« Libertad de expresión. Ni una palabra de más ni una palabra de menos »

Jesús Maraña y Luis García Montero, clausuraron este sábado el acto « Libertad de expresión. Ni una palabra de más ni una palabra de menos » con un intercambio de reflexiones sobre la responsabilidad de periodistas y ciudadanos a la hora de ejercer y demandar un periodismo riguroso, libre, transparente y honesto.

El director editorial de infoLibre y tintaLibre, Jesús Maraña, y el presidente de la Sociedad de Amigos de infoLibre, Luis García Montero, clausuraron este sábado en Madrid el acto « Libertad de expresión. Ni una palabra de más ni una palabra de menos » con un intercambio de reflexiones sobre la responsabilidad de periodistas y ciudadanos a la hora de ejercer y demandar un periodismo riguroso, libre, transparente y honesto.

Como broche a un acto en el que tomaron la palabra, entre otros, el filósofo Emilio Lledó, periodistas como Sol Gallego-Díaz (El País), Edwy Plenel (exdirector de Le Monde y fundador del digital francés Mediapart) y escritores como Almudena Grandes, Maraña y el poeta García Montero compartieron con socios y lectores de infoLibre los ejes sobre los que debe girar la relación entre periodistas y ciudadanos.

Maraña hizo hicapié en la responsabilidad de los profesionales de la información en el deterioro que sufre la libertad de prensa en España y en el descrédito de los medios. Y en la necesidad de decir « basta » a las empresas que dejaron de considerar la información como un derecho de los ciudadanos « para tratarla como una simple mercancía ». 

Por su parte, García Montero, presidente de la Sociedad de Amigos de infoLibre, la entidad que agrupa a pequeños accionistas que apoyan este proyecto periodístico, recordó la labor fundamental de los ciudadanos a la hora de exigir transparencia, no sólo a las instituciones sino también a los medios. « Somos ciudadanos, y no podemos permitir más limitaciones a la libertad de expresión que el respecto al otro », sostuvo García Montero.

A continuación, se reproduce el texto [consúltalo aquí, en PDF] que sirvió como cierre al acto « Libertad de expresión. Ni una palabra de más ni una palabra de menos ». Los párrafos que aluden a los periodistas corresponden a Jesús Maraña; los relativos a los ciudadanos pertenecen a Luis García Montero.

Le Théâtre Maravillas à Madrid a accueilli l'événement pour la liberté de la presse organisé par infoLibre. © infoLibre Le Théâtre Maravillas à Madrid a accueilli l'événement pour la liberté de la presse organisé par infoLibre. © infoLibre

POR UN PACTO ENTRE PERIODISTAS Y LECTORES

1.- Somos periodistas, y debemos asumir nuestra propia responsabilidad en el deterioro que sufre la libertad de prensa en España y en el descrédito de los medios. Hace mucho tiempo que tendríamos que haber dicho « basta » a las empresas que dejaron de considerar la información como un derecho de los ciudadanos para tratarla como una simple mercancía.

1.- Somos ciudadanos, y debemos asumir nuestra propia responsabilidad en el deterioro de la libertad de prensa en España. Hace mucho tiempo que tendríamos que haber dicho « basta » a la vergonzosa manipulación de la realidad por parte de muchos medios de información que responden a intereses económicos, financieros o políticos, en lugar de defender los intereses de sus lectores, oyentes o espectadores. 

2.- Somos periodistas, y asumimos la obligación de diferenciar los hechos de las opiniones, de contrastar los datos, de respetar la confidencialidad de las fuentes, de rectificar cuando nos equivocamos y de responsabilizarnos con nombres y apellidos ante la justicia. Si no somos veraces, jamás seremos creíbles, y sin credibilidad un medio podrá hacer mucho ruido, pero no generar un debate de interés público. 

2.- Somos ciudadanos, y tenemos derecho a recibir una información rigurosa, veraz, que nos aporte datos y argumentos para formar nuestra opinión libremente, sin los condicionamientos de intereses ocultos. Exijamos transparencia a las instituciones, pero también a los medios de información que ejercen como intermediarios en la vigilancia de esas instituciones.

3.- Somos periodistas, y sabemos que la objetividad no existe. Nadie es ni tiene por qué ser neutral ni equidistante. Nuestra obligación es ejercer nuestro oficio con honestidad a la hora de informar y de opinar, sin ocultar a los lectores o espectadores cuáles son nuestros principios, pero tampoco quiénes son los dueños del medio o las fuentes de ingresos del mismo.

3.- Somos ciudadanos, y sabemos que nadie es objetivo ni neutral, pero exigimos conocer los intereses que pueden condicionar el medio o al periodista en el que depositamos nuestra confianza. La independencia no equivale a equidistancia, pero sin unos medios y unos periodistas independientes no tendremos nunca una democracia sólida.

4.- Somos periodistas, conscientes de que la revolución digital es la mayor transformación social, económica e informativa de la historia. Se acabaron los monólogos y los sermones desde púlpitos mediáticos. Todo ciudadano tiene herramientas para informar y opinar cómo y cuando considere oportuno. El periodismo es más necesario que nunca frente a la saturación y la intoxicación, pero ha de ser (ya es) un diálogo permanente entre periodistas y lectores. 

4.- Somos ciudadanos, conscientes de que podemos acceder a más información que nunca en la historia, pero acumular más datos no equivale a estar mejor informado si uno no puede confiar en lo que ve, en lo que lee o en lo que escucha. Necesitamos y exigimos que no nos vendan comunicación por periodismo ni se nos inunde de pura banalidad en lugar de conocimientos. Queremos que exista una verdadera pluralidad de medios, sin monopolios ni oligopolios que marquen la agenda de la política o la actuación de los periodistas.

5.- Somos periodistas, y también ciudadanos. Estamos obligados a defender un derecho cívico y democrático. Pero además muchos creemos que la mejor forma de sostener el periodismo es depender precisamente de los lectores, llegar a un pacto en el que nosotros nos comprometamos y ejerzamos nuestro oficio con transparencia y honestidad y en el que los ciudadanos den valor a esa función y participen con los periodistas en la construcción de un proyecto común.

5.- Somos ciudadanos, y no podemos permitir más limitaciones a la libertad de expresión que el respeto al otro. Si queremos una democracia sólida y real debemos comprometernos y participar en medios de información que huyan de los sectarismos. Y debemos reclamar una radiotelevisión pública ajena al poder político de turno, gestionada por profesionales obligados a guiarse por los intereses de la gente y no de un partido político concreto. Sí, necesitamos un pacto entre ciudadanos y periodistas en el que juntos defendamos derechos fundamentales.

Libertad de expresión: ni una palabra de más ni una palabra de menos.

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