La Democracia “Representativa” en Estado de Descomposición Avanzada

Cada vez es más evidente que el mito de la democracia “representativa” o “democracia delegativa” se encuentra en estado de descomposición avanzada.

La Democracia “Representativa” en Estado
de Descomposición Avanzada
https://jussemper.org/Inicio/Recursos/Democracia%20Mejores%20Practicas/Resources/ATeitelbaum-DescomposicionDemoRep.pdf
En Inglés:https://www.jussemper.org/Resources/Democracy%20Best%20Practices/Resources/ATeitelbaum-RepDemocracyDecomposed.pdf

C ada vez es más evidente que el mito de la
democracia “representativa” o “democracia
delegativa” como la llaman algunos, se encuentra
en estado de descomposición avanzada. Dicha
democracia consiste en que periódicamente los
ciudadanos son convocados a elegir entre distintos
nombres que figuran en las boletas electorales y optan por
quienes creen—previo lavado de cerebro sufrido
durante la campaña electoral—que serán las personas que
representarán mejor sus intereses y opiniones, delegando
en ellos—sin limitación ni control posterior algunos—el
poder de decidir sobre todo lo que puede afectar de una manera u otra su propia existencia.
La Parodia Democrática
El voto ciudadano sufre el condicionamiento de la propaganda electoral vehiculizada por los oligopolios mediáticos
gubernamentales o al servicio de los sectores de la burguesía opositores al gobierno de turno, donde las propuestas
alternativas de algunos movimientos de izquierda prácticamente no aparecen. Y el resultado electoral está también con
frecuencia contaminado por la compra de votos. No pocos ciudadanos pobres no se sienten en absoluto motivados para
votar y tienden a abstenerse. Hasta que aparece una
motivación cuando se les propone que voten por
determinado candidato o a cambio de dinero o de un
bono para hacer compras en un supermercado. Votando
saben que no incidirán en absoluto sobre las políticas del futuro gobierno, pero por lo menos monetizando su voto
podrán llenar una vez, aunque sea parcialmente, el carrito del supermercado. Por regla general, los elegidos harán lo
contrario de lo que prometieron. Porque—como piensan los políticos profesionales y algunos lo dicen en voz alta—una
cosa es hacer campaña electoral y otra muy distinta es gobernar.

 Hace ya unos cuantos años que muchos ciudadanos han dejado de creer en este sistema y lo manifiestan absteniéndose
de votar (las cifras de abstencionistas son cada vez más altas en todo el mundo) o declarando muy mayoritariamente en
distintas encuestas su total desconfianza en los políticos y en los partidos políticos en general. Otro elemento que
muestra la progresiva degradación de la democracia representativa es el análisis de la composición social de los
parlamentos—la supuesta “representación popular”—donde nunca estuvieron representadas las clases populares, y en
particular los trabajadores, en proporción a su peso demográfico. Y en los últimos decenios la curva de dicha
representación es descendente hasta ser actualmente, en lo que se refiere a los trabajadores, casi nula. Las tasas más
altas correspondieron, en algunos países, a los períodos en que los Partidos Comunistas tenían una bancada
parlamentaria numerosa que incluía a muchos trabajadores y en que los partidos socialdemócratas tenían en sus filas
una proporción relativamente alta de trabajadores, lo que se reflejaba parcialmente en su representación parlamentaria.
Ahora los Partidos Comunistas están reducidos a la mínima expresión y ha culminado el divorcio entre los partidos
socialdemócratas y las clases trabajadoras. Por ejemplo en Francia en la primera Asamblea Nacional de la posguerra,
donde el partido Comunista tenía 150 diputados sobre 522, los obreros y empleados representaban el 18,8% de los
diputados, la tasa más alta desde la creación de la Asamblea Nacional en 1871. Ya en 1958 esa tasa había disminuido
al 4%, en 1967 subió al 9% y en 2012 era del 2%. Mientras que en la sociedad francesa los obreros y empleados
constituyen casi el 50% de la población activa. Alrededor del 80% de los diputados franceses que entraron al 1
Parlamento en 2007 y 2012 venían de las categorías superiores de la población (industriales, jefes de empresas,
profesiones liberales, cuadros superiores, etc.), categorías que constituyen entre el 13 y el 14% de la población.2
En el Parlamento Europeo sobre 766 diputados el 0,4% son obreros y el 1,4% empleados. En Argentina, el pico más 3
alto de presencia obrera en la Cámara de Diputados se alcanzó en 1973 con el 6,7% y en 2010 era del 1 por ciento.4
Un cuadro estadístico, tomado de encuestas realizadas por
el Instituto de Investigación de las elites parlamentarias de
la Universidad de Salamanca, proporciona los siguientes
datos del porcentaje de diputados de origen obrero o
artesano en algunos países de América Latina: Argentina 2,2%; Bolivia 11,2; Chile 4,6; Uruguay 8,3 y Brasil 0,8%.5
Se puede decir entonces que la tasa de representación de las capas socio-económicas en los parlamentos está invertida
con relación a la realidad social. Dicho de otra manera, las capas sociales más ricas y menos numerosas están
sobrerrepresentadas y las más modestas y numerosas están subrrepresentadas.
Hay pues, para el ejercicio de la función parlamentaria, un proceso de reclutamiento selectivo y de clase que pasa por
las instancias políticas (tanto de derecha como de izquierda) y por los grupos corporativos económicamente más fuertes.
Cada vez aparece más claro que en las condiciones del capitalismo contemporáneo, monopolista e imperialista y en
estado de crisis permanente, no ha quedado espacio alguno para la participación popular en las decisiones, pues las
instituciones estatales e interestatales son totalmente funcionales a la reproducción y preservación del sistema.
↩ De quel milieu social viennent les députés ? Observatoire des inegalités, 2013. 1
2 ↩ Daniel Gaxie, Questionner la répresentation politique. Université de Paris I, Centre Européen de Sociologie et Science, en Savoir/Agir. Nº 31, mars 2015. Démocratie
3 ↩ http://geopolis.francetvinfo.fr/qui-sont-les-766-deputes-europeens-26227
4 ↩http://www.icso.cl/images/Paperss/decimo.pdf
↩ Constanza Moreira, Entre la protesta y el compromiso. La izquierda en el gobierno. Editorial Trilce, Uruguay. 2009. pág.117. 5


La tasa de representación de las capas socioeconómicas en los parlamentos está invertida
con relación a la realidad social.
La capitulación del gobierno Tsipras, que violó el mandato popular recibido en las elecciones, mandato confirmado en
el referéndum por una amplia mayoría, es la prueba más flagrante de que la llamada “democracia representativa o
delegativa” e incluso una supuesta forma de democracia directa como es el referéndum, se encuentran en estado de
descomposición avanzada. En cuanto al referéndum, decimos “supuesta forma de democracia directa” porque en los 6
referendos el pueblo vota pero no decide. Algo similar a lo
ocurrido en Grecia aconteció en Francia en 2005: la mayoría
rechazó por referéndum la adhesión al Tratado estableciendo
una Constitución europea pero el Gobierno hizo aprobar el
Tratado de Lisboa por vía parlamentaria en 2008.
El Gobierno griego capituló ante un chantaje del más puro estilo mafioso ejercido por la Eurozona en el interés 7
exclusivo del capital financiero internacional. El Gobierno griego y las instituciones europeas con poder decisorio
ignoraron totalmente la voluntad expresada por la mayoría del pueblo griego en las elecciones y en el referéndum y
están en camino de convertir a Grecia en una colonia del capital financiero y de las grandes potencias. Quedó
claramente demostrado quién tiene el poder real en las tomas de decisiones: el gran capital y las instituciones políticas a
su servicio y no la ciudadanía.
Esta forma tan brutal de enterrar el mito de la democracia representativa despertó múltiples reacciones adversas y
diferentes interpretaciones. Una de dichas interpretaciones es que este episodio puso crudamente de manifiesto que la
Unión Europea, los Gobiernos que la componen y las instituciones que, dentro de ella, tienen el poder de decisión, no
representan a los pueblos de Europa sino al gran capital. Lo que algunos llaman púdicamente “déficit democrático” de
la Unión Europea. 
Pero algunos comentarios críticos han formulado otra interpretación. Nos interesa destacar la de tres referentes de las
corrientes “progresistas”: Jürgen Habermas, Immanuel Wallerstein y Slavoj Zizek.
Habermas, en una entrevista concedida a The Guardian el 16 de julio de 2015, sobre la cuestión de Grecia, declaró:
El acuerdo sobre la deuda griega es perjudicial tanto en su resultado por la forma en que se logró. En primer lugar, el
resultado de las negociaciones es lamentable. Incluso si uno fuera a considerar que el estrangulamiento era la manera
correcta de hacer las cosas, no podemos esperar que estas reformas vayan a ser implementadas por un gobierno que,
como él mismo lo admite, no está de acuerdo con los términos del mismo. En segundo lugar, el resultado no tiene
sentido en términos económicos debido a la mezcla tóxica entre las reformas estructurales necesarias del Estado y de la
economía y la imposición de nuevas medidas neoliberales que desalienten a la población griega completamente agotada
y matan todo impulso al crecimiento.
↩ Tsipras interpretó abusivamente que la mayoría del pueblo griego se había pronunciado a favor del permanecer en la Eurozona. 6
↩ La actuación de las potencias europeas no es sólo mafiosa sino criminal. Además de explotar desde hace siglos sin consideración alguna por sus habitantes y por el ecosistema los 7
recursos naturales de África, han emprendido guerras de agresión junto con Estados Unidos contra países de dicho continente y de Cercano Oriente y promovido luchas interétnicas que
han llevado a la desintegración de algunos de dichos países, con el resultado del reciente surgimiento—con el evidente apoyo exterior de Arabia Saudita, amiga íntima de EUA—de
DAESH una gran fuerza poderosamente armada que actúa con un salvajismo extremo y que controla un enorme territorio. El resultado es un caos generalizado en la región con
centenares de miles de muertos y millones de desplazados, muchos de los cuales tratan de llegar a Europa, pereciendo ahogados miles de ellos en el Mediterráneo, ante la indiferencia de
la Unión Europea, cuya preocupación principal es tratar de impedirles hacer pie en Europa. Y los que logran entrar en Europa la mayoría de las veces son tratados peor que el ganado.
8 ↩ El Parlamento Europeo, que tiene alguna representatividad pero muy poco poder, está bajo la estrecha vigilancia de la Comisión Europea. Escribe un periodista español: Se ha
conocido una arbitrariedad fascistoide de la Comisión Europea con los diputados del Europarlamento y el tratado de libre comercio e inversión (TTIP) que negocian muy en secreto la
Unión Europea y Estados Unidos. ¡La UE sólo permite a los eurodiputados leer dos horas el texto negociado del tratado! Para mayor desgracia, prohíbe a los europarlamentarios hablar con
nadie del mismo. El corto tiempo de lectura del oscuro tratado ha de ser en una sala segura, sin grabadoras, magnetófonos ni otros dispositivos electrónicos. Ni siquiera papel y bolígrafo y
bajo vigilancia. No sabemos si los vigilantes van armados, pero sí que los legítimos representantes de ciudadanos y ciudadanas europeos reciben el trato de sospechosos de un delito.
(Xavier Caño Tamayo, Impedir el tratado entre Estados Unidos y Europa, CCS - Centro de Colaboraciones Solidarias, 20/03/15). Esta situación, realmente grotesca, la hemos podido
confirmar con un miembro del Parlamento Europeo.
Queda bien claro quien tiene 
el poder real en las tomas de decisiones: el
gran capital y las instituciones políticas a
su servicio y no la ciudadanía.
En tercer lugar, el resultado significa que un Consejo Europeo impotente acaba en sustancia de declararse en quiebra
política: la relegación de facto de un Estado miembro a la condición de protectorado contradice abiertamente los
principios democráticos de la Unión Europea.
Es decir que, según Habermas, dentro del “subsistema económico” estrangular a Grecia puede haber sido correcto,
aunque hay que desconfiar del Gobierno griego que no estaría de acuerdo con los términos de la rendición
incondicional (el llamado acuerdo) a que se sometió. Después Habermas habla de la mezcla “tóxica” de las reformas
estructurales que él considera “necesarias” (venta a vil precio del patrimonio nacional, etc) y el desaliento de la
población griega ante la imposición de nuevas medidas neoliberales.
Y en tercer lugar Habermas habla de la quiebra política del Consejo Europeo que “contradice abiertamente los
principios democráticos de la Unión Europea”.
Dicho de otra manera, según Habermas, lo que él en sus trabajos teóricos llama el “subsistema económico”, tiene sus
propias reglas y actuó correctamente estrangulando a Grecia. Pero cometió el error de “invadir” lo que el denomina el
“mundo de la vida” que en este caso sería la Unión Europea y sus “principios democráticos” y donde funcionaría sin
trabas la “acción comunicativa”. El círculo se cerró cuando Alexis Tsipras, en una entrevista reproducida en el diario del
PC francés L’Humanité del 31 de julio de 2015, invocó a Habermas para justificar su capitulación y la traición del
mandato inequívoco que recibió del pueblo griego, en la elección y en el referéndum.
Immanuel Wallerstein, en un artículo publicado en La Jornada de México el 8/8/2015: Grecia: ¿quién es culpable y de
qué? escribe:
…¿Qué conclusiones puede extraer Syriza (y el resto de nosotros) de lo que ha ocurrido? Lo primero que hay que
resaltar es lo que no está siendo debatido. Desde el principio, en 2004, Syriza se comprometió a buscar el poder del
Estado para implementar sus objetivos. Parece que no se avizoraron rutas políticas alternativas. Pero, por supuesto,
buscar el poder del Estado acarrea consigo ciertos costos muy serios. Uno de tales costos es que los gobiernos, todos los
gobiernos en cualquier parte, son forzados a hacer arreglos en su trato con el resto del mundo. Eventualmente esto
conduce a la clase de división que Syriza está sufriendo en estos momentos. (Nuestro el subrayado).
Wallerstein dice que si se pretende gobernar hay que estar dispuesto a hacer compromisos con el resto del mundo. No
sabemos qué quiere decir Wallerstein con “resto del mundo” porque dicha noción es muy imprecisa. Pero los hechos—
en el caso de Grecia—indican claramente que el significado real de “resto del mundo” es el capital financiero
internacional y los Gobiernos e instituciones a su servicio y que, en la práctica, no se trata de “hacer arreglos” o
compromisos con ese “resto del mundo” sino de rendición incondicional. La otra opción es romper con ese “resto del
mundo” y elegir el propio camino. En el caso de Grecia salir del euro, que sería socialmente mucho menos costoso que
someterse al chantaje de la Eurozona.
El profesor Slavoj Zizek, regularmente citado y publicado por intelectuales y medios de izquierda, escribió en agosto del
2015: Muchos comentaristas de izquierda (Habermas incluido) se equivocaron al leer el conflicto entre la Unión 9
Europea (UE) y Grecia como el conflicto entre la tecnocracia y la política: el tratamiento de la UE a Grecia no es
tecnocrático, sino político en su estado más puro, incluso en contra de sus intereses económicos (como lo aseguró
claramente el Fondo Monetario Internacional, un verdadero representante de la fría racionalidad económica, que
↩(El Apocalipsis griego, diario Página 12, Buenos Aires, 21 de agosto de 2015, Mediapart 21agosto, https://bibliobs.nouvelobs.com/idees/20150820.OBS4459/exclusif-l-apocalypse- 9
grecque-versailles-ou-brest-litovsk.html


declaró inviable el plan de rescate). En todo caso, era Grecia la que representaba la racionalidad económica y la UE la
que representaba la pasión política ideológica.
Leyendo a Zizek nos enteramos de dos cosas: que Habermas es de izquierda y que la Unión Europea actuó frente a
Grecia por pura “pasión política ideológica”. No por intereses económicos. En todo caso, como Habermas y contra
toda evidencia, escinde las esferas de lo político y lo económico. Y más adelante afirma: Y, por cierto, la mayor parte 10
del dinero dado a Grecia va a los bancos privados occidentales, lo cual significa que Alemania y otras potencias de la UE
están gastando el dinero de los contribuyentes para salvar a sus propios bancos, que cometieron el error de dar
préstamos incobrables.
Repite el argumento de la derecha de que son los contribuyentes europeos que pagan los supuestos “errores” de los
grandes Bancos que prestaron a un Estado insolvente, cuando la realidad es que Grecia ha sido y sigue siendo una
fuente de enormes beneficios sobre todo para Francia y Alemania, que le han vendido armamentos por miles de
millones de euros en condiciones fraudulentas, le han hecho préstamos a tasas usurarias y ahora, en el marco del último
memorando, saquearán su patrimonio (ya lo están haciendo) incluidas las infraestructuras básicas.
Sostiene Zizek que salir del euro hubiera sido una “locura”, con consecuencias sociales para los griegos mucho más
graves que la capitulación ante la Eurozona. Y concluye que hay que esperar una próxima crisis en Grecia—como si
Grecia no estuviera ahora en plena crisis—que Syriza afrontará con un plan bien elaborado.
Cabe hacer un análisis más riguroso, más allá de las interpretaciones precedentes de Habermas, Wallerstein y Zizek,
que son por lo menos ambiguas, del papel que desempeña el Estado y las instituciones de la “democracia
representativa” en las condiciones actuales del capitalismo transnacionalizado.
Una primera constatación es que, mientras el sistema dominante cuente con el consenso de las mayorías populares, es
decir mientras éstas acepten la delegación de la dirección del Estado en las clases explotadoras y en sus agentes
políticos, el sistema puede permitirse los regímenes llamados democráticos y hasta “progresistas”, que son mejores
garantes de la continuidad y estabilidad del mismo que los regímenes abiertamente dictatoriales. Cuando se acaba el
consenso, se acaba la “democracia representativa” y se producen los golpes de estado y se instalan las dictaduras.
Pero sería incompleta esta constatación, si no nos refiriéramos a los intentos en la historia reciente de algunos Estadosnaciones de romper la sumisión al sistema dominante a escala mundial y emprender reformas económico-sociales de
signo popular y en función del interés general, pero lesivas para los intereses de los grandes monopolios
transnacionales. Es decir, intentos de darle un contenido real a la “democracia representativa”. En estos casos han sido
↩ Es un lugar común que si en algún momento la esfera de lo político tuvo alguna autonomía frente a los intereses económicos dominantes ahora la política de las elites está totalmente 10
subordinada al gran capital. Una demostración tangible de ello es la “rotación” entre las altas finanzas y las funciones políticas dirigentes, la llamada “puerta giratoria”. Es una constante
en Estados Unidos y en los últimos años adquirió en Europa características casi grotescas: Mario Draghi, el Presidente del Banco Central Europeo, fue vicepresidente para Europa de
Goldman Sachs Internacional y como tal trabajó para disimular una parte de la deuda soberana de Grecia; Lucas Papademos, que fue primer ministro de Grecia hasta mayo de 2012, como
presidente del Banco Central Helénico participó en la disimulación de la deuda griega con el asesoramiento de Mario Draghi; Mario Monti, que fue Primer Ministro de Italia fue consejero
internacional de Goldman Sachs y Luis de Guindos, Ministro de Economía de España, es un ex de Lehman Brothers.
Las grandes empresas transnacionales europeas, agrupadas en la UNICE—Unión de las Confederaciones Industriales y de Empleadores de Europa—controlan estrechamente a la Comisión
europea y los 39 miembros de la organización patronal mantienen representaciones permanentes en Bruselas y un verdadero ejército de « lobbystas » para influir sobre las decisiones
de la Comisión.
Veamos qué dice la UNICE de sí misma (http://www.unice.org/ Le porte-parole des entreprises en Europe).
La UNICE es la voz del mundo de los negocios ante las instituciones de la Unión Europea. Sus 39 miembros son las organizaciones industriales multisectoriales y las organizaciones de
empleadores de 31 países europeos y representa más de 16 millones de empresas, sobre todo pequeñas y medianas. La UNICE es también un interlocutor en el diálogo social europeo a
nivel de la Unión Europea. La tarea principal de la UNICE es informar e influenciar los procesos de decisión en la Unión Europea, a fin de que las políticas y las propuestas legislativas con
un efecto sobre la actividad económica en Europa tengan en cuenta las necesidades de las empresas. La primera prioridad de la UNICE es promover la competencia en el medio económico
y la inversión a escala europea, el único camino para alcanzar un desarrollo más elevado y un empleo duradero. El mundo de los negocios necesita una Comisión eficaz.

las grandes potencias directamente y/o por intermedio de agentes locales que se encargaron de acabar con esos
intentos y con la “democracia representativa” en esos Estados-naciones.
Algunos ejemplos
❖ En 1953, con la intervención decisiva de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, el golpe
de estado en Irán contra el gobierno del Dr. Mossadegh, que había nacionalizado el petróleo, contrariando así los
intereses de la Anglo-Iranian Oil Company. Después del golpe, un consorcio de ocho compañías (estadounidenses,
inglesas y holandesas) retomaron el control del petróleo.
❖ En 1954 una acción militar obligó a renunciar al presidente constitucional de Guatemala, Jacobo Arbenz, durante
cuyo gobierno se habían realizado importantes reformas económicas y sociales en beneficio de los sectores más
desfavorecidos de la población, entre ellas la reforma agraria. La represión contra los campesinos y los militantes
sindicales después del derrocamiento del gobierno constitucional fue extremadamente violenta. Las promotoras y
financiadoras de la acción militar fueron la CIA y la empresa transnacional United Fruit Company (actualmente
Chiquita Brands), con enormes intereses en toda América Central y el Caribe, particularmente descontenta con la
reforma agraria dispuesta por el Gobierno de Guatemala.
❖ A principios de 1963 fue elegido Juan Bosch presidente de la República Dominicana en las primeras elecciones
libres después de la dictadura de Trujillo. El gobierno de Bosch inició inmediatamente reformas sociales y políticas
a favor de los sectores de la población más desprotegidos: trabajadores, campesinos, mujeres, etc. En setiembre
del mismo año fue derrocado por una rebelión militar. En abril de 1965 otra rebelión cívico-militar encabezada
por el coronel Camaño intentó restablecer en su cargo a Bosch. Pero Estados Unidos puso fin a la insurrección
enviando a territorio dominicano 42000 “marines”.
❖ En 1973 fue derrocado el gobierno constitucional de Chile resultando muerto el Presidente, Salvador Allende. La
intervención de la empresa transnacional International Telephone and Telegraph (ITT) en la promoción y
financiación del golpe de Estado ha quedado ampliamente demostrada, como así también la intervención directa
del Gobierno de los Estados Unidos y de su Agencia Central de Inteligencia (CIA). La ITT se sintió afectada por la 11
nacionalización de la compañía de teléfonos, donde poseía el 70 por ciento de las acciones. La nacionalización
de las minas de cobre, que eran propiedad de compañías estadounidenses, fue también un elemento
desencadenante de primera importancia del golpe de Estado contra el Gobierno de Allende.
❖ Los años de gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua (1979-1990), fueron un intento
de aplicar un modelo propio de desarrollo humano, con cierto número de realizaciones en su activo (reforma
agraria, educación, alimentación, etc.), pero la guerra económica, militar y paramilitar que libró Estados Unidos
contra los sandinistas, que dió lugar incluso a una sentencia condenatoria de la Corte Internacional de Justicia
(Asunto de las actividades militares y paramilitares en Nicaragua y en contra de ésta (Nicaragua vs Estados Unidos
de América)) modificó radicalmente el curso de los acontecimientos.
↩ Covert action in Chile marge1973: Staff Report of the Select Committee to Study Governmental Operations with respect to Intelligence Activities, United States Senate, 18 de 11
diciembre 1975 (Church Committee). Citado en: Jac Forton, L'impunité au Chili, Editions du CETIM, Genève, 1993. Una parte del informe Church está también disponible en
internet: http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/encubierta.html.


❖ Cuando Aristide asumió el Gobierno en Haití en febrero de 1991, propuso aumentar el salario mínimo de 1,76 a
2,94 dólares por día. La Agencia para la Inversión y el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) criticó esta
iniciativa, diciendo que significaría una grave distorsión del costo de la mano de obra. Las sociedades
estadounidenses de ensamblado radicadas en Haití (es decir la casi totalidad de las sociedades extranjeras)
concordaron con el análisis de la USAID y, con la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia, prepararon y
financiaron el golpe de Estado de setiembre de 1991 contra Aristide. Como la reacción internacional (el 12
embargo) y el caos interno paralizaron las labores de las empresas estadounidenses en Haití, las tropas
estadounidenses restablecieran a Aristide en el Gobierno en octubre de 1994 y aseguraron al mismo tiempo la
impunidad y un confortable retiro a los jefes militares golpistas.
❖ En 2004 se repitió el libreto de 1991, con un Aristide políticamente desprestigiado, sitiado económicamente por
Estados Unidos y asfixiado por el Fondo Monetario Internacional. Esta vez la expulsión de Aristide fue orquestada
por Estados Unidos con Francia como segundo violín y legitimada ex post facto por el Consejo de Seguridad.
Ahora en Haití, ocupada desde hace once años por tropas extranjeras bajo la bandera de la ONU, la inmensa
mayoría de la población vive en situación de extrema pobreza y no logra reponerse de los desastres provocados
por las catástrofes naturales y por la epidemia de cólera. Un indicio de cómo funciona la “democracia
representativa” en Haití es que en la primera vuelta de las elecciones legislativas celebradas—con varios años de
retraso—en agosto de 2015, la tasa de participación fue del 18%.
❖ Con Obama cambió la forma pero no el fondo de ese tipo de operativos. Cuando el efímero golpe contra Chavez
en Venezuela en abril del 2002, Estados Unidos apoyó ostensiblemente a los golpistas. En cambio, el golpe en
Honduras de junio de 2009 fue criticado por el Gobierno estadounidense, que apoyó las decisiones de los
organismos internacionales (ONU y OEA) exigiendo la reposición del presidente depuesto. Incluso Hillary Clinton
recibió a Zelaya. Pero es incontestable que sin la luz verde de Estados Unidos el golpe no se hubiera producido,
pues dicho país tiene el control de las fuerzas armadas hondureñas a través de su base miltar de Soto Cano,
esencial para la geopolítica subregional de Estados Unidos. Por ejemplo desde allí se proporcionaba apoyo
logístico a los “contras” de Nicaragua. El presidente Zelaya se había propuesto agregar una utilización civil, fuera
del control estadounidense, al aeropuerto de dicha base, algo que el Pentágono—cuyo patrón, Robert Gates
seguía siendo con Obama el mismo que durante el gobierno de Bush—no podía admitir.
❖ La Revolución cubana debe evaluarse teniendo en cuenta sus realizaciones en materia de salud, educación,
vivienda, etc., sin olvidar sus falencias en otros aspectos, en primer lugar una excesiva concentración del poder
de decisión, que no se logra disimular con la existencia de organizaciones de base cuya participación en las
decisiones de política general es puramente formal. Pero la enorme influencia negativa, no sólo económica sino
también política (tensión interna permanente) de más de 50 años de embargo por parte de Estados Unidos, más
los atentados terroristas promovidos y organizados desde territorio estadounidense, contribuyeron a un progresivo
deterioro interno.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos en 2015 no estuvo acompañado, como
cabía esperar, por la exigencia del Gobierno cubano del levantamiento simultáneo del embargo y de que se
abrieran discusiones sobre las reparaciones que debe Estados Unidos a Cuba por el inmenso daño causado por
↩Haití After the Coup. A Special Delegation Report of the National Labor Committee. Education Fund in Support of Worker and Human Rights in Central America, New York, 12
April 1993.

más de medio siglo de embargo. La ausencia de estas exigencias es una capitulación del Gobierno cubano,
coherente con el giro al capitalismo que viene produciéndose en Cuba desde hace ya muchos años.13
❖ En África en el momento de la descolonización surgieron líderes como Patrice Lumumba en la República
Democrática del Congo y Amílcar Cabral en Guinea Bissau y más tarde Tomas Sankara en Burkina Faso, que
bregaron por una vía independiente para sus pueblos, contraria a los intereses de las ex metrópolis y de sus
grandes empresas. Los tres fueron asesinados, y reemplazados por dirigentes dictatoriales, corruptos y fieles a las
grandes potencias neocoloniales. Francia y algunos otros países europeos aportaron su savoir faire en la materia
para la eliminación de esos dirigentes populares.
La Perspectiva Socialista sobre la Democracia
Los análisis de Marx y Lenin constituyen una herramienta indispensable para estudiar los temas del Estado y de la
“democracia representativa” y situarlos en su contexto histórico, económico y social.
Lenin, al contrario de los teóricos burgueses del Estado que consideran que éste está por encima de las clases y actúa 14
como árbitro entre ellas, dice que el Estado es un producto de la sociedad de clases y funciona como aparato de
dominación y represión de las clases dominantes sobre las clases subordinadas. Todos sus estamentos desempeñan esa
función: las élites y la burocracia gobernante, el ejército, la policía, la magistratura, el sistema educativo, etc.
A través del Estado, una minoría explotadora ejerce su dictadura sobre las mayorías explotadas. Aunque revisa la forma
de una democracia representativa.
Escribe Lenin: Según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por
otra, es la creación del "orden" que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases. Y más
adelante cita a Engels, quien escribía en 1891: En la república democrática la riqueza ejerce su poder indirectamente,
pero de un modo tanto más seguro, y lo ejerce, en primer lugar, mediante la corrupción directa de los funcionarios
(Norteamérica), y, en segundo lugar, mediante la alianza del gobierno con la Bolsa (Francia y Norteamérica).
Y continúa Lenin: En la actualidad, el imperialismo y la dominación de los Bancos han "desarrollado", hasta convertirlos
en un arte extraordinario, estos dos métodos adecuados para defender y llevar a la práctica la omnipotencia de la
riqueza en las repúblicas democráticas, sean cuales fueren… En la página siguiente Lenin cita nuevamente a Engels:
Por tanto, el Estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la
menor noción del Estado ni del Poder estatal. Al llegar a una determinada fase del desarrollo económico, que estaba
ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo que el Estado se convirtiese en una
necesidad. Ahora nos acercamos con paso veloz a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas
↩ “El ministro cubano de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, Rodrigo Malmierca, presentó a directivos y funcionarios de instituciones gubernamentales brasileñas la Zona 13
Especial de Desarrollo Mariel, un ambicioso proyecto en marcha en la isla, que ofrece nuevas oportunidades para la inversión extranjera.En esa cita se ofreció información detallada sobre
las posibilidades de inversión en la zona, garantías de los negocios, libre transferencia al exterior de dividendos y utilidades”… (Cubadebate, 20/11/2013).
La cara opuesta de la ZED en materia de iniciativa privada en Cuba es el cuentapropismo: “La iniciativa privada en la Cuba socialista y de economía centralizada se está haciendo un
lugar en un rubro impensado: la recolección y reciclaje de basura… “En este momento hay 5.800 recuperadores con licencia de cuentapropistas, pero sabemos que son muchos más que
no se han inscrito”, dice Marilyn Ramos, la vicedirectora general de la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas, la entidad estatal que se ocupa de reciclar desechos”.
(InterPress Service, La Habana, 22 octubre 2013).
Quizás el giro al restablecimiento del capitalismo en Cuba comenzó cuando en la dirigencia cubana fueron derrotadas las posiciones del Che Guevara en el debate que tuvo lugar en los
años 62-63 (Véase, de Teresa Machado Hernández: La polémica en torno a la ley del valor y su manifestación en el pensamiento económico cubano. http://www.nodo50.org/
cubasigloXXI/congreso08/conf4_machadoh2.pdf - http://www.eumed.net/eve/resum/06-04/tmh.htm).
↩Lenin, El Estado y la Revolución, 1917. 14


clases no sólo deja de ser una necesidad, sino que se convierte en un obstáculo directo para la producción. Las clases
desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases, desaparecerá
inevitablemente el Estado. La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una
asociación libre e igual de productores, enviará toda la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder:
al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce.
De esta caracterización del Estado burgués concluye Lenin que la primera tarea de una revolución socialista es
DESTRUIR el aparato del Estado de la burguesía y erigir lo que el
llama un “semiestado proletario” con características
absolutamente distintas a las del Estado capitalista. Dicho
semiestado es también una dictadura, pues por su naturaleza, el
Estado es la forma en que una clase ejerce su dictadura sobre otra
u otras. Pero a diferencia del Estado burgués, el “semiestado proletario” es la dictadura de las mayorías explotadas sobre
las minorías explotadoras y debe ejercer la violencia contra estas en la medida que estas intenten por la violencia
restablecer el sistema capitalista.
Desde el momento mismo de su instauración, el semiestado proletario comienza un largo proceso hacia su extinción
que avanza en la medida en que al establecerse las bases económicas (la propiedad colectiva de los medios de
producción) se van extinguiendo las clases y, por lo tanto, el antagonismo entre ellas.
Cesa entonces, dice Lenin, la administración sobre las personas y sólo resta la administración sobre las cosas. Este
proceso de progresiva extinción del Estado no puede producirse si no se profundizan los cambios económicos tendentes
a suprimir totalmente la explotación capitalista. La experiencia indica que cuando no se sigue este camino es inevitable
la regresión y la restauración del capitalismo y de la explotación que le es inherente.
También, como lo muestra la experiencia histórica, el estancamiento y la regresión puede producirse si no se profundiza
permanentemente la democracia socialista. La profundización de la socialización de la economía y la profundización
de la democracia socialista son interdependientes, son dos caras de la misma moneda: no puede haber democracia
socialista sin economía socialista y tampoco puede haber y perdurar una economía socialista sin democracia socialista.
La democracia es, según la definición corriente, el sistema político de gobierno cuya autoridad emana del pueblo o
como con cierto lirismo la definiera Lincoln : el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Pero, ¿qué es la democracia en concreto en el contexto del sistema capitalista y qué debe ser la democracia socialista?
Lenin escribe: Nosotros somos partidarios de la república democrática, como la mejor forma de Estado para el
proletariado bajo el capitalismo, pero no tenemos ningún derecho a olvidar que la esclavitud asalariada es el destino
reservado al pueblo, incluso bajo la república burguesa más democrática. Más aún. Todo Estado es una "fuerza especial
para la represión" de la clase oprimida. Por eso, todo Estado ni es libre ni es popular.
Los principios básicos de una democracia socialista los explica Lenin en el párrafo 2 (¿Con qué substituir la máquina del
Estado una vez destruída? del Capítulo III (La experiencia de la Comuna de Paris de 1871. El análisis de Marx) del El
Estado y la Revolución:
En 1847, en el Manifiesto Comunista, Marx daba a esta pregunta una respuesta todavía completamente abstracta, o, más
exactamente, una respuesta que señalaba las tareas, pero no los medios para resolverlas. Sustituir la máquina del Estado,

No puede haber democracia socialista
sin economía socialista y tampoco
puede haber y perdurar una economía
socialista sin democracia socialista.
una vez destruida, por la organización del proletariado como clase dominante, por la conquista de la democracia: tal era
la respuesta del Manifiesto Comunista. Sin perderse en utopías, Marx esperaba de la experiencia del movimiento de
masas la respuesta a la cuestión de qué formas concretas habría de revestir esta organización del proletariado como
clase dominante y de qué modo esta organización habría de coordinarse con la conquista de la democracia más
completa y más consecuente. En su Guerra civil en Francia, Marx somete al análisis más atento la experiencia de la
Comuna, por breve que esta experiencia haya sido. Citemos los pasajes más importantes de esta obra:
En el siglo XIX, se desarrolló, procedente de la Edad Media, el poder centralizado del Estado, con sus órganos
omnipresentes: el ejército permanente, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura. Con el desarrollo del
antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, el Poder del Estado fue adquiriendo cada vez más el carácter de un
poder público para la opresión del trabajo, el carácter de una máquina de dominación de clase. Después de cada
revolución, que marcaba un paso adelante en la lucha de clases, se acusaba con rasgos cada vez más salientes el
carácter puramente opresor del Poder del Estado. Después de la revolución de 1848-1849, el Poder del Estado se
convierte en un arma nacional de guerra del capital contra el trabajo. El Segundo Imperio lo consolida. La antítesis
directa del Imperio era la Comuna. Era la forma definida de aquella república que no había de abolir tan sólo la forma
monárquica de la dominación de clase, sino la dominación misma de clase. . . ¿En qué había consistido, concretamente,
esta forma "definida" de la república proletaria, socialista? ¿Cuál era el Estado que había comenzado a crear?... La
Comuna sustituye la máquina estatal destruida, aparentemente "sólo" por una democracia más completa: supresión del
ejército permanente y completa elegibilidad y amovilidad de todos los funcionarios. Pero, en realidad, este "sólo"
representa un cambio gigantesco de unas instituciones por otras de un tipo distinto por principio. Aquí estamos
precisamente ante uno de esos casos de transformación de la cantidad en calidad: la democracia, llevada a la práctica
del modo más completo y consecuente que puede concebirse, se convierte de democracia burguesa en democracia
proletaria, de un Estado (fuerza especial para la represión de una determinada clase) en algo que ya no es un Estado
propiamente dicho. Todavía es necesario reprimir a la burguesía y vencer su resistencia. Esto era especialmente
necesario para la Comuna, y una de las causas de su derrota está en no haber hecho esto con suficiente decisión. Pero
aquí el órgano represor es ya la mayoría de la población y no una minoría, como había sido siempre, lo mismo bajo la
esclavitud y la servidumbre que bajo la esclavitud asalariada. ¡Y, desde el momento en que es la mayoría del pueblo la
que reprime por sí misma a sus opresores, no es ya necesaria una "fuerza especial" de represión! En este sentido, el
Estado comienza a extinguirse. En vez de instituciones especiales de una minoría privilegiada (la burocracia
privilegiada, los jefes del ejército permanente), puede llevar a efecto esto directamente la mayoría, y cuanto más
intervenga todo el pueblo en la ejecución de las funciones propias del Poder del Estado tanto menor es la necesidad de
dicho Poder.
En este sentido, es singularmente notable una de las medidas decretadas por la Comuna, que Marx subraya: la abolición
de todos los gastos de representación, de todos los privilegios pecuniarios de los funcionarios, la reducción de los
sueldos de todos los funcionarios del Estado al nivel del salario de un obrero. Aquí es precisamente donde se expresa de
un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa a la democracia proletaria, de la democracia de la clase
opresora a la democracia de las clases oprimidas, del Estado como fuerza especial para la represión de una determinada
clase a la represión de los opresores por la fuerza conjunta de la mayoría del pueblo, de los obreros y los campesinos.
¡Y es precisamente en este punto tan evidente—tal vez el más importante, en lo que se refiere a la cuestión del Estado—
en el que las enseñanzas de Marx han sido más relegadas al olvido! En los comentarios de popularización—cuya
cantidad es innumerable—no se habla de esto. "Es uso" guardar silencio acerca de esto, como si se tratase de una
"ingenuidad" pasada de moda, algo así como cuando los cristianos, después de convertirse el cristianismo en religión
del Estado, se "olvidaron" de las "ingenuidades" del cristianismo primitivo y de su espíritu democrático-revolucionario.


La reducción de los sueldos de los altos funcionarios del Estado parece "simplemente" la reivindicación de un
democratismo ingenuo, primitivo. Uno de los "fundadores" del oportunismo moderno, el ex-socialdemócrata E.
Bernstein, se ha dedicado más de una vez a repetir esas burlas burguesas triviales sobre el democratismo "primitivo".
Como todos los oportunistas, como los actuales kautskianos, no comprendía en absoluto, en primer lugar, que el paso
del capitalismo al socialismo es imposible sin un cierto "retorno" al democratismo "primitivo" (pues ¿cómo, si no, pasar a
la ejecución de las funciones del Estado por la mayoría de la población, por toda la población en bloque?); y, en
segundo lugar, que este "democratismo primitivo", basado en el capitalismo y en la cultura capitalista, no es el
democratismo primitivo de los tiempos prehistóricos o de la época precapitalista. La cultura capitalista ha creado la gran
producción, fábricas, ferrocarriles, el correo y el teléfono, etc., y sobre esta base, una enorme mayoría de las funciones
del antiguo "Poder del Estado" se han simplificado tanto y pueden reducirse a operaciones tan sencillísimas de registro,
contabilidad y control, que estas funciones son totalmente asequibles a todos los que saben leer y escribir, que pueden
ejecutarse en absoluto por el salario corriente de un obrero, que se las puede (y se las debe) despojar de toda sombra de
algo privilegiado y "jerárquico". La completa elegibilidad y la amovibilidad en cualquier momento de todos los
funcionarios sin excepción; la reducción de su sueldo a los límites del salario corriente de un obrero: estas medidas
democráticas, sencillas y "evidentes por sí mismas", al mismo tiempo que unifican en absoluto los intereses de los
obreros y de la mayoría de los campesinos, sirven de puente que conduce del capitalismo al socialismo. Estas medidas
atañen a la reorganización del Estado, a la reorganización puramente política de la sociedad, pero es evidente que sólo
adquieren su pleno sentido e importancia en conexión con la "expropiación de los expropiadores" ya en realización o
en preparación, es decir, con la transformación de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción en
propiedad social. Hasta aquí la cita de Lenin (el subrayado de la última frase nos pertenece).
Algunas páginas más adelante Lenin precisa: Organizaremos la gran producción nosotros mismos, los obreros, partiendo
de lo que ha sido creado ya por el capitalismo, basándonos en nuestra propia experiencia obrera, estableciendo una
disciplina rigurosísima, férrea, mantenida por el Poder estatal de los obreros armados; reduciremos a los funcionarios del
Estado a ser simples ejecutores de nuestras directivas, "inspectores y contables" responsables, amovibles y
modestamente retribuidos (en unión, naturalmente, de técnicos de todas clases, de todos los tipos y grados): he ahí
nuestra tarea proletaria, he ahí por dónde se puede y se debe empezar al llevar a cabo la revolución proletaria. Este
comienzo, sobre la base de la gran producción, conduce por sí mismo a la "extinción" gradual de toda burocracia, a la
creación gradual de un orden—orden sin comillas, orden que no se parecerá en nada a la esclavitud asalariada—de un
orden en que las funciones de inspección y de contabilidad, cada vez más simplificadas, se ejecutarán por todos
siguiendo un turno, acabarán por convertirse en costumbre, y, por fin, desaparecerán como funciones especiales de una
capa especial de la sociedad.
Más adelante, en el Párrafo 2 del Capítulo VI de El Estado y la Revolución, Lenin insiste: Los obreros, después de
conquistar el Poder político, destruirán el viejo aparato burocrático, lo desmontarán hasta en sus cimientos, no dejarán
de él piedra sobre piedra, lo sustituirán por otro nuevo, formado por los mismos obreros y empleados, c o n t r a cuya
transformación en burócratas serán tomadas inmediatamente las medidas analizadas con todo detalle por Marx y Engels:
1) No sólo elegibilidad, sino amovilidad en todo momento; 2) sueldo no superior al salario de un obrero; 3) se pasará
inmediatamente a que todos desempeñen funciones de control y de inspección, a que todos sean "burócratas" durante
algún tiempo, para que, de este modo, nadie pueda convertirse en "burócrata". Y Lenin agrega en una de las últimas
páginas Bajo el socialismo todos intervendrán por turno en la dirección y se habituarán rápidamente a que ninguno
dirija.

Las ideas de Marx y de Lenin sobre el Estado conservan plena actualidad pues no consisten en una representación
idealista, ahistórica, estática y esquemática del mismo sino que, partiendo de sus múltiples aspectos, en un proceso de
síntesis rescatan sus rasgos esenciales que persisten, pues no es un Estado abstracto, sino un Estado capitalista, que se va
adaptando a las cambiantes condiciones del sistema dominante. Es el método de análisis expuesto por Marx, entre otros
lugares de su obra en la “Introducción a la crítica de la economía política, 1857, Cap. III, El método”.
La Perspectiva Capitalista sobre la Democracia
De modo que corresponde analizar al Estado contemporáneo en relación con el estado actual del sistema capitalista,
caracterizado por ser un sistema totalmente transnacionalizado y en crisis prácticamente permanente.
El Estado moderno responde a la necesidad de gestionar las relaciones sociales en un determinado sistema productivo
cuyos rasgos esenciales son la propiedad privada de los medios de
producción y la economía de mercado, es decir el intercambio de
mercancías entre propietarios y productores por intermedio de su
equivalente general, el dinero. Entre dichas mercancías intercambiadas
está la fuerza de trabajo, donde no hay intercambio de equivalentes.
El Estado aparece como un aparato administrativo mediador entre grupos y clases con intereses contradictorios (el
propietario se queda con el excedente—plusvalía—producida por el productor) para preservar el “interés general” que
no es otra cosa que la reproducción—preferiblemente pacífica—del sistema vigente.
Esta función mediadora del Estado fue relativamente real en las primeras etapas de la evolución y consolidación del
sistema capitalista. Decimos “relativamente real” porque el Estado ha funcionado siempre como garante—por medios
pacíficos o violentos—de la reproducción del sistema.
Pero esta función de mediador, escribe Hirsch “se modifica con la penetración progresiva de las relaciones capitalistas,
en que el “sólo poder de las condiciones económicas” (Marx, El Capital) instala la organización de dominación en tanto
que instrumento para la instauración de relaciones capitalistas, donde el capital se reproduce por si mismo y donde
finalmente la “sumisión completa del organismo del Estado” (Marx, Grundrisse) al capital determina la forma y la
función del Estado”.15
Esta relativa autonomía del Estado y su papel de mediador (tanto de los Estados nacionales como de las organizaciones
internacionales interestatales) ha cesado y su sumisión completa al capital ha culminado con la transnacionalización de
la economía de los últimos decenios. Sumisión acentuada por la crisis casi permanente del sistema.
Un grupo de economistas franceses describieron esto en 1983 con notable exactitud: La culminación de la regulación
monopolista privada a escala mundial conducirá a una reestructuración drástica y, sin duda, irreversible, de los Estadosnaciones. Estos se convertirán en territorios amorfos cuyas funciones económicas estarán determinadas desde el exterior
por oligopolios internacionales. Esos territorios serán a la vez grandes espacios abiertos y fragmentados. Se impondrá una
estructura dualista, hecha de un sector "moderno" y otro "tradicional". En el primero, ampliamente internacionalizado,
↩ Hans Joachim Hirsch, “Elementos para una teoría materialista del Estado”, publicado en castellano en Críticas de la Economía Política, edición latinoamericana, núm. 12/13, 15
México, El Caballito, 1979, pp. 3-75 y en francés en L’Etat contemporain et le marxisme, Critiques de l’economie politique, Ed. François Maspero, Paris, 1975.


Esta relativa autonomía del
Estado y su papel de mediador ha
cesado y su sumisión completa al
capital ha culminado con la
transnacionalización de la
economía de los últimos decenios.
estarán concentradas las sedes de los grandes grupos, las industrias de alta tecnología, las grandes instituciones de
enseñanza, los dirigentes y los ingenieros mejor formados, ellos mismos muy movibles y hablando el mismo idioma, los
laboratorios y todo el complejo de medios de comunicación internacionales. El sector "tradicional" agrupará la masa de
la población, con baja remuneración y calificación, dedicada a las tareas subcontratadas por el sector moderno en las
que, quizás, un tiempo de trabajo más corto será compensado por la reducción de la cubertura de las necesidades
sociales, la que será preferida al desempleo, cuya tasa será elevada.16
Mientras prevaleció un sistema de economías nacionales, en las que la producción y el consumo se realizaban
fundamentalmente dentro del territorio fue posible el “pacto social” de hecho entre los capitalistas y los asalariados en
tanto consumidores en el marco del Estado-nación. Pero en el actual
sistema “mundializado” la producción se destina a un mercado
mundial de "clientes solventes" y ya no interesa el poder adquisitivo de
la población del lugar de producción. Y el Estado-nación tiende a
convertirse en una entidad amorfa dentro de un Estado mundial de
hecho y formado por diversas instituciones y tratados mundiales,
regionales y bilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, OCDE,
“Grupo de los 8”, Comisión Europea, Banco Central Europeo, Tratados de Promoción y Protección de Inversiones, etc.)
dominado–política, económica, militar y culturalmente—por el gran capital transnacional y sus gerentes, los líderes
políticos.
En las condiciones del capitalismo monopolista e imperialista y de las crisis a repetición, se producen nuevas formas de
intervención estatal e interestatal para asegurar la reproducción del sistema y la tasa de beneficio: además de las
institucionales que acabamos de mencionar, el Estado participa en ciertas industrias y servicios (especialmente en los no
rentables), en sectores de la investigación científica y tecnológica, en la constitución de coaliciones militares para
agredir países en nombre de los “derechos humanos” pero en realidad para someterlos a su esfera geoeconómica y
geoestratégica. Hasta, en algunos casos, desintegrarlos como Estados, como ha ocurrido, por ejemplo, con Libia y, en
buena medida, con Irak. Con el resultado colateral de situaciones caóticas de las que han surgido organizaciones
terroristas muy poderosas y de un salvajismo extremo.
Desde los orígenes del capitalismo hasta la actualidad, el Estado ha sido y es una máquina esencialmente capitalista, el
Estado de los capitalistas (Engels, Anti-Dühring, citado por Hans Joachim Hirsch, op. cit.).
Corolario
No se trata entonces de “mejorar” Estado, sino de desmontarlo (destruirlo, decía Lenin) y cambiarlo por otras formas
institucionales totalmente distintas, que confieran el poder de decisión a los que trabajan (que no es lo mismo que la
“participación” formal en las decisiones que toman los “líderes”) y constituyan una barrera infranqueable a la formación
de burocracias (mandatos breves, revocables y no renovables en todos los niveles). Al mismo tiempo que se suprimen
las relaciones de producción capitalistas, socializando los instrumentos y medios de producción y de cambio.
Dicho de otra manera, un socialismo democrático y participativo consistente en un sistema—hasta ahora inédito en el
mundo—fundado en la propiedad social o colectiva de los instrumentos y medios de producción y de cambio y en
↩ Michalet, Delapierre, Madeuf y Ominami, Nationalisations et Internationalisation….Ed. La Découverte/Maspero, París, 1983, p. 147. Cita extraída de nuestro libro « La armadura del 16
capitalimso. El poder de las sociedades transnacionales en el mundo contemporáneo”. Editorial Icaria, España, 2010.

Desde los orígenes del capitalismo
hasta la actualidad, el Estado ha
sido y es “una máquina
esencialmente capitalista, el
Estado de los capitalistas”.
formas institucionales que permitan la intervención activa y consciente de los individuos y las colectividades en la
adopción de decisiones en todos los niveles y en todas las etapas, desde la determinación de los objetivos y los medios
para alcanzarlos hasta la puesta en práctica de los mismos y el control y la evaluación de los resultados.
Este debería ser el proyecto de los que realmente quieren un cambio radical en la sociedad que conduzca a la
liberación y a la realización del ser humano como tal. Quienes deberían prefigurarlo en sus propias organizaciones,
con la rotación periódica de sus dirigentes y la verdadera participación de todos sus miembros en las decisiones.
Porque, como dice la Internacional:
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
Lo que, lamentablemente, hasta ahora no ocurre en la gran mayoría de los casos, se trate ya sea de organizaciones
sindicales, de partidos políticos “progresistas” o “izquierdistas” o de otras organizaciones.
En los partidos de izquierda, incluso los que declaran ser contrarios a la partidocracia, predomina la idea—y la ponen
en práctica—de que las funciones dirigentes y representativas deben corresponder mayoritariamente a las elites
intelectuales (por razones económico-sociales obvias provenientes de las clases sociales medias y altas) que estarían
mejor preparadas para ejercerlas que los “simples” trabajadores.
La pandemia del Covid-19 y las maneras de encararla por los diferentes gobiernos y de aprovecharla por los grandes
grupos económicos confirman y ponen más de relieve esta descomposición de la democracia burguesa y la crisis
profunda del sistema capitalista. 

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