Felix SERRANO SOSAYA

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Billet de blog 11 novembre 2013

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Barco parado no gana flete

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Ce blog est personnel, la rédaction n’est pas à l’origine de ses contenus.

Barco Parado no gana flete.

La linea de sombra de Joseph Conrad   es la historiq de un joven primer oficial que siente que ha alcanzado los méritos y la experiencia necesarios para aspirar a dirigir un barco. así que a la primera oportunidad se instala en un puerto a esperar, a buscar ese primer navío.

También es la hostoria de un velero; uno de los ultimos veleros de carga, una maravilla tecnologica que hara al autor decir al pensarlo, : "cuando un arte llega a su perfeccioon es porque esta muriendo".

El antiguo Capitan de este navio ha desaparecido, el barco esta abandonado en un puerto con una carga de madera exotica y una tripulacion enferma. El avion en cuestion es esperado en otros puertos para recoger otras cargas y quizas ganar algunos fletes que le permitan compensar las perdidas causadas por ese tiempo de inmobilidad.

La situacion es terrible: tripulacion enferma formada por viejos lobos de mar que rechazan de plano la dea de dejarse comandar por ese inexperto capitan. La lucha que se instala en el interior del barco y la historia son cortas ( la peripecia es larga). El joven capitan logra su cometido de lleva a buen puerto su primer barco.

En la historia de Conrad, lo importante no es el qué, sino el cómo; más aún, es la armonización del uno y el otro. El qué y el cómo, entonces,, son dos aspectos necesarios para la construccion de un proyecto; entendiéndose que la palabra proyecto supone una concretización y que esta ultima es el objetivo final de quién pone en marcha un proyecto.

En el caso de un barco, llevarlo a buen puerto, asegurar que cada pasajero, cada tripulante y cada gramo de carga llegue a su destino es el contrato y el honor do todo capitan.

Una nación es un poco más grande y el puerto un poco más abstracto, pero igualmente es un compromiso de honor que el capitan acepta y que debe honrar. Su contrato, para el capitan de una nacion, no es muy diferente, es un acto de confianza, un pacto entre él y los ciudadanos. Es cierto que hay capitanes que olovidan la existencia de ese contrato, otros se dejan arrastrar fuera de la ruta pre-establecida, otros que nos prometen que vamos a seguir buenas corrientes y nos llevan por rutas de tempestad,  otros que al perder de vista su proyecto inicial, también pierden la ruta y su navio termina por caer en una deriva perniciosa y terriblemente peligrosa.

Sin proyecto no hay ruta y en esa situacion ademas corremos el riesgo de encontrarnos en medio de una calma chicha como la que vivimos en Europa; nuestro barco va al garete porque hemos perdido al capitan proyecto, peor aun, hemos confiado nuestra nave a una tripulacion que ha perdido el arte de la navegacion o que simplemente se ha dejado obnubilar por pequeños tesoros nacionales.

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