Felix SERRANO SOSAYA

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Billet de blog 11 novembre 2013

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¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?Hace unos días vi a un chico, un párvulo para usar una buena palabra, era un joven de esos que siempre van bien vestidos, que son incapaces de romper la norma, nada de pantalón a las caderas dejando leer la marca del calzoncillo, nada de melena sucia o de camisa estridente; normal, demasiado normal como para ser normal.

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¿Qué nos pasa?
Hace unos días vi a un chico, un párvulo para usar una buena palabra, era un joven de esos que siempre van bien vestidos, que son incapaces de romper la norma, nada de pantalón a las caderas dejando leer la marca del calzoncillo, nada de melena sucia o de camisa estridente; normal, demasiado normal como para ser normal.
Hubo, sin embrago un detalle que me llamo la atención en aquel exceso de normalidad, portaba un símbolo en el pecho, el símbolo contra el matrimonio para todos. Estuve tentado de preguntarle por qué portaba ese símbolo pero, después de una pequeña reflexión me dije que, quizás era un error de abordar una discusión con él, posiblemente se podría sentir acosado, tendría miedo de ser atacado por un homosexual y reaccionaria gritando o con una violencia ciega; la mas peligrosa de todas la violencias, porque es un ataque pensando que uno se defiende. Así que lo miré, me sentí triste y me pregunté
¿Qué nos pasa?
Si, qué nos pasa, un joven que defiende un valor que la historia a puesto en cuestión, una visión del mundo dogmática que pretende la inmutabilidad de valores que han perdido su vigencia ante la realidad de la historia. ante la realidad pragmática de los hechos.
El primer problema de todo eso no es que el chico en cuestión se pasee por el mundo exhibiendo su chapa identificativa con una causa retrograda, sino que exhiba con orgullo un odio que él no comprende, porque al final quién comprende el odio que ha despertado la aprobada ley sobre el matrimonio para todos.
El segundo problema, grave muy grave, es que ese joven aprende el odio, el miedo y el rechazo a la diferencia y se convierte, naturalmente en el caldo de cultivo ideal para esas ideas que infectan a Europa y la alejan de su futuro para acercarla cada vez mas a su pasado, a ese pasado que tanto daño ha hecho en Europa.
El tercer problema, quizás el mas grave, es que además el odio genera un pesimismo que se instala y se hace fuerte como un muro que nos impide ver el mañana con todas sus posibilidades y si a ese odio le sumamos la indecisión, la mezquindad y la mediocridad de las elites que nos gobiernan, obtendremos que nos encontramos en medio de un paisaje desolado y desolador.
En fin , ese chico no es mas que el símbolo de una situación terrible, las fuerzas de la renovación ya están contaminadas por el virus del aislamiento, la desconfianza y el rechazo de todo aquello que cuestiona los valores que se pretenden inmutables y los dogmas con los que nos han hecho vivir.

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