Hollande en la tormenta

Publicación original : http://www.telegrafo.com.ec/mundo/item/la-izquierda-socialista-francesa-esta-en-declive.html

Tras sus 2 años en el poder, François Hollande se ha convertido en el presidente menos popular de Francia. Esto quedó demostrado en las recientes elecciones legislativas europeas en las que su Partido Socialista obtuvo el peor resultado.

Luego de la desbandada de las elecciones europeas que sucedió apenas 2 meses después del fracaso de las municipales, el poder socialista francés se encuentra más débil que nunca. Frente a sus promesas de campaña no cumplidas y a la inercia política el presidente francés, François Hollande, provocó el descontento de los parlamentarios y de su propia familia política.

Tras sus 2 años en el poder, François Hollande se ha convertido en el presidente menos popular de la quinta República. En su discurso del día después del ‘choque’ de las elecciones europeas donde el Partido Socialista (PS) tuvo su peor resultado y en el cual la extrema derecha se impuso como primera fuerza política, el presidente aseguró que no cambiará de línea.

Además de las críticas siempre más fuertes de la derecha, la situación está también irritando al ala izquierda del PS que pide una reorientación urgente de la política del Gobierno. Más que las palabras los diputados ‘rebeldes’ quieren actuar y empezar la mediación de fuerza si sigue la terquedad con Hollande.  

En abril, 41 diputados socialistas se abstuvieron durante el voto del “programa de estabilidad presupuestaria” que proporciona un recorte de 50 mil millones de euros en las finanzas públicas hasta 2017. Entre otras cosas, critican un plan de austeridad y sus regalos fiscales al patronato sin que haya ninguna contraparte para los trabajadores.

Desde la Constitución de 1958, Francia está bajo un régimen sumamente presidencial. Así, los parlamentarios, especialmente de la mayoría, son tradicionalmente disciplinados frente a las decisiones del Ejecutivo. Por lo tanto desde la ‘era Sarkozy’ el cargo presidencial tomó una nueva postura menos consensual, más implicada en los asuntos y más polémica.

Hollande tenía que ‘normalizar’ esta situación. De fracaso en fracaso, lo que provocó fue una impopularidad creciente y los resultados electorales más bajos de la izquierda en décadas.

La reforma del Tratado europeo de estabilidad presupuestaria (que impone a cada Estado tener un déficit máximo al 3% del PIB), el impuesto al 75% de las altas rentas, el sufragio de los residentes extranjeros, las reformas bancaria y fiscal son algunas de las promesas que nunca se cumplieron. A continuación del trauma de las elecciones europeas, la oposición progresista a la política del Gobierno trata de cerrar las filas e incrementar la presión.

A través del ‘Reclamo de los 100’, son más de un tercio de los diputados socialistas que interpelaron el Gobierno pidiendo más justicia social e inversiones para conseguir una recuperación económica reivindicando sus derechos de legislar en este sentido sin la aprobación del Ejecutivo.

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