La amenaza separatista en Europa

Los escoceses elegirán mañana si quieren seguir perteneciendo al Reino Unido o formar un Estado independiente · Londres manifestó su preocupación ante la posibilidad de perder una parte importante de su territorio, población y recursos naturales · Desde París, el periodista argentino Leonardo Plasencia nos cuenta cómo el referendum escocés puede dar impulso a otras fuerzas autonomistas en el viejo continente.

 

17 de septiembre de 2014. Participación en el programa argentino de radio "Rico al Cuadrado" para discutir sobre el referendum independentista en Escocia y el fenómeno de los separatismos en Europa.

Leonardo Plasencia

 

 

Cuatro millones de escoceses irán mañana a las urnas para manifestar su voz en un referendum que podría poner fin a más de tres siglos de relación con sus vecinos británicos. El Reino Unido, formado hoy por Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia, podría así perder una pieza fundamental de su histórica Unión. Luego de subestimar durante meses la consulta popular, el primer ministro David Cameron canceló de urgencia su agenda y se dirigió a tierra escocesa para exhortar a los votantes a "no destruir la familia británica".

 

La preocupación de Londres no es infundada. Cuando Cameron aceptó la realización del referendum, en 2012, las fuerzas independentistas no llegaban el treinta por ciento de la población. Sin embargo, en el marco de la crisis británica y europea, las voces separatistas encontraron cada vez mayor eco hasta que el 7 del corriente mes las encuentas pusieron por primera vez en la historia el "SI a la independencia" por encima del cincuenta por ciento de la intención de votos, haciendo sonar todas las alarmas en el palacio de Westminster.

 

"El futuro de nuestro país se encuentra en riesgo" aseguró Cameron este lunes en su discurso en Aberdeen, la tercera ciudad de Escocia. Haciendo uso de una retórica más emotiva que política el líder británico aseguró que de ganar el "SI" ambas naciones sufrirían las penas de un "doloroso divorcio" para el que no hay vuelta atrás. "Gran Bretaña sólo es grande a causa de la grandeza de Escocia" afirmó el primer ministro al borde de las lágrimas. Sin embargo la 'grandeza de Escocia' no se limita, como destacó Cameron, a famosos filósofos como David Hume o exitosos deportistas como el tenista Andy Murray.

 

Escocia, que representa un tercio del territorio británico, es el mayor productor de petróleo de Europa occidental. Más de noventa por ciento del oro negro del Reino Unido se encuentra frente a las costas escocesas. Así las cosas, la elección de la ciudad para el 'conmovedor' discurso de Cameron no es casualidad. Aberdeen es una de las ciudades más ricas de la Isla y ostenta orgullosamente el título de 'capital europea del petróleo offshore'. Por otra parte, concentra gran parte de la industria de defensa del Reino, además de albergar el poderío nuclear británico. Mudar a tierras inglesas la base naval ubicada al oeste de las tierras escocesas (en la que se encuentra la totalidad de los submarinos nucleares del país) costaría más de 13 billones de dólares según los especialistas.

 

Cabe mencionar que, a las motivaciones identitarias y económicas de las fuerzas independentistas, se suma igualmente un importante argumento político. Lejos del histórico liberalismo inglés, representado hoy por el conservador David Cameron, el pueblo escocés concentra gran parte del electorado británico de izquierda, que se opone fuertemente a la desregulación de la economía y al crecimiento del poder financiero que domina la City londinense. "Nosotros estamos a favor de una educación y salud gratuitas" aseguró a The Guardian un acérrimo defensor del SI.

 

Sin embargo, el camino a la independencia no sería tan simple como lo aseguran su defensores. Según Daily Mail, importantes sectores de la industria basada en tierras escocesas se opone a cortar vínculos con Londres ya que buena parte pertenece a multinaciones ligadas a capitales británicos. Por otro lado, una de las grandes problemáticas a resolver sería la creación de una nueva moneda nacional. En tal sentido el primer ministro recordó esta semana que una Escocia independiente deberá abandonar la Libra Esterlina. Ante la latente amenaza separatista, Cameron ofreció a los escoceses un "programa de transferencia de poderes vasto y sin precedentes" en materia de política fiscal y de salud pública. El plan incluiría una mayor devolución de impuetos, una autonomía en materia de seguridad social y un fuerte programa de inversiones. Sin embargo las promesas del líder inglés podrían no encontrar eco en una tierra dónde posee setenta y dos por ciento de imagen negativa.

 

Las cartas estan echadas. Cuatro millones de electores darán su voto para una eventual independencia que, en caso de concretarse, tomaría lugar en marzo del 2016. Sin embargo, el resultado de la consulta popular escocesa podría tener enormes repercusiones más allá de la isla británica. A décadas de la fundación de la Unión Europea, los regionalismos (que se pasean desde un tímido pedido autonomista hasta una exigencia separatista) se pueden ver en buena parte del viejo continente, con diferentes grados de aceptación popular. Bretaña y la isla de Córcega, en Francia, los vascos de uno y otro lado de los Pirineos, los flamencos y valones en Bélgica, la región norte de Italia, son sólo algunos ejemplos.

 

"Las exigencia de autonomía y de independencia constituye un fenómeno que transformará Francia y Europa entera durante el siglo 21" consideró el político galo Vincent Laborderie. Es que en época de crisis el discurso identitario se ve fuertemente reforzado por el argumento económico, puesto que la gran mayoría de las regiones en cuestión son considerablemente más ricas que sus vecinos dentro de sus respectivos países. Tal es el caso de Catalunya, motor de la economía española y el mayor candidato a seguir los pasos de los separatistas escoceses.

 

Por una Catalunya independiente


¿Qué pasará si gana el "SI" en Escocia? "Será una inyección de vitaminas para todos los nacionalistas" aseguró al diaro francés Le Monde el politólogo catalán Josep Ramoneda. En efecto, el referendum escocés es un modelo para los independentistas del sur español, que esperan hacer lo propio el 9 de noviembre de este año. Sin embargo, el gobierno central no piensa lo mismo. A diferencia de Londres que (tal vez en un error de cálculo subestimando las fuerzas separatistas) aceptó la realización de la consulta popular, Madrid se niega rotundamente a abrir el debate en tierras ibéricas. "Exigimos a Mariano Rajoy que imite al señor Cameron y deje que se exprese el pueblo de Catalunya", declaró Roger Albinyana, secretario de Asuntos Exteriores y Europeos del gobierno nacionalista catalán.

 

"El referendum no tendrá lugar y si se realiza sería ilegal" manifestó Rajoy el pasado mes de julio. La Constitución española estipula en su artículo 2 "la indisoluble unidad de la nación española" y precisa en su artículo 92 que todo referendum debe dirigirse a "todos los ciudadanos" del país y no solamente a una sola región. Por su parte, Artur Mas, líder de la Generalitat (gobierno catalán), que fundó su campaña electoral en la consultación popular, prometió que en los próximos días el parlamento catalán votará una ley para fijar las características del referendum. A esto Madrid aseguró que, de ser necesario, recurrirá al Tribunal constitucional para anular la medida.


El caso escocés constituye un dolor de cabezas para Mariano Rajoy a quién acusan de no poseer los mismos 'valores democráticos' que su par británico. Es que el timing entre las fuerzas separatistas escocesas y catalanas no podría ser más perfecto. El 11 de septiembre de 2012, en el marco de la Diada (fiesta nacional catalana que conmemora la caída de Barcelona frente a las fuerzas españolas y francesas) más de un millón de personas salieron a las calles en rechazo a la negativa de Madrid de permitir a la región la administración de sus impuestos. Sólo un mes después, en octubre del 2012, David Cameron anunciaba el acuerdo para la celebración del referendum en Escocia, dando así mayor fuerza a los separatistas ibéricos.

 

Por otro lado, la consulta popular escocesa, tendrá lugar mañana, 18 de septiembre, a sólo una semana de la Diada catalana que conmemorará este año exactamente tres siglos de la caída frente a las tropas del Rey Felipe V, quién aboliera las leyes y las instituciones catalanas. Así las cosas, casi dos millones de personas (25% de la población total) salieron a las calles el pasado 11 de septiembre para exigir al gobierno central la realización del referendum.

 

Sir William Wallace, padre de la independencia escocesa en los albores del siglo 14, desafió a Londres asegurando que "no hemos venido aquí con intenciones pacíficas, sino listos para la batalla". Siete siglos después el pueblo escocés podría recuperar su 'libertad' sin necesidad de derramamiento de sangre. No obstante, la encarnecida batalla política en Catalunya y el resto del continente promete fuertes conflictos en una zona del mundo que se debate entre la unión regional y los crecientes nacionalismos.-

 

 

Le Club est l'espace de libre expression des abonnés de Mediapart. Ses contenus n'engagent pas la rédaction.