Entrevista con Melina León, directora de "Canción sin nombre"

En Francia, por fin, sale la película de la directora peruana Melina León "Canción sin nombre", que estaba programada en la Quincena de Realizadores en el festival de Cannes 2019. Se trata de la terrible década 1980 en Perú donde desaparecen bebes : una historia basada en hechos reales.

Melina León, réalisatrice du film "Canción sin nombre" © DR Melina León, réalisatrice du film "Canción sin nombre" © DR
Cédric Lépine : ¿Desde la inspiración de la historia de tu padre como periodista, como desarrollaste la escritura de tu guión? ¿Habéis hecho un trabajo de investigación para encontrar testimonios actuales? 

Melina León : La historia la comencé a escribir en Nueva York con base en lo que mi papá me había contado. En ese tiempo mi vida estaba de cabeza porque estaba tratando de terminar una maestría en una de las escuelas de cine más caras del mundo y tenía que ver cómo iba a pagar todo lo que no cubrían mis becas. Entonces pensé que sería mejor escribir la película con alguien. Yo había leído algunas historias de Mike White, un compañero que estaba en la clase de escritura literaria, y me habían gustado mucho. Le sugerí la idea y le fascinó. Además sentí que sería muy buena compañía para atravesar por ese lugar tan oscuro al que te lleva la historia.

Lo que hacíamos era que yo tomaba apuntes de momentos que me parecía importante incorporar, le contaba a Mike y él escribía. 

Así llegamos hasta un punto en que sentí que el sabor local se estaba perdiendo y entonces comencé a escribir yo, Mike leía y sugería cambios. Luego pude volver a Perú y complementar el trabajo con una investigación de la época a través de los diarios y con algunas entrevistas. En este punto expandí mi búsqueda y en efecto descubrí que el tráfico de niños continúa siendo cosa de todos los días en Perú y en todo el mundo y que es uno de los negocios ilegales más importantes que existen (sino es que el más grande). Aquí sobre todo en las regiones del Cusco y en la selva hay mucho tráfico de menores para la prostitución. El 2018 se destapó un caso en Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú, en la que se descubrió que el ex director de la policía era el cabecilla de una banda de traficantes de bebés y niños. Al igual que en la película, eran todo un equipo que incluía médicos.

 

C. L. : ¿Puede contar acerca del trabajo formal importante que hiciste con el director de fotografía Inti Briones?

M. L. : El trabajo con Inti fue de recordar y conversar. No hablamos mucho de la película en sí porque ambos habíamos vivido la época y a cada quien nos dejó un recuerdo del caos. Entonces nos pusimos a hablar de otras películas, a verlas, y a hablar de cómo vemos el mundo y de las cosas que hemos aprendido a lo largo de los años. Sólo una vez conversamos directamente de lo que pensamos de la guerra interna a nivel político. Fue muy difícil pero lo sentimos necesario.

 

C. L. : ¿En el Perú actual, cuál es la memoria de los casos que revelas en tu película que paso en los años 1980?

M. L. : El caso concreto del tráfico de bebés y niños lo recuerdan quienes vivieron los años ochenta. La época la conocen los jóvenes también porque se ha contado varias veces. Saben al menos lo que significó el primer gobierno de Alan García, de la guerra interna… no creo que la gran mayoría, pero sí que es una década que es como si hubiera pasado ayer para muchos. Algunos dicen que nos hizo más fuertes, por ejemplo, que ninguna otra crisis sucesiva nos ha podido volver a asustar así.

 

C. L. : El tema demuestra que los crímenes son posibles porque las comunidades quechuas están discriminadas por los gobiernos peruanos: ¿esta realidad de un país que olvida sus raíces es todavía actual?

M. L. : Lo es, lamentablemente. El racismo es un mal universal. Si el estado no entiende o no considera a los indígenas o a los descendientes de los indígenas como ciudadanos, te explicas la locura del sistema de salud. Si las clases pudientes no se consideran parte de la cultura andina te explicas que apoyen la economía de mercado, aunque esto signifique la muerte de tantos. Es una sociedad irrespirable, literalmente. Últimamente se venden balones de oxígeno a dos mil dólares cuando costaban como 5. Claro que cuando estamos a punto de tirar la toalla, llegan los héroes a disuadirnos, eso doctores que trabajan en la selva sin miedo a enfermarse o los campesinos que hacen donaciones de alimentos. Es dramático.

 

"Canción sin nombre" de Melina León, réalisatrice du fil "Canción sin nombre" de Melina León, réalisatrice du fil

C. L. : Da mucho espacio a la creatividad de los distintos espacios de una película: la fotografía de Inti Briones, la interpretación increíble de Pamela Mendoza Arpi, la música muy inspirada de Pauchi Sasaki… ¿Tenías la intención de hacer una obra colectiva donde cada uno pudiera dar su punto de creatividad?

M. L. : Sí, eso es el cine para mí. Mi trabajo es juntar a las personas, inspirarlas quizá un poco, darles el espacio para que digan lo que sienten e interpreten lo que siento yo. Y sorprendernos entre todos. 

 

C. L. : ¿El “surrealismo mágico” Gabriel García Márquez te inspiraba en su punto de escena para retratar de un hecho real?

M. L. : Sí, en algo. Definitivamente quería encontrar el tono que pudiera hablar de lo “real” de la pobreza y la discriminación pero no quería olvidarme de la inmensa belleza que nos rodea. En esa belleza hay magia.

 

con el apoyo por el ortógrafo español de Xihuitl Gandía

 

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