Jesusmarana
Jesús Maraña, director de infoLibre
Abonné·e de Mediapart

62 Billets

0 Édition

Billet de blog 29 oct. 2019

Josefa y los Franco

Sin maniqueísmos, sin rencores, sin caer en provocaciones de ningún tipo, es hora de no dejar pasar ni una más a quienes utilizan la democracia para burlarse de ella o para disfrutar privilegios cuyo origen debería, simplemente, avergonzarles.

Jesusmarana
Jesús Maraña, director de infoLibre
Abonné·e de Mediapart

Ce blog est personnel, la rédaction n’est pas à l’origine de ses contenus.

Josefa tiene 80 años y las arrugas externas e internas de haber nacido un mes antes de concluir la guerra civil. Este jueves, 24 de octubre, a primera hora, sin decirles nada a sus dos hijas, cogió una silla plegable y enfiló el camino del cementerio de Alcorcón (Madrid). Se sentó junto a la tumba de su marido, Anselmo, que murió el pasado mes de julio con 83 años y todas las arrugas que deja la huella de haber nacido dos meses antes de empezar la guerra civil. Josefa abrió su bolso, sacó un pequeño aparato de radio analógica y lo conectó. Quería compartir con Anselmo en directo la crónica de la salida de Franco del Valle de los Caídos.

La historia de Josefa y Anselmo no es una historia de héroes ni de mártires. No pasaron por la cárcel ni militaron en organizaciones clandestinas. Sí recuerda Josefa nítidamente el día que, ya adolescente, escuchó por primera vez el relato del susto que jamás olvidaría su padre, a quien sacaron de su casa una noche de agosto de 1936 y le obligaron a subir a un carro de bueyes junto a otros jóvenes, todos vecinos del mismo pueblo de Zamora. Los iban a fusilar en el monte, lejos de las casas, como ya habían hecho otras madrugadas con otros jóvenes y no tan jóvenes en toda la comarca. Al padre de Josefa le salvó el cura del pueblo, que convenció a los falangistas de que estaban en « un error », que aquellos a los que iban a matar para luego hacer desaparecer sus cuerpos no eran « comunistas ».

Josefa y Anselmo, como millones de españoles, compartían las arrugas de haber crecido en la posguerra, de vivir los años del hambre y del miedo. Algunos amigos de sus padres no tuvieron la misma suerte. Esquivaron el destino de las ejecuciones y las cunetas, pero no la etiqueta permanente de ser « rojos ». Años después de terminar la guerra, fueron « reclutados » a la fuerza para trabajar en la construcción del Valle de los Caídos. Nunca más regresaron al pueblo.

Charo, hija menor de Josefa, es quien este viernes me contó lo que su madre había hecho el jueves, y lo que había llorado al saberlo. Charo tenía seis años en noviembre de 1975, aquella mañana fría en que su abuelo materno la llevó de la mano al Palacio de Oriente, a guardar cola un buen rato y a pasar luego deprisa y « casi sin mirar » por la capilla ardiente del cuerpo embalsamado de Francisco Franco. Charo recuerda que, a la salida, su abuelo le susurró: « Sólo quería comprobar que está muerto y bien muerto. Ya lo entenderás ».

Charo ha procurado transmitir a sus hijos lo que significó el golpe de Estado de julio de 1936, la obviedad de que en la guerra civil provocada por la sublevación franquista hubo buenos y malos en los dos bandos, pero sobre todo la diferencia abismal entre dictadura y democracia, entre represión y libertad, entre injusticia y justicia, entre quienes fueron venerados y homenajeados durante casi cuarenta años y quienes desaparecieron en las cunetas o murieron trabajando como esclavos en Cuelgamuros. Allí siguen sus restos no identificados.

Charo no entiende (y yo tampoco) que a estas alturas alguien, desde la derecha o desde la izquierda, banalice la exhumación del dictador contaminando un acto de dignidad democrática con el ruido de una disputa electoral.

Josefa dio un respingo cuando escuchó en la radio un « ¡Viva Franco! » en la explanada silenciosa y casi vacía del Valle de los Caídos, y se ha indignado al saber que alguno de los nietos o biznietos se atrevió a protestar en Mingorrubio: « ¡Esto es como una dictadura! ».

Yo también me he indignado. Sin maniqueísmos, sin rencores, sin caer en provocaciones de ningún tipo, es hora de perfeccionar la democracia, lo cual incluye no dejar pasar ni una más a quienes la utilizan para burlarse de ella, o para disfrutar privilegios cuyo origen debería, simplemente, avergonzarles.

Bienvenue dans le Club de Mediapart

Tout·e abonné·e à Mediapart dispose d’un blog et peut exercer sa liberté d’expression dans le respect de notre charte de participation.

Les textes ne sont ni validés, ni modérés en amont de leur publication.

Voir notre charte

À la Une de Mediapart

Journal — Médias
Zemmour, un infernal piège médiatique
Émaillé de violences, le premier meeting de campagne d’Éric Zemmour lui a permis de se poser en cible de la « meute » médiatique. Le candidat de l’ultradroite utilise la victimisation et des méthodes d’agit-prop qui ont déjà égaré les médias états-uniens lorsque Donald Trump a émergé. Il est urgent que les médias français prennent la mesure du piège immense auquel ils sont confrontés.  
par Mathieu Magnaudeix
Journal — Politique
Quand le candidat parle, ses militants frappent
À Villepinte comme à Paris, des antifascistes se sont mobilisés pour ne pas laisser le premier meeting d’Éric Zemmour se tenir dans l’indifférence. Dans la salle, plus de 10 000 personnes s’étaient réunies pour l’entendre dérouler ses antiennes haineuses, dans une ambiance violente.
par Mathieu Dejean, Mathilde Goanec et Ellen Salvi
Journal — Social
Les syndicalistes dans le viseur
Dans plusieurs directions régionales de l’entreprise, les représentants du personnel perçus comme trop remuants affirment subir des pressions et écoper de multiples sanctions. La justice est saisie.
par Cécile Hautefeuille et Dan Israel
Journal
Fonderies : un secteur en plein marasme
L’usine SAM, dans l’Aveyron, dont la cessation d’activité vient d’être prononcée, rejoint une longue liste de fonderies, sous-traitantes de l’automobile, fermées ou en sursis. Pour les acteurs de la filière, la crise économique et l’essor des moteurs électriques ont bon dos. Ils pointent la responsabilité des constructeurs.
par Cécile Hautefeuille

La sélection du Club

Billet de blog
Aimé Césaire : les origines coloniales du fascisme
Quel est le lien entre colonisation et fascisme ? Comme toujours... c'est le capitalisme ! Mais pour bien comprendre leur relation, il faut qu'on discute avec Aimé Césaire.
par Jean-Marc B
Billet de blog
« Pas de plateforme pour le fascisme » et « liberté d’expression »
Alors que commence la campagne présidentielle et que des militants antifascistes se donnent pour projet de perturber ou d’empêcher l’expression publique de l’extrême droite et notamment de la campagne d’Éric Zemmour se multiplient les voix qui tendent à comparer ces pratiques au fascisme et accusent les militants autonomes de « censure », d' « intolérance » voire d’ « antidémocratie »...
par Geoffroy de Lagasnerie
Billet d’édition
Dimanche 5 décembre : un déchirement
Retour sur cette mobilisation antifasciste lourde de sens.
par Joseph Siraudeau
Billet de blog
Le fascisme est faible quand le mouvement de classe est fort
Paris s’apprête à manifester contre le candidat fasciste Éric Zemmour, dimanche 5 décembre, à l’appel de la CGT, de Solidaires et de la Jeune Garde Paris. Réflexions sur le rôle moteur, essentiel, que doit jouer le mouvement syndical dans la construction d’un front unitaire antifasciste.
par Guillaume Goutte