Chile / Piñera reinventa los chárter de Charles Pascua, para emigrados Haitianos

Line François, representante de la Organización Sociocultural de los haitianos en Chile (Oschec), cuestionó la medida y acusó que el programa es una deportación encubierta. “La prioridad no es mandar a la persona a su país. Es una forma de deportación. No es un tema de buena voluntad”.

 

Comienza el plan de retorno para haitianos ideado por el Gobierno de Piñera : “Es una expulsión encubierta”

Resumen Latinoamericano / 17 de octubre de 2018 / Felipe Menares Velásquez, Politika

Haitianos © Resumen Latinoamericano Haitianos © Resumen Latinoamericano

La iniciativa impide el regreso a Chile de las personas haitianas y sus familias por un plazo de nueve años.

Este miércoles 17 de octubre ha sido escogido por el gobierno de Sebastián Piñera para poner a disposición la declaración que deben presentar las personas que decidan acogerse al Plan Humanitario de Regreso Ordenado, iniciativa dirigida a personas de nacionalidad haitiana que busquen volver a su país.

Según ha sido revelado recientemente, la medida considera el retorno de ciudadanos haitianos en un vuelo de la Fuerza Aérea de Chile. Podrán acceder personas en situación regular e irregular, pero que no tengan situaciones judiciales pendientes. Además, hombres y mujeres pueden solicitar el retorno individualmente, excepto si tienen familia en Chile, puesto que en ese caso, la vuelta a Haití deberá ser emprendida por el grupo familiar en su totalidad.

De acuerdo a una publicación de El Mercurio, la declaración ante notario que deben presentar las personas de nacionalidad haitiana que busquen devolverse a su país señala:  “Solicito voluntariamente acogerme al plan humanitario de regreso ordenado al país de origen (…) Declaro, bajo promesa o juramento de fe, aceptar el compromiso de no regresar a Chile en el plazo de nueve años”.

Rodolfo Noriega, abogado miembro de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes © Resumen Latinoamericano Rodolfo Noriega, abogado miembro de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes © Resumen Latinoamericano

Para el abogado Rodolfo Noriega, miembro de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, la iniciativa del Gobierno constituye “claramente una deportación encubierta”. Las razones que entrega el dirigente peruano conciernen al carácter que tendría el compromiso de no volver a Chile por el plazo de nueve años. “Si firmé esta declaración, ¿y si tengo la necesidad de volver, el Estado me puede impedir ingresar? No, porque los impedimentos están establecidos en el Reglamento de Extranjería”, aclara.

En efecto, los artículos 26º y 27º de la normativa establecen una serie de condiciones para impedir el ingreso al país de personas extranjeras. Además, el artículo 29º del texto señala que no podrán ingresar a territorio chileno hasta que las resoluciones o decretos que se lo impiden sean revocados.

“Esto es lo mismo que una expulsión, porque cuando tú estás expulsado, tú sales del país y no puedes regresar hasta que dejen sin efecto la expulsión. Esto es lo mismo y es un acto administrativo el que lo señala, en este caso, una resolución del subsecretario, quien a través de esta fórmula va a firmar resoluciones que establecen este impedimento de ingreso. Es una expulsión encubierta”, remarca Noriega.

“Administrar la irregularidad”

Uno de los argumentos esgrimidos desde el Gobierno para presentar este plan de retorno apunta a la situación precaria que muchos inmigrantes deben enfrentar en suelo chileno, fundamentalmente, por la imposibilidad de encontrar trabajo al no poder regularizar su situación en el país.

“Lo que ocurrió en los años anteriores, en términos del descontrol que existió, ha generado lamentablemente situaciones de mucha indignidad”, afirmó el ministro del Interior, Andrés Chadwick, a El Mercurio. A partir de esa situación, plantean desde la administración piñerista, muchos haitianos querrían devolverse a su tierra natal.

Haitiano en la policia © Resumen Latinoamericano Haitiano en la policia © Resumen Latinoamericano

El abogado Rodolfo Noriega constata una situación distinta, en función de su experiencia en la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. “He atendido a miles de haitianos. Cuando fuimos a La Moneda este año, entregamos mas de 5 mil solicitudes. De todas las personas haitianas que conozco, solo he escuchado una persona que tiene necesidad de retornar. Es una persona que está en indigencia, que tiene problemas de alcoholismo y drogadicción, producto de su frustración en el país. Pese a ser una persona con formación universitaria, políglota, que muestra una gran capacidad profesional; producto de la situación de irregularidad permanente en que se ha encontrado, es que dijo en algún momento eso (volver a Haití)”.

De todas formas, Noriega no descarta “casos extremos de gente con enfermedades terminales o gente en una situación muy precaria”, que necesite retornar al país insular.

Esta situación lleva a pensar al abogado que “el Estado está generando un ambiente hostil, que provoque tantas dificultades, que al final, la frustración sea lo único que encuentren los inmigrantes al venir al país”.

Al respecto explica que “una persona para solicitar una visa normal, hoy tiene que esperar hasta 10 o 12 meses, eso significa que en ese período no tendrá documento de identidad, no podrá trabajar regularmente y deberá someterse a abusos e informalidad laboral, entre otras situaciones”.

“Este Gobierno está administrando la irregularidad como un beneficio para establecer políticas anti inmigrantes”, sostiene el dirigente.

Otra vez Ubilla

La ofensiva del Gobierno en su objetivo de “ordenar la casa” ha quedado en manos del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quien ha sido el protagonista de destempladas intervenciones en los medios de comunicación.

Rodrigo Ubilla © resumen latinoamericano Rodrigo Ubilla © resumen latinoamericano

Si hace unos meses mandó a callar al Servicio Jesuita de Migrantes (SJM), organización que calificó como un “show mediático” los masivos operativos de expulsión exhibidos por el Gobierno; esta vez afirmó que “migrar no es un derecho humano”.

Al parecer, el funcionario de Gobierno desconoce la Declaración Universal de Derechos Humanos,  que en su artículo 13 afirma que “toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado” y que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país”.

“Yo creo que el Subsecretario está haciendo un discurso evidentemente ideológico, político y parcial. Con vergüenza ajena, le debo decir que la Constitución de 1980 de Pinochet, reconoce en el numeral 7º del artículo 19, que claramente toda persona tiene el derecho de entrar y salir del país. Cuando dice entrar al país, además dice establecer su residencia, eso es el derecho a inmigrar, lo que pasa es que no está garantizado”, comenta Rodolfo Noriega.


Plan de retorno para haitianos exige éxodo familiar y les prohíbe volver a Chile en nueve años

Biobiochile.cl Por: Jonathan Flores La información es de: Beatriz Vallejos

Martes 16 octubre de 2018 | Publicado a las 05:38

El gobierno presentará este miércoles el “Plan Humanitario de Regreso Ordenado” para migrantes haitianos que se encuentren en situación regular o irregular en Chile.

Pero la comunidad residente está preocupada y no tardaron en lanzar sus críticas. La iniciativa pretende trasladar a migrantes haitianos hacia su país, solos o como grupo familiar, utilizando los aviones de la Fuerza Aérea.

Sin embargo, para acceder al programa deben firmar una declaración ante notario solicitando voluntariamente el traslado hacia Haití y aceptando la prohibición de regresar a Chile por nueve años.

No es el único punto controvertido. Los migrantes que tengan cónyuge, conviviente civil o hijos, deberán abandonar el país como grupo familiar, sin poder optar por una salida individual.

 

“Es una forma de deportación. No es un tema de buena voluntad”

                                                                              Dice Line François, representante Oschec

Line François, representante de la Organización Sociocultural de los haitianos en Chile (Oschec), cuestionó la medida y acusó que el programa es una deportación encubierta. “La prioridad no es mandar a la persona a su país. Es una forma de deportación. No es un tema de buena voluntad”, remarcó.

De paso, la comunidad haitiana aseguró que con el inicio de las fiscalizaciones hacia los migrantes el Ejecutivo estaría empujando la decisión de hacerlos volver a su país.

El diputado UDI [partido formado por los pinochetistas] Renzo Trisotti, parte de la comisión de Gobierno Interior de la Cámara, desestimó las críticas e insistió en que se trata de un proceso voluntario.

“Hablar de deportación implica una obligatoriedad y en este caso cada una de las personas tiene que manifestar expresamente su voluntad de retornar a su país”, aseguró.

Sin embargo, el vocero de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes, Rodolfo Noriega, insistió en que carece de voluntariedad y que “en realidad es una expulsión encubierta”.

En tanto, la diputada del PPD [partido néo-liberal], Andrea Parra, también integrante de la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara, señaló que es necesario establecer claramente las condiciones en que se implementará esta iniciativa.

“Lo que no puede ocurrir es que de una manera engañosa se intente sacar a personas del país y que no comprendan bien lo que significa salir en ese plan de retorno”, subrayó.

“Más delincuencia para el Estado”

Pese a los reclamos, la propuesta surgió en agosto pasado a raíz de la solicitud de la misma comunidad haitiana, que durante una sesión de la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara, pidió la ayuda del Estado de Chile para poder acceder a un regreso.

Acto seguido, aquello derivó en un encuentro en La Moneda donde el Ejecutivo se ofreció a darles una mano mediante un plan que les permita volver voluntariamente a su país.

Tras dicha reunión, uno de los voceros de la comunidad haitiana en Chile, Williams Pierre, fue claro y también honesto al explicar que el programa servirá para adelantarse a un problema que podría terminar siendo mayor. “Hay personas que si no pueden volver, pueden volverse en más delincuencia para el Estado”, admitió.

“Si la persona no trabaja, no habla el idioma y no tiene la documentación y prefiere volver, pero al final el dueño le pide la casa y no tiene para pagar, puede entrar el delito en su cabeza, a robar o a matar”, añadió.

Hacinamiento migrante

Entre 2016 y 2017, llegaron a Chile 165.000 haitianos, los cuales en su mayoría entraron en vuelos regulares que operaban desde Puerto Príncipe a Santiago, a través de la extinta aerolínea Latin American Wings (LAW).

Si bien el gobierno de Michelle Bachelet nunca levantó una alerta al respecto, la Fiscalía lideró una investigación a esa compañía por tráfico de migrantes.

Para venir a Chile, cientos de ellos debieron pagar su ticket a una agencia que los traía, con la promesa de que llegarían a un país donde tendrían techo y acceso a trabajo, lo cual en muchos casos no se cumplió.

En agosto, un estudio de Techo Chile, basado en los resultados de la Encuesta Casen 2017, reveló que en nuestro país viven 208.768 extranjeros en condiciones de hacinamiento, cuya situación aumentó en más de 90.000 casos en los últimos dos años.

 


“En Chile el dinero te hace blanco”

                                                       Emmanuel Cimeus, inmigrante haitiano

Por Arnaldo Pérez Guerra de Punto Final, publicado en  Rebelion, 05-10-2017

 

Para los migrantes haitianos, Chile es un país que les brinda oportunidades de trabajo y posee una institucionalidad estable. Tras las crisis económicas y políticas de Argentina y Brasil, los dos principales países de destino de los haitianos en Sudamérica, nuestro país se ha posicionado como una alternativa. Según el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), “la cantidad de visas otorgadas a haitianos ha crecido sustancialmente, produciéndose el mayor aumento en el año 2015, con 5.244 visas otorgadas”.

Para Emmanuel Cimeus, secretario ejecutivo de la Organización Socio Cultural de los Haitianos en Chile (Oschec), “las visas no controlan la migración, y si continúan las trabas los migrantes se dirigirán a traficantes de personas para ingresar. Lo que Chile necesita es una verdadera ley de migración”, dice a Punto Final. “Hace cinco años que vivo en Chile. Mi primo estaba haciendo aquí su magister en salud pública, me invitó, para trabajar y estudiar, y en eso estoy”, añade Cimeus, quien cursa la carrera de trabajo social en la Universidad Miguel de Cervantes.

¿Los afrodescendientes en Chile viven discriminación, violencia xenófoba, malos tratos…?

“En mi caso no, pero sé que es la realidad de muchos compatriotas haitianos, afrodescendientes sí, por la piel. La discriminación es muy presente en Chile, y sobre todo para nosotros. No para los europeos o quienes tienen dinero, aunque sean negros. El dinero te hace blanco. El problema es la pobreza. Si un extranjero es de un país pobre, hay discriminación y racismo. Hay muchos haitianos en Chile, el flujo migratorio en estos últimos años ha aumentado. Pero también muchos se han regresado. Adaptarse a una cultura ajena es difícil. Han llegado pensando que acá la vida es mejor, pero la realidad es distinta”.

VULNERACION DE DERECHOS

¿Los migrantes haitianos son personas con recursos económicos? No cualquiera puede pagar pasajes, arriendos y estadía hasta encontrar trabajo, lo que puede demorar meses…

“Igual viene cualquiera, no solo con recursos. Un porcentaje importante son profesionales. Muchos se sienten indignados con la política y los políticos corruptos en Haití. Están hastiados de eso. Un joven profesional no se siente identificado con ese sistema. Para él es mejor otro país, aunque sea difícil, tal cual la realidad que estamos viviendo en Chile”.

¿En qué trabajan los haitianos en Chile?

“En ferias libres, de ambulante, jardineros, construcción, agricultura… Pero quienes venden en la calle no significa que no sean profesionales… Muchos lo son. Hay una gran barrera idiomática. En mi caso: como periodista cuando llegué a Chile trabajé en cualquier cosa, en el campo, en las cosechas. Para un periodista su arma es el lenguaje, la comunicación, la capacidad de expresar lo que piensa. Pero, ¿si no hablas el idioma, cómo vas a trabajar? Hay muchos haitianos profesionales en Chile que se dedican a barrer basura y otros trabajos precarios. Chile no reconoce a los profesionales extranjeros, no valida sus títulos. Eso sería un punto base provechoso para la sociedad: validar los estudios para facilitar a estos profesionales aportar lo que saben”.

Políticos y parlamentarios señalan que ‘hay demasiados haitianos en Chile’, que ‘se debiera implementar una visa, ponerles trabas’…

“Sí, eso dicen, y hasta Relaciones Exteriores ha pedido a la Comisión de la Cámara de Diputados que implemente una visa consular para Haití. Esto es una política mal pensada. Es lo mismo que pasó con los dominicanos 2012, y no impidió que los dominicanos siguieran llegando a Chile. Hoy los haitianos a pesar de las trabas ciertamente están llegando, y de manera clandestina. Lamentablemente, con los decretos que rigen la migración, se vulnera los derechos de los migrantes. Si un migrante ingresa de manera clandestina por un paso fronterizo no habilitado, de inmediato queda en situación irregular, no tiene ningún derecho, ni acceso a nada: ni salud, educación o trabajo decente, y si quiere volver a su país, no puede. Eso lo convierte en prisionero, hasta esclavo. Hay que repensar una nueva ley de migración y la visa para haitianos”.

¿Los haitianos sufren abusos laborales? No les pagan o les pagan menos, incluso los golpean por exigir derechos…

“Lamentablemente, hay quienes no entienden qué es el ser humano. Creo que una persona abusadora, que hace esto, es alguien sin corazón, porque los haitianos vienen solo a trabajar, y a veces tienen una familia que sostener: hijos, padres, abuelos, etc. Uno deja su país en búsqueda de una vida mejor. El ser humano definitivamente, es un ciudadano global. La justicia chilena debiera ser drástica y hacerse responsable en estos delitos que no pueden seguir sucediendo. No puede ser que a los haitianos se les pague con golpes o puñaladas. Oschec recibe diariamente denuncias de casos de violencia en el trabajo, de abusos, racismo, golpizas, agresiones. Con mucho esfuerzo hemos logrado que en Los Nogales haya haitianos trabajando en la atención de público en los consultorios, también en la Posta Central. Pero en Chile existe una crisis de información muy grave. En la prensa hay más programas de farándula que de educación de la población. Casi no existen. Creo que la discriminación ocurre por esto, porque la gente no entiende. Chile aún está bajo la ley dictatorial, la Constitución de Pinochet. ¿Si hay vigentes decretos de migración de 1975, dónde está la democracia? ¿Por qué no hay cambios?

Como Oschec tenemos seis años trabajando con la comunidad haitiana. Nuestra sede está en el Hogar de Cristo, en Estación Central, que es una de las comunas con mayor migración haitiana. Nos ocupamos desde la orientación hasta la inserción, cómo buscar trabajo, acompañamos en educación y salud, porque cuando uno está enfermo necesita a alguien que pueda comunicarse con los profesionales de la salud. Tenemos convenios con instituciones para estudios y cursos de oficios gratuitos, y con el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) damos clases de español para los recién llegados, porque el idioma es una barrera. Si un haitiano quiere instalarse aquí tiene que hablar español”.

 

PROBLEMAS POR RESOLVER

¿Qué opina de lo que se publicó en los medios sobre un caso de lepra?

“Fue un show gigantesco, y algunos empezaron a hablar contra los haitianos. Pero, primero que nada, es una discriminación institucional, el Ministerio de Salud debe responder por qué violó la privacidad del afectado, tiene que ver directamente con la discriminación, con la xenofobia. Ha pasado antes con los peruanos y la tuberculosis o el cólera, y también pasó en Estados Unidos con los haitianos y el VIH-sida. Si el gobierno chileno no hace nada, nosotros tendremos que hacerlo. No somos portadores de la lepra, en Haití la lepra no existe. La lepra es curable, pero la xenofobia no.

Yo puedo decir que conozco la realidad de los trabajadores en Chile. Empecé a trabajar con la clase más baja… En Chile dicen que hay varias clases: baja-baja, baja-media, media-alta, alta-alta, en fin. Yo empecé en la ‘baja-baja’, de temporero, cosechando, con gente como yo que lamentablemente no tiene acceso casi a nada, porque el capitalismo, hace del ser humano un medio y no lo considera un fin. El ser humano es sólo un número, un medio para que otros se enriquezcan. Trabajé haciendo de todo, y pienso que no solo hay que luchar por los migrantes sino también por los chilenos pobres. Mi primer amigo chileno sigue trabajando en el campo, lleva 19 años en muy malas condiciones, explotado, y no tiene nada, ni siquiera una pieza donde vivir. No tuvo acceso a educación o a postular por una vivienda. Chile tiene muchos problemas por resolver, antes de hablar de racismo o considerar a otros inferiores. Hay problemas que el Estado aún no resuelve”.

 


Por qué Chile facilita la llegada de inmigrantes de Venezuela y pone dificultades a los de Haití

Por Paula Molina Santiago de Chile, especial para BBC Mundo, 11 abril 2018

La nueva ley de migración chilena entrará en vigor a partir del 16 de abril. © Presidencia de Chile La nueva ley de migración chilena entrará en vigor a partir del 16 de abril. © Presidencia de Chile

 "Chile no está acostumbrado a los inmigrantes negros. Las personas se preguntan por qué tantos haitianos, creen que vamos a cambiar el país. Y nadie se pregunta si ese cambio podría ser para bien".

Eso opina Wadner Maignan, un hatiano que llegó a Chile en un intercambio universitario y en la actualidad trabaja como mediador intercultural en el Servicio Jesuita de Migrantes, una fundación que acoge a inmigrantes provenientes de su país.

Maignan denuncia que la discriminación ha ido en aumento a medida que ha ido creciendo la inmigración afrocaribeña.

La misma discriminación que expertos y representantes de la comunidad haitiana achacan al nuevo proyecto de ley de migración anunciada por el presidente, Sebastián Piñera, junto a otras medidas administrativas.

Con sólo siete días de anticipación, el presidente chileno dijo que a partir del 16 de abril, quienes provengan de Haití deberán tramitar en el consulado chileno en su país una visa turista que durará 30 días, "sin propósito de inmigración, residencia o desarrollo de actividades remuneradas".

Quienes desde el país caribeño deseen trabajar o buscar ayuda humanitaria, deberán optar a una visa especial.

La medida contrasta con los anuncios en torno a Venezuela, donde en cambio se podrá tramitar una visa especial "de responsabilidad democrática" que se podrá extender hasta un año prorrogable a dos.

En un Facebook Live de poco más de 13 minutos, el presidente Sebastián Piñera explicó un día después del anuncio el espíritu de las medidas.

"No podemos permitir que sigan ingresando a Chile, en cantidades de cientos de miles, personas que empiezan no respetando nuestra Ley de Migraciones, porque vienen pretendiendo ser turistas y no son turistas, y muchas veces son abusados y explotados por verdaderas mafias de tratas de personas", dijo el mandatario.

Hasta ahora, la ley permite el ingreso de personas desde Haití con una visa de turista a partir de la cual los recién llegados pueden optar a una visa de residencia temporal, de trabajo o estudiantes.

De turistas a residentes

La migración reciente a Chile proveniente de Haití y Venezuela ha crecido de forma importante en los últimos años.

Según las cifras oficiales más recientes, los migrantes que entraron al país sudamericano como turistas y luego solicitaron otro tipo de visa creció en 26.858 personas entre los haitianos (de 8.419 a 35.277) y en 21.250 personas entre los venezolanos (de 9.501 a 30.751) entre los años 2015 y 2016.

Los números son muy similares y superan el crecimiento en este ítem de los dos principales grupos de inmigrantes en el país: los provenientes de Perú, cuyas solicitudes bajaron de 29.980 a 28.558, y los de Colombia, que aumentaron de 20.145 a 28.361 en el mismo período.

Sobre Venezuela, Piñera anunció que la "visa de responsabilidad democrática" toma en consideración "la grave crisis democrática que atraviesa Venezuela, país que acogió a muchos chilenos que buscaban refugio en sus fronteras".

Tras el golpe militar de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, se calcula que 200.000 personas dejaron Chile en busca de otros países.

La cantidad de chilenos en Venezuela creció de 3.000 en 1971 a 24.000 en 1980.

La escritora Isabel Allende, el exrector de la Universidad Católica de Chile, Fernando Castillo Velasco, o el exministro y político Sergio Bitar se cuentan entre quienes fueron acogidos en el país.

Aunque muchos de esos chilenos representan ideas distintas a las de la coalición de centro derecha que hoy sostiene a Piñera, el mandatario valoró el gesto histórico de Venezuela a la hora de anunciar las visas.

Derechos de autor de la imagen AFP foto campaña

El mandatario ha sido además uno de los líderes regionales que más acercamientos ha tenido con la oposición venezolana.

En 2015, intentó visitar al disidente Leopoldo López y, recién asumido su cargo, reiteró su compromiso ante "el sufrimiento y dolor del pueblo venezolano".

¿Y Haití?

Parte de la comunidad haitiana en Chile apoyó a Piñera durante la campaña electoral de las presidenciales celebradas el año pasado. Ahora reciben "el pago de Chile".... © AFP Parte de la comunidad haitiana en Chile apoyó a Piñera durante la campaña electoral de las presidenciales celebradas el año pasado. Ahora reciben "el pago de Chile".... © AFP

Según la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), la cifra de inmigrantes haitianos experimentó un aumento explosivo durante el año 2017, llegando a 100.000.

Buena parte de los inmigrantes llegó al país a través de la línea aérea LAW que cubría la ruta directa entre Puerto Príncipe y Santiago desde fines de 2016.

Pese a que los pasajeros pagaban pasaje de ida y vuelta, las cifras de personas en el embarque para el retorno eran inferiores a las de llegada.

Durante la primera semana de marzo, la PDI negó el ingreso a Chile a 62 haitianos. Ante un requerimiento a la justicia, la Corte Suprema chilena falló a favor de los migrantes, argumentando que se les había pedido antecedentes contradictorios con la calidad de turista que invocaban al llegar al país.

Ante la nueva ley, expertos en migración han criticado que Chile este trato "especial" a Haití y advierten que sólo aumentará la migración ilegal.

El gobierno responde que lo que se busca es "ordenar la casa" y que, según sus cifras, el 98% de los haitianos que entran a Chile como turista se queda en el país solicitando una visa temporal.

"Chile tenía costumbre de recibir inmigrantes que venían de Europa, a hacer negocios. Luego llegaron más personas latinoamericanas y del Caribe. Hay un flujo migratorio haitiano y es negro. Y hace tiempo que el tema del color es una cuestión global, y hay mucho racismo", concluye Wadner Maigman.

Mientras, decenas de inmigrantes se han agolpado en las puertas de la policía chilena para aprovechar otro de los elementos anunciados por Piñera: un decreto por el que los extranjeros que hayan ingresado hasta el 8 de abril por pasos no autorizados y no tengan antecedentes penales, podrán regularizar sus papeles en un plazo de 90 días.

Para ellos, en Chile el tiempo corre en contra.

 

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