Ucrania : Nuevo gobierno, viejas costumbres

 

Este domingo, 26 millones de Ucranianos irán a las urnas para elegir sus representantes locales. Más de 130 partidos en todo el país pondrán a disposición sus candidatos para los puestos de intendente y concejeros municipales y regionales. Sin embargo, a un año y medio de la "revolución de Maidan", las viejas prácticas de clientelismo y compra de votos parecen continuar en el contexto político de ese país eslavo.





La histórica ciudad portuaria de Odessa, al sur de Ucrania, ofrece un paisaje socio-económico similar al de muchas ciudades del este europeo, dónde los contrastes se hacen notar en cada esquina de sus pintorescas calles. Modernas camionetas 4X4 japonesas estacionadas junto a los setentistas Lada Nova de la era soviética. Gigantescos e imponentes edificios, testigos mudos de grandesas pasadas, en estado de virtual abandono. Antiguos trolebuses de carrocería oxidada exhibiendo orgullosos sus pantallas digitales que indican destino.

Sin embargo, existe algo nuevo en estos días. El cierre de campaña para las elecciones regionales del 25 de octubre. La ciudad turística balnearia cedió así su espacio a innumerables stands políticos en prácticamente cada una de sus esquinas. Así las cosas, imposible moverse más de doscientos metros por sus calles sin encontrarse con un 'kioskito' callejero dónde una amable babushka (abuelita) reparte folletos y merchandising promocionando a su candidato frente a una apática ciudadanía. Es que muy pocos creen que, tras la caída del gobierno pro-ruso de Viktor Yanukovich, las históricas tradiciones partidarias de un país sumergido en la corrupción puedan desaparecer con la simple salida de las viejas figuras políticas.

Es probablemente tal descreímiento en las clase dirigente nacional lo que permitió que la sociedad ucraniana aceptara hechos tan poco frecuentes en el mundo como lo es la incorporación de extranjeros al escenario político nacional. Es así que el ex presidente de la República de Georgia, Mikheil Saakashvili, sería nombrado este año por Petro Porochenko como gobernador de la región de Odessa, a sólo días de recibir por decreto la nacionalidad ucraniana. Pocos en el oeste europeo podrían imaginar al italiano Silvio Berlusconi como gobernador de una provincia francesa, o al germano Gerhard Schröder, alcalde de la ciudad de Barcelona.

"Nuestra corrupción es muy grande, necesitamos gente de afuera" explicaba resignada una 'babushka' mientras ofrecía sonriente el merchandising proselitista. "Corrupción, corrupción, somos corruptos" se lamentó un desalineado pero muy culto vagabundo quién se presentó como 'hombre de negocios' mientras acomodaba sus bolsas rellenas con libros y ropa vieja.

Según el Indice de Percepción de Corrupción 2014 de Transparency International, Ucrania se encuentra en la posición 142 de los 175 incluídos en la lista. Las discusiones parlamentarias ucranianas han recorrido los noticieros del mundo entero en numerosas ocasiones cuando los legisladores decidían 'solucionar' sus diferendos a los puños. Mientras el término "oligarquía" es palabra inevitable en toda discusion política.

La compra de votos

Este contexto poco esperanzador, se vio reforzado justamente en uno de esos numerosos kioskitos políticos. En un pequeño parque sobre el Boulevard Francés, al este de la ciudad, un stand político mostraba ayer un panorama particular. Los folletos proselitistas cedieron su lugar a juguetes y globos. A 48 horas de las elecciones, y con fondo de música de fiesta, un grupo de jóvenes con camisetas del partido 'Solidaridad Bloque de Petro Porochenko' repartían regalos cual día del niño en un festival barrial. El rostro del candidato a legislador del Concejo Municipal Petro Ionov se imponía así en la 'arena política' improvisada sobre el parque infantil. Así las cosas, las promesas de cambio a una sociedad cansada de la endémica corrupción son tiradas por la borda al ritmo de una canción infantil.

El viernes, el primer ministro Arseniy Yatsenyuk se reunió en Berlin con Angela Merkel para discutir sobre los avances del acuerdo de cooperación económica y las reformas políticas. "Por supuesto, el camino a recorrer es complicado, sobretodo cuando se trata de combatir la corrupción" señaló la canciller alemana, mientras el lider ucraniano aseguraba que su país logrará adecuarse a los estandares europeos.

En octubre del 2014 la Rada (Parlamento ucraniano) aprobó la ley para la creación de la Oficina Nacional Anticorrupción, requisito impuesto por el FMI para continuar con el paquete de ayuda económica. Oficialmente, la Oficina comenzó a funcionar el primero de este mes. Efectivamente el camino a recorrer será muy complicado para sacar al país de su lamentable posición en el ranking mundial de corrupción. Dificil tarea, cuando los propios candidatos del partido gobernante se convierten en virtuales 'reyes magos' abriéndose camino en la política con globos y regalos para los chicos.-

 

 

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