¿En qué estado se encontraba Julian Assange este 21 de octubre 2019?

Teniendo en cuenta el estado conmovedor en el que se encuentra el fundador de WikiLeaks, ¿podemos aún esperar salvar su vida?

Se ha escrito mucho sobre el estado de Assange. Por ejemplo, hay quien dijo que le costó recordar su nombre y su fecha de nacimiento (¿cómo lo sabemos? Sabemos sólo que hubo largos silencios, pero ¿se pueden atribuir de verás a un problema de memoria? ¿De memoria realmente?); también se ha dicho que había retenido sus lágrimas (¿cómo lo sabemos? En el publico, era yo quién estaba sentada más cerca de él, y no llegué a ver sus ojos: había dos muros de cristal blindados que nos separaban. Una para el público, otro para el acusado. ¿Era por su voz? No había ningún llanto en su voz. Otros han dicho que Assange tenía una postura muy digna. Otra señora dijo, al contrario, que miraba hacia abajo, con la cabeza caída.

En nombre de la neutralidad, yo había descrito lo que vi sin interpretar (y tratando de no caer en ningún sensacionalismo). Hoy pienso que hay que asumir las impresiones que tuve y que yo también puedo compartirlas.

Estos son los hechos  : Assange sí estaba bien tieso, ha levantado el puño izquierdo para saludarnos, hubo largos momentos de silencio mientras se presentó “My name is (silencio) Julian Assange (silencio) and my date of birth is the (silencio) the third of july (siliencio) nineteen seventy-one. Habló con una voz tenue, tal y como lo hizo su abogado, Summers, una voz en total contraste con la de la juez. (Para hablar en términos sociológicos podríamos decir que había una clara relación de dominados y de dominantes y que el volumen y las intonaciones de ésta la traducían de forma tan obvia que era casi una caricatura).

Mis impresiones personales: Assange era para mí un zombi. Llegó al juicio en un estado deshecho, en aquel estado en el que se describe a los terroristas que han sido torturados sicológica y físicamente, como en la escena del personaje de Salvatore, en la película En el nombre de la rosa. O en el estado de las personas con alta medicación para el sistema nervioso.

Mi opinión personal - que vale lo mismo que valen la de los demás - es que ya no se trata de aquella persona que conocíamos mientras era entrevistada en la embajada del Ecuador. ¿Era debido a la medicación, era por el estado de soledad (1), era por la depresión, era el resultado de una aceptación? ¿Todo esto a la vez?

Para decirlo de forma sencilla, tuve la impresión que en los seis meses de detención Assange había aceptado su propia muerte, había aceptado que su vida ya no le pertenecía a él y que sobre todo se había convertido en una causa. Era también un hijo, un padre, un hermano, un amigo… Su vida se ha convertido en la propiedad de la Humanidad. Así es que por empatía y por altruismo, nos ayuda a nosotros, nos apoya en la causa en la que se ha convertido y que la que le está matando. En el tribunal había pues personas que no tenían nada que ver las unas con las otras: todas las personas que solo tenían en común “el acusado”, Él.

 Esta distancia acerca de su propia vida es frecuente en las personas que llevan tiempo sabiendo que su vida se está acabando. Había un familiar mío que también vivía cada día como un día más, y tal y como lo declaró Chelsea Manning (2), “al día a día”. El cuerpo de este familiar vivía y ella estaba atrapada dentro, esperando. Y hacía lo que le mandabamos por educación, para no dejarnos a nosotros su familia que la necesitábamos a ella más que ella a nosotros…

Cuando hablo por segunda vez al final de la audiencia diciendo que no podía pensar y que el jucio no era justo "this is inequitable", lo hizo como si de él no se tratara.

Une bouteille à la mer, écrire à Julian Assange, quand même Une bouteille à la mer, écrire à Julian Assange, quand même
Creo que el estado actual de Assange es éste mismo. Quiero hacer lo mismo que con aquel familiar seguir apoyándolo hasta el final, escribirle, como tiraría una botella al mar, sin esperar respuesta alguna, si saber si recibe mi correo, pero dejándole la posibilidad de partir.

 (También es difícil saber qué decir a una persona que no se encuentra en la misma línea temporal que los vivos : escribir a Assange y a Manning, no es cosa fácil).

El estado destrozado de Assange por desgracia no es ninguna hipótesis. No sé si seguirá vivo aún el 25 de febrero para su juicio – un juicio ilegitimo y hasta, creo yo, ilegal.

 

(1) Assange está encerrado sólo veintitrés horas al día y no cuando sale para sus cuarenta y cinco minutos de ejercicio diario vacían todos los corredores para que no tenga ningún contacto humano. Su correo fue estraviado durante tres o cuatro semanas.

 

(2) cuando la periodista pregunto a Manning cómo reaccionó cuando le anunciaron su condena a 35 años de cárcel, Chelsea Manning contesto que en aquela época no tenía la capacidad de pensar más allá del día que vivía.

 

Eva Rodríguez

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