Entrevista con Miguel Vargas Rosas, director del documental "Voz dinamitada"

Acaba de estrenarse en Perú el documental "Voz dinamitada", dirigida por Miguel Vargas Rosas, sobre el poeta popular José Valdivia Domínguez, conocido como JOVALDO, quien en 1986 fue asesinado durante la masacre en El Frontón de prisioneros miembros del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL).

 

José Valdivia Domínguez o JOVALDO José Valdivia Domínguez o JOVALDO

 

 

No he nacido felizmente
con la boca clausurada,
me van a tener que oír
con la voz dinamitada.

Habla un cantor, Jovaldo (1984)

 

 

 

 

Anouk Guiné: ¿Cómo y porqué llegaste a interesarte en la vida de Jovaldo? Qué representa para ti? Cual es tu relación con la poesía, la política y lo audiovisual?

Miguel Vargas Rosas: Bueno, la historia que suelo contar al respecto es que cuando era adolescente ya, cerca de la Plaza San Martín, junto a mi padre encontramos los ruedos de debate político. Entre esos ruedos se encontraba un señor que tenía folletos tendidos en el suelo. Había una especie de plaqueta con los poemas de Jovaldo. Lo adquirí y conocí parte de su poesía. Los versos me gustaron por la intensidad, la pasión y sobre todo la sencillez en el uso del lenguaje. Eran versos populares. A esto hay que unirle que crecí en un ambiente conformado por hombres de política izquierdista, algunos militantes incluso. Y la poesía de Jovaldo había llegado a los movimientos sindicales, populares, etc. Indagué más en el internet sobre el trovador; existía escaza información sobre su vida y al enterarme que murió en El Frontón, la forma en cómo murió, las intrigas sobre él aumentaron. Ya cuando empecé a radicar en Lima, después de haber estrenado en salas comerciales un film de ficción, concebí la idea de hacer un documental porque un amigo escritor había realizado una investigación breve sobre el poeta. Jovaldo representa la voz de los humildes, la voz corajuda e indignada de su tiempo, con un toque romántico e idealista, en el sentido de soñar con un mundo mejor y nuevo. En cuanto a la poesía podría citar a Heraud “soy un hombre triste que agota sus palabras”, ya que he publicado uno que otro libro de poemas; tengo otros inéditos y la ligazón con la política es innegable, pues como dijera Vallejo: primero es el hombre, después el artista y todo hombre es animal político por naturaleza. Además, todo arte repercute en la sociedad; por lo tanto, tiene como fin conservar el estatus actual o transformarlo. Me inclino por lo segundo.

A. G.: ¿Porqué decidiste abrir el documental dando voz a dos ex prisioneros políticos -que convivieron con Jovaldo en la isla-penal El Frontón-, y de entrada, resaltando las contradicciones dentro del PCP-SL?

M.V. R.: Uno, porque era difícil empezar. Los familiares no eran ubicables fácilmente, pese a que contábamos con datos importantes. Logramos ubicar a dos de El Frontón y aceptaron testimoniar ante cámaras como una forma de no olvidar o tergiversar el episodio de la matanza. Todo proceso histórico tiene contradicciones, es una ley universal de la dialéctica. La sociedad tenía contradicciones antes de los ochenta, y la guerra interna tuvo contradicciones en los bandos protagonistas del conflicto. Sin analizarlas, creo yo jamás se podrá entender el por qué un lado fue derrotado, por qué luego vino el llamado acuerdo de paz que deslinda totalmente con la posición de muchos militantes. Muy pocos han explorado esa contradicción en lo intestino del propio Ejército, de Sendero o del MRTA. Nuestro deber como documentalistas, era dar al público la realidad concreta y a partir de ello enseñar que, en todos los aspectos de la vida misma, la clave está en superar las contradicciones, subsanar errores. Eso es lo que encontramos al profundizar la investigación y es un aspecto muy importante, desde mi punto de vista.

A. G.: Nos puedes contar como fue el proceso para encontrar a las personas (músicos, cantautores, escritores) que aceptaron testimoniar y porqué no aparecen las personas más cercanas a Jovaldo, tanto a nivel de familia política como de familia biológica?

M.V. R.: Tenía en mente un proyecto de ficción cuando descubrí “Textos de Combate” y su autor. Entonces dejé de lado este proyecto y decidimos abocarnos a la investigación de “Voz Dinamitada”. Teníamos la esperanza de contar con los familiares biológicos, sobre todo. La sorpresa fue que por más que intentamos comunicarnos con los hermanos, estos rehuían, quizá por motivos personales, históricos o políticos. Logré hablar con doña Francisca, madre del poeta y conocí a Chavela, la hermana de Jovaldo, a quien él ha dedicado un poema; sin embargo, no me sentía con la autorización adecuada para incluirlas, por la edad de una y por el espíritu de niña de la segunda. Luego se tuvo que investigar por los medios digitales, consultar a amigos escritores, los cuales nos proponían nombres de quienes podrían participar o de quienes habían conocido a Jovaldo. Algo parecido sucedió con los contactos de los sobrevivientes de El Frontón, pues ya había material de reportajes y documentales sobre lo sucedido. Por ende, sabíamos que ubicar a estos nos llevaría irremediablemente a personas que trataron con el trovador o incluso con quienes solo lo conocieron de vista pese a estar en el mismo lugar.

A. G.: ¿Pensaste en algún momento ir a la cárcel de Castro Castro para recoger testimonios de prisioneros que conocieron a Jovaldo, o acercarte a delegados para saber qué lugar dan al poeta en relación con la herencia político-cultural del grupo insurgente?

M.V. R.: Debemos remarcar que el documental se centra en el aspecto artístico-cultural y explora este tema a través de Jovaldo. Al principio, no teníamos la seguridad que militaba para alguna organización política, por lo que ir a Castro Castro no fue concebido ni como idea. Lo de entrevistar a personajes responsables de la organización, se intentó una vez que tuvimos versiones que aseguraban que Jovaldo militó para el PCP-SL en sus últimos años de vida -lo cual fue una especie de descubrimiento realizado al final de la investigación. Hubo una negativa por parte de algunos responsables, mientras que de otros solo encontramos rastros, casi fantasmagóricos. Entre los que se negaron, algunos argumentaban ir contra todo tipo de política que resaltara individualismo. Pese a todo ello, tenemos un precedente en la entrevista que hicieran al máximo líder de esa organización en pleno conflicto armado y que precisamente resalta esta supuesta lucha contra todo tipo de individualismo. Si bien es cierto que nos centramos en el aspecto artístico-cultural, podemos opinar brevemente sobre política y desde nuestra posición hubo y hay un craso error en cómo esta organización luchó contra el individualismo, pues bajo este lema opacaron muchas figuras sobresalientes de aquellas épocas, se realzó de forma casi dogmática la de un solo hombre – en el campo insurgente – y se metió a todos en un mismo saco – en el campo opuesto. Creo que habrá que destacar la diferencia que existe entre el rol de una persona en relación con las masas y el individualismo que es oportunista, propio de la burguesía. De esto se desprende el craso error que menciono; confunden los términos, porque sabemos que la gesta heroica de las masas crea a sus líderes, a sus héroes, sus artistas, y el desarrollo comunitario conlleva indesligablemente al desarrollo de la persona como ente único. Eso lo han experimentado en la Unión Soviética y en China, tras sus respectivas revoluciones socialistas. En el caso peruano, Edith Lagos es una de esas figuras representativas que militó para esa organización, por ejemplo. Muy poco se sabe hoy en día sobre esta joven, salvo su multitudinario entierro en Ayacucho. Por eso, por la forma de luchar contra el individualismo burgués que emprendió dicha organización, no hay trabajos sobre Jovaldo o Edith Lagos, que nos acerquen a estos jóvenes que tuvieron un carisma muy grande, y cuyas luchas, sobre todo la de Jovaldo, se iniciaron mucho antes de los 80. Por otro lado, esto beneficia a las clases poderosas y a sus artistas.

A. G.: Aunque hayas escogido versos emblemáticos del pensamiento y de la vida de Jovaldo a través de la actuación de Víctor Lucana, porqué no haber compartido más poesía del autor, siendo que ésta es poco conocida, estudiada y difundida en el Perú y fuera del país?

M.V. R.: El tiempo en un documental es factor clave, pues este puede hacer que un film sea tedioso o ameno. Tenía muchos poemas en mente para colocar en el montaje y los tengo grabados, no solo por Lucana, sino también por el narrador que fue Kevin Sulca; sin embargo, analicé que extendían demasiado el documental y le quitaba la rapidez con la que queríamos construirlo. Recalcaremos algo en este punto; descubrimos que su poesía había traspasado fronteras. Sus poemas eran recitados en España, Francia y otros países europeos, entre los sindicatos y protestas sociales. Por ejemplo: “Yo no vendo mis principios por un plato de lentejas”; es un poema reconocido internacionalmente, pero es popular (muchos desconocen al autor). Lo que sí se puede establecer, es que hay muchos poemas de mayor grado académico y calidad estructural que no son conocidos. Eso queda pendiente por dar a conocer, queda como una tarea para quienes quieran volver al tema de los artistas populares a través de la literatura o el audiovisual. Nosotros dimos un paso, quizá el primer paso de acercarnos a ese tema y estamos seguros que vendrán nuevas generaciones a complementar de una mejor forma este paso.

A.G.: Qué tan diferente sería el documental si ciertas ideas y luchas no fueran tan criminalizadas y estigmatizadas en el Perú?

M.V. R.: Creo que habría más facilidad de una masificación en cuanto a la difusión y publicidad de estos trabajos. No habría vetos. Sin embargo, es parte del proceso evolutivo todo esto de la criminalización, es parte de una lucha de clases sociales (llámese guerra de baja intensidad); es parte del sistema que intenta sobrevivir y para ello necesita atemorizar al pueblo, estigmatizar ciertas temáticas, a la par que propulsa, impulsa y masifica mediante los medios de comunicación y otros canales de difusión, el tipo de arte que esté a su servicio o le ayude a seguir sobreviviendo y a embrutecer a las grandes mayorías. Y esto va a ser igual o empeorará conforme empeore la crisis de ese sistema.

A.G.: ¿Qué mensaje político quisiste dar a través de Voz dinamitada?

M.V.R.: Que el arte está en todas partes. Repercute en la sociedad por el mismo hecho que ha sido creado por el hombre, concebido como ente social, y repercute para transformar la tragedia en la que vivimos o para ayudar a conservarla. Esa es esencialmente la postura no solo de Jovaldo, del propio Vallejo (a quien el protagonista del documental, admiraba sobremanera) y de los artistas populares de los 70 y 80. Que el arte es una herramienta muy grande, porque puede calar en el espíritu del hombre de una forma más intensa que un texto político o económico. Y también que hay mucho por estudiar y por hacer para construir un nuevo mundo, destruir lo caduco, lo injusto, lo inhumano. Que lo que estamos haciendo por la sociedad es solo un granito de arena a comparación de lo que han hecho en nuestra historia, muchas personas. El documental también estampa ante los ojos, de forma más clara, una realidad cruda de pobreza, hambre, dolor, injusticia, que no ha quedado en el pasado, sino más bien está presente, palpitando, agudizándose y hay muchos que prefieren dar la espalda a esa realidad y encerrarse en su burbuja.

A.G.: ¿Qué queda del arte popular al servicio del pueblo hoy en el Perú?

M.V. R.: A comparación de las décadas 70 y 80, hay muy poco. Hay jóvenes que impulsan, pero no se ha logrado una organización tan fuerte como lo fue en esas décadas. Además, según sé, están dispersos y no han podido organizarse bajo un solo frente. En gran parte se debe a las amplias divisiones que tiene la izquierda peruana hasta hoy en día y muchos jóvenes son absorbidos – a falta de una organización que les demuestre capacidad política – por grupos mediocres, políticas o ideas erróneas, que a la corta o larga los conducen al fracaso. Sin embargo, hay esperanzas de que la juventud tome conciencia y se organice. Tenemos esperanza de que ese arte popular vuelva a tener intensidad y fuerza por y para el pueblo. Tenemos fe en ello y hay integrantes de la vieja guardia que aspiran a tornar a ese trabajo artístico. Retornando a los poemas de Jovaldo y su musicalización, existen grupos de rock y punk peruanos, jóvenes sobre todo, que han interpretado varios de sus poemas en los años 2000, como por ejemplo Mad Rock Proletario o Bizarro.

A.G.: ¿Hasta ahora cómo fue recibido el documental, sabiendo que se lanzó en pleno confinamiento vía la filmoteca digital peruana Cineaparte.com?¿Planeas hacer una Avant-première en vivo y con debate después del encierro?

M.V. R.: Ha habido una acogida considerable para con el film, críticas positivas tanto desde la óptica especializada en cinematografía como popular. Políticamente, tuvimos el impacto de la estigmatización en un principio, pese a que ni siquiera habían visto el documental y también tuvimos el apoyo moral indirecto y directo de muchos seguidores. Otro problema que agobia a un gran porcentaje de la población peruana es la falta de educación digital, por lo que la exhibición a través de una plataforma les ha resultado algo complejo. Se planeaba hacer una especie de Avant-première y se aspiraba a presentarlo a festivales. Todo esto lo obstaculizó la pandemia y la cuarentena. Aún tenemos la idea de hacer algunos conversatorios que giren en torno al documental y posiblemente una presentación en algún espacio cultural de forma gratuita, para luego postular a festivales nacionales e internacionales. Todo esto, lógicamente cuando el tema de la pandemia se haya solucionado o si vemos la posibilidad de hacer un evento virtual, se realizará en estos meses, con una convocatoria previa. Muchas gracias por la oportunidad y el espacio.

Miguel Vargas Rosas Miguel Vargas Rosas

 

Trailer de Voz Dinamitada © Miguel Vargas Rosas

Puedes ver Voz dinamitada aquí: https://www.cineaparte.com/p/2244/voz-dinamitada.

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