Entrevista con Rodrigo Plá, director de « Un monstruo de mil cabezas »

Rodrigo Plá fue presente en Paris en octubre 2015 por presentar su película « Un monstruo de mil cabezas » en el festival Viva Mexico.

Rodrigo Plá © DR Rodrigo Plá © DR

Cédric Lépine: ¿Cómo se comparte la escritura del guión con Laura Santullo con quien trabaja en cada una de tus películas?
Rodrigo Plá:
Son muchos años trabajando juntos con Laura Santullo, con ella compartimos una vida, tenemos dos hijos, entonces evidentemente encontramos muchos temas que nos interesan a ambos y el proceso de escritura en realidad, por lo mismo de que vivimos juntos, ella va compartiendo partes de su novela, me da a leer capítulos y cosas, y yo también opino un poco. Evidentemente es ella la que escribe, pero yo también voy opinando y vamos viendo, eventualmente hay ideas para un guión y se transforma en novela, a veces hay novelas que se transforman en guión. Como que todo se reutiliza y como las historias en general están cruzadas por diversas temáticas, también cada quien encuentra el estímulo que más le interesa en la propia historia, en la misma historia cada uno va buscando sus intereses. Creo que eso funciona muy bien.
Por otro lado, con Laura compartimos mucho, muchísimas cosas, o sea, yo participo durante un largo período también en esa escritura del guión, me refiero como estando atento, en el caso de esta película. Porque también ha habido diferentes casos, en cada película ha sido diferente. Las dos primeras que hicimos las escribimos juntos, después eso ha ido cambiando porque ella escribe mejor, escribe más rápido, en fin, y es ella la que escribe. Pero en el caso de esta yo fui participando como en lecturas de los textos, etc. y ella también después se incorporaría a toda la parte de ensayos, a mí me interesa que siga presente porque tenemos la impresión de que el guión sigue estando vivo, de que hay que seguirlo modificando a partir de las cosas nuevas que van sucediendo, de estímulos, de improvisaciones que surgen, diálogos, en fin. Hay que seguirlo adaptando. Entonces en la medida de lo posible ella sigue asistiendo a los ensayos y por supuesto al rodaje.

C. L.: La construcción narrativa de la película es muy fuerte: ¿cómo fue el dialogo con la directora de fotografía?
R. P.:
Creo que en nuestra trayectoria como cineastas hay un cambio bastante claro en cuanto a la forma de preparar las películas que viene desde La Demora. En La Demora yo trabajé por primera vez con María Secco que es una fotógrafa excelente a quien en un principio quería invitar a este proyecto pero tenía un niño pequeñito y no se sentía que era el momento de dejarlo, entonces invité a Odei Zabaleta que es una persona más joven, excelente fotógrafo también, que estudió en la misma escuela que yo y que María y quien no tenía tampoco ningún inconveniente en que también María se incorporara a la preparación de la película, a imaginarla en conjunto. Entonces María siguió estando presente en el diseño de estas escenas.
Creo que a partir de
La Demora, y es algo que se repite en este caso, hemos optado para dejar una cámara un poco más quieta donde la movilidad y la profundidad de los planos se da a partir de trazo, o sea quienes nos dan las acciones son los propios personajes y las propias personas que se mueven enfrente de esa cámara. Por eso la dinámica y el ritmo que tiene ese primer plano está vinculado a los acontecimientos que van sucediendo pero la cámara se queda muy quieta.

 

C. L.: ¿Puedes hablar del punto de vista que elegiste para contar la historia?
R. P.:
Hicimos un ejercicio en esta película particular en referencia a la imagen que consistía en evocar desde los diferentes puntos de vista lo sucedido. Jugábamos a intentar recrear la memoria. Porque al final de cuentas todo lo que estamos viendo es algo ya sucedido y eso en referencia a la imagen, la presencia constante de reflejos, los constantes fuera de foco, fuera de cuadro, etc. que hablan de una realidad distorsionada, de un recuerdo distorsionado que se va reconstruyendo en la medida que se va recordando, justamente que aparte en el caso de esta película, puede incluso ser contradictorio con lo que se está escuchando porque hay otra realidad paralela que sucedió más adelante. Entonces escuchamos una voz que eventualmente puede contradecir lo que estamos viendo y creo que eso le da un juego más interesante al conflicto.

« Un monstruo de mil cabezas » de Rodrigo Plá © DR « Un monstruo de mil cabezas » de Rodrigo Plá © DR

C. L.: ¿Podemos hablar de una película coral?
R. P.:
En efecto, la película coral, esto ya estaba planteado desde la novela de Laura. Laura cuenta la historia cambiando constantemente de punto de vista, está narrada en primera persona y es muy interesante porque sabemos lo que están pensando estos personajes. Nosotros a la hora de preparar la película decidimos que esa nueva narrativa podía ser interesante y había que llevarla a sus últimas consecuencias.
Justamente decidimos 19 puntos de vista conservar como diferentes, teníamos la idea de que muchos puntos de vista subjetivos de lo acontecido generan una versión objetiva, si sumas todo eso. Nos interesaba recalcar esa subjetividad. Sentíamos que también ayudaba a darle un equilibrio a es multiplicidad de miradas le daba un equilibrio a la película también, porque si sólo hubiéramos acompañado al personaje principal, una opinión manifiesta hubiera sido muy clara de parte de los autores, hubiéramos simpatizado con ella, ella hubiera sido como víctima, etc. y creo que de esta otra manera, podemos ver desde otros ángulos la trama y también a ella misma. Habrá unos que sientan cierta empatía con ella, otros más sentirán miedo, o será un acontecimiento horrible y digno de ser olvidado, si te dan un balazo… Eso también ayudaba a generar un equilibrio porque también no hay que olvidar que acompañamos la situación de un personaje que se equivoca constantemente, uno no saca un arma para conseguir las cosas y si hubiéramos ido con ese unívoco punto de vista se hubiera formado una conjetura cerrada. De esta forma tenemos otros puntos de vista que ayudan a equilibrar y creo que eso lo vuelve interesante también.

C. L.: ¿Puedes comentar el título: quien son las mil cabezas?
R. P.:
Primero me gustaría aclarar primero un poco lo del título, un monstruo de mil cabezas viene de un texto de una frase que viene en el texto de Laura que dice: “un monstruo de mil cabezas sin ningún cerebro” y eso hace justamente referencia a las grandes corporaciones y corporativos, en este caso es una aseguradora privada, donde está todo tan particionado que no hay responsabilidades éticas sobre cualquier decisión que toma la propia empresa.
Cada quien le toca un pedacito de una decisión entonces no hay ningún verdadero cuestionamiento y de eso hablamos. Se podría vincular efectivamente con la Hidra que vuelve a nacer, que es uno tras otro, estaríamos hablando de una mujer que se enfrenta a la burocracia, y si fuera la burocracia en realidad puede ser en diferentes instancias. Lo ubicamos en una aseguradora privada pero también dentro del estado hay muchas instancias gubernamentales que complican que generan esta cosa burocrática difícil.

C. L.: Con este thriller se trata de una denuncia social del México actual.
R. P.:
Cuando hacemos una película, con Laura, no intentamos a priori hacer una denuncia social. Me parece que no va por ahí. Nosotros tratamos de retratar, cuando tenemos suerte, con cierta profundidad la vivencia de estar vivo, la condición humana aunque sea un poco frecuente mencionarlo, pero tiene que ver con eso. Intentamos narrar la historia cerca de nuestros personajes, colocarlos en una situación determinada y ver cómo reaccionan a eso. Evidentemente por quien somos, por nuestra propia historia personal, nuestro contexto, etc. también hay temas sociales que nos interesan, que atraviesan la propia película, porque eso es inevitable.
Es lo que somos, pero insisto que no es algo que queremos hacer a priori, sino que emana mismo de la historia pequeña. Cuando al principio decía justamente que también las películas cuando tienen suerte, tocan muchos temas, no sólo uno y en el caso mío a mí me gustaba agarrarme de la idea de una mujer que no puede hacer un duelo que no es capaz de resignarse a la muerte inminente del marido y emprende esta gran cruzada contra la gran empresa olvidando tal vez, o deteniéndose a pensar que tal vez el lugar donde debiera estar es junto al marido, haciendo un duelo y procesando una muerte inminente y ella niega, bloquea eso, tiene una especie de quiebre emocional y va con todo, contra lo que será y se pierde también en el camino. En el caso del monstruo me interesaba acercarme también por ese lado.

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