Moix y los 'chismes' de Rajoy

El caso Moix, revelado por infoLibre, socio editorial de Mediapart, pone de relieve que Manuel Moix, fiscal jefe de Anticorrupción, es dueño del 25% de la sociedad panameña Duchesse Financial Overseas, entre otros escándalos. Tras estas revelaciones Manuel Moix ha dimitido de su cargo. Pero el caso Moix no ha terminado. Acaba de empezar. A Rajoy le interesa exprimir la eficacia de su estrategia: convertir en « chisme » todo aquello que sería inadmisible en cualquier democracia consolidada. 

Lo peor del caso Moix no es Manuel Moix. Lo más grave es que su « renuncia irrevocable » como Fiscal Jefe de Anticorrupción ha sido una demostración meridiana de que sus superiores, desde José Manuel Maza a Mariano Rajoy pasando por Rafael Catalá, siguen sin querer entender nada. Incluso da la impresión de que una vez más toman por imbéciles a los ciudadanos-contribuyentes-lectores-votantes. (De los periodistas directamente se burlan). Vamos a intentar sustentar esta (dura) afirmación previa en unos cuantos argumentos:

1) El fiscal general Maza ha comunicado al pueblo español (sin admitir preguntas) que « no había ni existen motivos » para el cese de Moix. Que « sería de justicia » que siguiese ocupando « el cargo que ha ejercido con plena satisfacción »; que no ha cometido ningún tipo de « irregularidad ni ilegalidad »... Vamos, que uno ya dudaba si la convocatoria de Maza era para destituir a Moix o para ponerle una medalla. Finalmente ha informado de que su Fiscal Jefe Anticorrupción ha presentado una « renuncia irrevocable por motivos personales ». Como si sufriera una acumulación de cólicos nefríticos. O sea que Maza ha hecho todo lo posible para que Moix continuara (« aguanta, sé fuerte, hacemos lo que podemos », que diría Rajoy a Bárcenas). Por resumirlo sin aspavientos: de un fiscal general que considera perfectamente ético y normal tener una sociedad en Panamá y perseguir judicialmente a los que ocultan bienes a través de sociedades en Panamá sólo cabe plantearse la duda de si es un cínico o un tonto. Pero un cínico o un tonto coherente, puesto que nombró a Moix sabiendo que un investigado por corrupción (Ignacio González) le consideraba « cojonudo » para el cargo. ¿Estamos a setas o a Rolex? Si te colocan para hacer unos nombramientos que tu antecesora se negó a hacer, lo lógico es defender « tus » nombramientos aunque se hunda el mundo. El clímax de la coherencia habría sido que Maza dimitiera exactamente en el mismo minuto en el que comunicaba la renuncia de Moix. Pero para eso se precisaría que Maza tuviera algún mínimo principio.

2) El ya ex Fiscal Jefe Anticorrupción Moix se ha visto obligado a presentar esa « renuncia irrevocable » no porque haya asumido la menor culpa, sino porque su descarado intento de manipular a la opinión pública con filtraciones, intoxicaciones y mentiras ha fracasado por culpa de un medio (infoLibre) y un periodista (Manuel Rico) que han cumplido con su obligación mientras otros compraban la mercancía averiada o se prestaban a alimentar teorías ‘conspiranoicas’ en las que están acostumbrados a chapotear. La entrevista que le hizo Ángels Barceló en la Cadena Ser es reveladora de la calaña del personaje. Cuando Ángels le pregunta por qué no respondió a las preguntas de infoLibre, planteadas incluso mediante burofax, Moix dice que sólo contesta a los medios que « piden las cosas con educación ». Es obvio, a la vista de los acontecimientos, que la costumbre de Moix no es responder sino intoxicar, filtrar y engañar. Para él educación equivale a sumisión.

3) No se me ocurriría dar lecciones sobre ética periodística a mis colegas, entre otras razones porque sé que en cada medio, por hipotecado que esté, hay profesionales honestos, valientes y sensatos, pero me produce vergüenza ajena tener que leer editoriales en El Español pidiendo la dimisión de Moix después de haberle servido de felpudo. La misma vergüenza que me provoca escuchar a tertulianos que intentan reducir a una « guerra entre fiscales » lo que es un clamoroso intento de boicotear las investigaciones sobre la corrupción en el PP (revisen, para comprobarlo, el dossier de infoLibre sobre el tema). Señor Moix, cuando usted presume de no leer « ninguna crítica » lo que hace es visibilizar su gran problema y el de quienes le han defendido hasta el último minuto: han actuado convencidos de una inmunidad garantizada, sin lugar para la crítica. Sólo en la salsa de los sectarismos crece la semilla de la impunidad.

4) El ministro Catalá, (Rafa para los amigos encarcelados o procesados) ha procurado alejarse de la bomba Moix antes del estallido. Lo que no puede es borrar el hecho de que él es el autor del nombramiento de Maza tras la negativa de Consuelo Madrigal a tragar con los apaños. Lo que tampoco puede es ocultar los esfuerzos que ha hecho para defender a presuntos delincuentes como Pedro Antonio Sánchez o Ignacio González. Lo que no debe es pensar que un ministro reprobado por el Congreso junto a los mandos judiciales colocados a sus órdenes tiene restos de credibilidad como para pasar sin quemaduras por el incendio que ha provocado.

5) El presidente Mariano Rajoy fue preguntado hace dos días por La Sexta acerca de si aún confiaba en Moix como Fiscal Jefe Anticorrupción. La respuesta fue contundente: « Sí ». Este jueves ha guardado silencio ante la interrogación directa, pero ha aprovechado un discurso oficial para proclamar que « hacer política es hacer las cosas a lo grande »« no ocuparse por los chismes ». Cabe concluir que Rajoy pretende convertir todo esto en « un lío más ». Faltan dos telediarios para que responda a la pregunta sobre Moix definiéndolo como « ese fiscal del que usted me habla ». Por cierto, un fiscal cuya dimensión ética es equiparable a la de un cangrejo de río y cuyo salario queda duplicado a partir de ahora tras los servicios prestados desde la Fiscalía Anticorrupción. (Salvo que los « méritos » adquiridos con el cambalache de la empresa panameña le cuesten finalmente un expediente disciplinario). A Rajoy le interesa exprimir la eficacia de su estrategia: convertir en « chisme » todo aquello que sería inadmisible en cualquier democracia mínimamente consolidada.

El caso Moix no ha terminado. Ni mucho menos. De momento ha demostrado que un medio modesto como infoLibre, nacido con la aspiración de depender exclusivamente de sus lectores, puede cumplir su función y generar un debate público con consecuencias políticas. Como también ha demostrado que un Fiscal Jefe Anticorrupción, un fiscal general, un ministro de Justicia y un presidente del Gobierno pueden fracasar en su intento de convertir en « chisme » lo que es un asalto al Estado de Derecho. Ya lo hemos escrito. Cumplamos cada cual su obligación, de forma que entre todos logremos expulsar a los cínicos, a los tontos y a los delincuentes del servicio público.

P.D. Gracias sinceras, en nombre de todo el equipo de infoLibre, por tantos mensajes de apoyo a nuestra labor. Decía el guionista Rafael Azcona que en la vida se puede ser « de todo, menos pesado ». Disculpen la pesadez, pero un medio independiente exige lectores comprometidos. Así que contamos con tod@s para seguir intentando ejercer un buen periodismo frente a los sectarismos.

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#dossier de infoLibre, socio editorial de Mediapart, sobre « el caso Moix, un fiscal en entredicho »

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