Yihadistas con pasaporte europeo


La ejecución del periodista americano James Foley conmocionó al mundo entero por su salvajismo y crueldad. Sin embargo, más allá del lamentable hecho, un dato captó la atención de los gobiernos occidentales : el acento británico del militante islámico. Los servicios de inteligencia europeos aseguran que cientos de ciudadanos del viejo continente se encuentran hoy entre las filas de agrupaciones radicales del Medio Oriente.

 


"Ya no están peleando contra fuerzas insurgentes, ahora están luchando contra un Estado Islámico aceptado por muchos musulmanes alrededor del mundo" declaró un hombre cubierto de pies a cabeza con una vestimenta negra, el color distintivo del grupo armado ad-Dawlah al-Islamiyyah (Estado Islámico). Segundos después, el hombre acerca su cuchillo al cuello del periodista norteamericano James Foley, cuyo cuerpo aparece luego inerte en el suelo. El video recorrió el mundo entero en cuestión de horas escandalizando a la comunidad internacional. Sin embargo, un dato de suma importancia surgió de la grabación. El acento británico del militante puso sobre el tapete la problemática del reclutamiento de ciudadanos europeos por parte de agrupaciones radicales islámicas.

El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, consideró que es "cada vez más probable" que el hombre que aparece en el video sea inglés. Los servicios de inteligencia y la policía británica están estudiando meticulosamente la grabación, desde la voz hasta los ojos, con el fin de intentar identificarlo. Según especialistas de Scotland Yard, el acento provendría de Londres o del sudeste de Inglaterra por lo que el 'rastrillaje' en esas zonas del país ya se encuentra en plena ejecución. El diario The Guardian, asegura que el hombre del video se hace llamar 'John', y es el líder de un grupo formado por otros dos ingleses apodados 'Paul' y 'Ringo'. Por su origen británico los tres militantes serían conocidos como The Beatles y estarían encargados de la guardia de prisioneros occidentales en la ciudad de Raqqa, al centro de Siria.

El fenómeno de radicalización de jóvenes preocupa enormemente a las autoridades británicas que temen que estos militantes radicales regresen al país y ejecuten atentados en suelo inglés. A este respecto, Sir Igbal Sacranie, consejero de Muslim Council of Britain, declaró a la BBC que existe en el país una "sub-cultura de yihadismo cool" que se propaga a gran velocidad en la red. En ese sentido, el gobierno británico aseguró que ya ha removido 47 mil "items de propaganda terrorista" en internet. No obstante, por cada sitio cerrado existen muchos más que aparecen. Eileen Naughton, Directora de Google Reino Unido, advirtió sobre la dificultad de la lucha en el cyberespacio, puesto que cada minuto se sube a internet más de 100 horas de video. "Estamos nadando en un océano de información", advirtió.

Frente a las limitaciones técnicas de controlar los contenidos que promueven la radicalización de los ciudadanos británicos una nueva estrategia vio la luz : la contra-información. Así las cosas, Neville Jones consideró que es necesario comunicarse con estos jovenes "tentados de ir" a zonas de guerra. "Tenemos que usar las redes sociales como herramiento de contra-mensaje" explicó el ex ministro británico de Seguridad y Contra-terrorismo.

Pero la carrera por evitar la radicalización de ciudadanos no se limita al cyberespacio. La principal estrategia consiste en establecer alianzas con las agrupaciones islámicas con el fin de luchar contra esta problemática desde el corazón mismo de la comunidad de musulmanes británicos. Una de ellas es la asociación Familias en contra del Stres y el Trauma (FAST, por su siglas en inglés) que ofrece asesoramiento a familias que poseen un miembro susceptible de partir a una zona de conflicto, y brinda apoyo a quiénes ya han sufrido tal problemática. En su sitio de internet se pueden ver testimonios de personas que han sido abandonas por un miembro de la familia. "Siempre esperé que Nasser fuera médico y ayudara a la comunidad", cuenta un padre destrozado por la decisión de su hijo, "él era de lo mejor [...] un día me dijo que iría a un seminario, pero luego recibí el llamado de un hombre que me preguntó, ¿Sabés dónde está Nasser?, Si, tiene que volver esta noche, le contesté, y la voz me respondió : No, está en Siria".

El tercer pilar de la estrategia británica para disuadir a sus ciudadanos de partir a las zonas de conflicto armado, especialmente Siria e Irak, consiste en la prohibición de abandonar el territorio para aquellos 'potenciales yihadistas'. Según el Ministerio del Interior, 23 personas vieron confiscado su pasaporte en el corriente año basado en "evidencia sobre internet". Un hombre, de East London, acusado de "glorificar el Islam en internet" fue puesto en custodia sospechado de "preparar actos terroristas".  Asimismo, siete ciudadanos británicos han visto revocada su ciudadania en 2014.

Sin embargo, especialistas remarcan que en muchas ocasiones el proceso de radicalización no se realiza en suelo británico sino una vez que los ciudadanos ya se encuentran en zonas aquejadas por los conflictos armados. Shiraz Maher, del Centro Internacional para el estudio de la Radicalización (ICSR, por sus siglas en inglés) explicó a la BBC que no todos los europeos que se dirigen a los países en conflicto lo hacen con el objetivo de integrar milicias islámicas. Maher asegura que aún aquellos que deciden ir a esas regiones en el marco de misiones humanitarias corren un fuerte riesgo de radicalización como consecuencia de las crueldades de la guerra. "Cuando más tiempo pasan allí, más brutales y duros se vuelven", explicó.

El testimonio de un joven británico a la asociación FAST avala tal argumento. Su hermano había ido a Siria para llevar ayuda humanitaria a un campo de refugiados ubicado al norte de ese país, cerca de la frontera con Turquía. "Un día veíamos un informe en el noticiero sobre un ataque en una prisión de Alepp, y en el video vimos a mi hermano formando parte del grupo, fue muy traumático para nosotros", se lamentó el joven.

La gran mayoría de los musulmanes, en Reino Unido y el continente europeo, han logrado integrarse perfectamente a la sociedad occidental. No obstante, un porcentaje de jóvenes, de segunda o tercera generación de inmigración, son susceptibles de caer en las redes de las agrupaciones radicales, que se encuentran en pleno crecimiento tras el desmembramiento de países como Irak y Siria. La lucha para evitar tal problemática ha mostrado ya su limitado alcance. Londres estima que más de 500 ciudadanos británicos se encuentran hoy en el Medio Oriente, mientras París calcula que la cifra de franceses ascendería a 700. En este contexto, los servicios de inteligencia manifiestan su creciente preocupación ante el eventual regreso de estos militantes islámicos...con pasaporte europeo.-


Le Club est l'espace de libre expression des abonnés de Mediapart. Ses contenus n'engagent pas la rédaction.