Irán ¿Aliado de occidente?

El Estado Islámico continúa su avanzada en Siria e Irak a pesar de los bombardeos de la coalición · Haciendo caso omiso a las declaraciones vertidas por Washington, el gobierno irakí se encuentra hoy de visita oficial en Teherán para coordinar la coolaboración de la República Islámica en la lucha contra el grupo extremista · El periodista argentino Leonardo Plasencia nos cuenta los detalles desde París

 

22 de octubre de 2014. Participación en el programa de radio argentino "Rico al cuadrado" para discutir sobre el papel de Irán en la lucha contra el Estado Islámico.

Leonardo Plasencia

 

 

Enemiga declarada de Estados Unidos desde la crisis de los rehenes en 1979, la República Islámica de Irán no forma parte de la coalición internacional reunida por la Casa Blanca para destruir al grupo extremista sunnita Estado Islámico. Sin embargo, la rivalidad política histórica con esta comunidad (a la que pertenecía Saddam Hussein) llevó al flamante primer ministro irakí Haidar al-Abadi, de confesión chiita, a oficializar su cooperación con Teherán a sólo días de la formación del nuevo gobierno de Bagdad. De visita en la capital iraní, el lider irakí espera hoy obtener un compromiso de coolaboración de parte de la mayor potencia chiita del mundo islámico.

 

No obstante la negativa de Barack Obama de colaborar directamente con Teherán, lo que implicaría reconocer su legitimidad como socio en la región, lo cierto es que desde el comienzo de la avanzada de EI en territorio irakí, la República Islámica es un aliado estratégico de Bagdad. Irán ha provisto de armas a los peshmergas (combatientes kurdos) y ha enviado consejeros militares a la capital irakí. Al mismo tiempo, miembros de las fuerzas al-Qods estarían entrenando a las milicias chiitas para defender la capital irakí ante un eventual ataque de los yihadistas sunnitas.

 

La conquista de Teherán y Bagdad son dos de los principales objetivos que debe conseguir el Estado Islámico para llevar a buen puerto su empresa declarada : establecer un califato en la región. Así las cosas, mientras los ataques en la ciudad siria de Kobané, frente a la frontera turca, acaparan la atención del periodismo internacional, las zonas fronterizas entre Irak e Irán son blanco de continuos ataques por parte de los extremistas sunnitas. Según el diario francés Le Figaro en las últimas semanas se habría producido un número no confirmado de muertos entre las fuerzas de seguridad iraníes, mientras que según "rumores" las milicias del EI ya habrían hecho infiltraciones del otro lado de la frontera.  "Extremistas disfrazados de combatientes kurdos atacaron el lunes la ciudad de Qara Tappa, a cinquenta kilómetros de la frontera iraní", destaca el matutino galo. Fuentes oficiales ya han confirmado que frente al sector fronterizo irakí de Halabja se han multiplicado las barricadas para frenar una eventual incursión armada en territorio iraní.

 

No cabe duda alguna que la rivalidad sunnita-chiita es un factor fundamental en las relaciones políticas entre los actores, estatales y paraestatales, en el Medio Oriente. En este contexto, el Estado Islámico no es el único grupo extremista que se declara enemigo de la República Islámica. El diario español El Mundo destacó que la agrupación al-Qaeda afirma en su revista en inglés 'As Sahab Resurgence' (publicada ayer) la necesidad de extender su lucha a la provincia china de Xinjiang, al oeste del país, donde reside la comunidad uigur, musulmana de origen turco.

 

El matutino ibérico señala que la publicación online califica esa región de Asia como "tierra ocupada" y asegura que la victoria de la umma (comunidad islámica) será una amarga derrota contra "todos aquellos que combaten esta guerra contra los musulmanes". Entre esos enemigos declarados al-Qaeda menciona a Estados Unidos, Rusia, China... e Irán, probando una vez más que las dos mayores organizaciones terroristas internacionales consideran a la República Islámica como un adversario político, religioso y militar.

 

Al día de hoy, los grandes aliados de las potencias occidentales no han estado a la altura de las circustancias en su lucha contra el EI. Arabia Saudita, Qatar y Turquía son acusados, por actores políticos y organizaciones internacionales, de financiar al Estado Islámico, mientras que Ankara estaría comprando a bajo precio el petróleo que la organización terrorista vende en el mercado negro. Si el presidente americano Barack Obama desea, como expresara en la última sesión de las Naciones Unidas, "destruir" a EI es necesario una revisión de la estrategia y de las alianzas en el seno de la Coalición Internacional.

 

Para tal fin, es necesario comprender que para combatir eficientemente a Estado Islámico (y a al-Qaeda) dos cuestiones deben ser tomadas en cuenta. Por un lado, que la guerra en contra del terrorismo global es una lucha que enfrenta a los Estados con las agrupaciones internacionales. Razón por la cual los primeros deben ser capaces de construir una coalición coyuntural estratégica basada en interéses comunes. Y por el otro, que el elemento confesional, fuente de histórica rivalidad entre sunnitas y chiitas, así como el grado de radicalización religiosa de los gobiernos, son los factores más importantes en la geopolítica del Medio Oriente. Pero tal concepción pondría en jaque las relaciones político-económicas que las potencias occidentales mantienen con las ultra-conservadoras monarquías de la península arábiga, extremadamente ricas en gas y petróleo.-

 

 

 

 

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