Francia y la guerra continua

La fuerza aérea francesa comenzó los primeros bombardeos estratégicos en Irak · Estados Unidos y Francia son los únicos países de la coalición internacional que participan en las operaciones aéreas · Desde París, el periodista argentino Leonardo Plasencia nos cuenta el papel del país galo en la guerra contra el terrorismo islámico

 

24 de septiembre de 2014. Participación radial en el programa argentino "Rico al Cuadrado" para discutir sobre el rol de Francia en la guerra internacional contra el terrorismo islámico.

Leonardo Plasencia

 

 

 

"Hollande otra vez Jefe de Guerra" titulaba en diciembre del 2013 el matutino Le Parisien. Tras dos intervenciones de las fuerzas armadas en el continente africano, el pasado año quedaba en la historia gala como uno de los más activos en materia de política militar internacional. El 15 de mayo del 2012, el líder socialista François Hollande, llegaba al Palacio del  Elíseo (sede del gobierno francés) promoviendo "un nuevo partenariado con Africa" que ponga un definitivo punto final a la política conocida como Françafrique, esto es, una estrategia de influencia sustentada por una fuerte red diplomática y de acuerdos secretos entre París y sus antiguas colonias.

 

Sin embargo, el gobierno francés se impone hoy como una pieza fundamental del ajedrez geopolítico en Africa y el Medio Oriente convirtiéndose en la punta de lanza de las potencias occidentales en la región. A pesar del tímido apoyo de sus pares europeos el 11 de enero del 2013, Hollande se ponía al frente de la lucha anti-terrorista en Africa con la implementación de una operación militar en Mali para combatir a los grupos yihadistas en la ex colonia francesa. Tres semanas después era recibido como 'liberador' en Bamako, momento que el líder galo calificó como "el más importante de su carrera política". Solamente unos meses después Hollande se pondría una vez más el traje de Jefe de las Fuerzas Armadas para encabezar un plan militar en la República Centroafricana con el objetivo de poner fin a los conflictos interreligiosos en ese país francoparlante.

 

Las dos intervenciones francesas en el continente durante el 2013 fueron acompañadas igualmente por la intención de París de encabezar una operación en Siria, otro país al que se encuentra estrechamente ligado por el colonialismo galo. Lejos de la moderación de las mayoría de los líderes europeos, François Hollande declaraba entonces la "necesidad imperiosa" de acabar con el gobierno de Bashar al-Assad, proyecto que quedaría en el camino tras las divergencias internas en Estados Unidos. En 2014, Hollande decidía ir más lejos aún y ponerse al frente de las charlas internacionales sobre la crisis en Nigeria, un país angloparlante históricamente ligado al Reino Unido, saliendo así de la esfera francoparlante. En mayo, París recibía así a los líderes africanos y occidentales para discutir sobre una estrategia política y militar con el fin de derrotar al grupo radical Boko Haram, que llegara a la fama tras el secuestro de más de un centenar de adolescentes semanas antes.

 

"Criticado por su inacción en política interior, François Hollande, es muy activo en la escena internacional" explicó el 12 de septiembre L'Express tras la llegada del presidente francés a Bagdad, que se transformaba en el primer lider occidental recibido por el nuevo gobierno de unión, conformado sólo unos días antes. Así las cosas, y dando continuación a una marcada política intervencionista, París se alza hoy como el principal aliado europeo en la coalición internacional contra el grupo radical Estado Islámico.

 

La coalición, que reúne a las principales potencias occidentales y a una decena de petro-monarquías pro-occidentales de la península ibérica, es liderada por Estados Unidos, quién se presentaba hasta la semana pasada como el único actor militar occidental en el terreno. La situación cambió días atrás cuando Hollande decidió acompañar a la fuerza aérea americana en sus bombardeos en suelo iraquí. Ni siquiera el Reino Unido ha aceptado aún participar activamente de las operaciones, que hasta el momento no suponen fuerzas en tierra, más allá del ejército iraquí y los peshmergas (soldados kurdos). 

 

El alto perfil de la política francesa en la lucha contra el terrorismo internacional sufría esta semana su primera consecuencia. El domingo, Hervé Gourdel, un guía de turismo francés era secuestrado en la región de Kabylie, al norte de Argelia. Al día siguiente el grupo yihadista Jun al-Jilafa (los soldados del califato), ligado a Estado Islamico, se reconocía como autor del hecho y amenazaba con ejecutar al rehén si el presidente Hollande no daba la orden de cesar los ataques aéreos en Irak en las siguientes 48 horas. Cumplido ya el plazo establecido, se desconoce hasta el momento el destino de Gourdel, que es buscado por más de dos mil militares argelinos.

 

Horas antes del secuestro, el portavoz de Estado Islámico, Mohamed al-Danani, había lanzado un llamado a asesinar a ciudadanos originarios de los países que realizan operaciones militares en Irak, "especialmente esos malditos franceses", expresó. Por su parte, François hollande, de visita en Nueva York para asistir a la asamblea anual de la ONU, afirmó anoche que Francia "no cederá ante ningún chantaje, presión o ultimatum", y aseguró que, a pesar de los riesgos, París asumirá "su responsabilidad de luchar contra los grupos que amenazan la seguridad de sus ciudadanos y de Europa".

 

Francia es uno de los pocos países europeos que cuenta con fuerzas militares implantadas de manera permanente en varios países de Africa y la Península Arábiga. Su relación histórica, marcada por el colonialismo, lo convierten en un país de vital importancia para la estrategia occidental en la región. Es esta estrecha relación entre el país galo y sus vecinos al sur y al este del Mediterráneo lo que lleva a cientos de ciudadanos franceses (en su mayoría de origen magrebí) a identificarse con la causa islamista pasándose a las filas de grupos radicales. Las autoridades europeas estiman que dos mil ciudadanos del viejo continente han sido reclutados por los diferentes grupos islamistas-salafistas en el norte de Africa y el Medio Oriente. La mitad serían franceses. El ministerio del interior ya ha destacado la necesidad de perfeccionar las políticas de seguridad frente a la posibilidad de que estos yihadistas decidan volver al país para cometer actos terroristas en suelo europeo.

 

En 2009, el presidente americano Barack Obama obtenía el premio Nobel de la Paz, por "su extraordinario esfuerzo para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos". Cuatro años después, su par francés recibía el premio de la Unesco por la Paz, por su intervención en Mali. François Hollande ha transformado de nuevo a Francia en el "gendarme de Africa", opinó el analista Antoine Glaser. La avanzada del grupo radical Estado Islámico, deja en segundo plano al 'aparentemente' debilitado al-Qaeda y abre una nueva fase en la guerra contra el terrorismo internacional. Es así que 'the police of the world' y 'le gendarme de l'Afrique' se unen hoy en una campaña militar que promete modificar, una vez más, el tablero geo-político en la zona más conflictiva del planeta.-

 

 

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