los y las que nos ayudaron a realizar esta película. Entonces coordinamos con la productora y trajimos buses que transportaron gente de las comunidades y se llenó el cine. La gente agradecía ser tratados dignamente y no como una postal del sur de Chile para una guía turística. El público lo disfrutó.
Claudia Huaiquimilla: La gente se ha sorprendido porque esperan más dramatismo de una película que trata un tema político tan duro.
Pablo Greene: Eso es también porque la gente desconoce la ironía y el sentido del humor del Mapuche.

¿Cuáles son sus proyectos?
Claudia Huaiquimilla:
Tenemos un nuevo proyecto que estuvo en Cine en Construcción en el Festival Cinelatino. Está basado en un caso real, que ocurrió cuando un grupo de niños organizó un motín, y varios murieron…. Los niños me siguen interesando mucho.

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