Manguel y Mediapart: la respuesta de Horacio González

El ex director de la Biblioteca Nacional de Argentina responde al artículo de Mediapart firmado por el periodista Philippe Riès en defensa de Alberto Manguel. Para demostrar que se trata de un verdadero « Teatro de operaciones de la impostura », Horacio González adjunta en su texto su intercambio de emails con Philippe Riès.

Teatro de Operaciones

Horacio González

“Son falsos uno o dos nombres propios”

Borges, Emma Zunz


Un extraño artículo que desmerece a la Biblioteca Nacional, a su personal y paradójicamente, al propio director Alberto Manguel, ha sido publicado por la revista digital francesa Mediápart, escrito por el periodista Pilliphe Ries. Todo este escrito es un verdadero teatro de operaciones de la impostura. Con el señor Ries tuve un intercambio que adjunto por vía separada, por considerar  que ilustra bastante bien este debate.  Publicado su artículo, el asombro que me provoca creo que exige unas líneas adicionales, sine ira et studio. Ciertamente, no es un artículo sobre Manguel pues aparenta embanderarse en su defensa, pero en el opaco trasfondo de sus afirmaciones, sin querer es a Manguel a quien indirectamente infama, con inveraces elucubraciones y más indirectamente aun, arrojando un irresponsable desprecio sobre los trabajadores culturales argentinos. Desde luego, debemos aclarar que el ataque que comentamos no se realiza literalmente en contra de Manguel, sino contra el Director anterior (responsable de estas líneas), pero con tal bajeza y espíritu de grosería, que termina afectando a innumerables personas incluyendo a las que quiere proteger. Ries escribió lo que le fue encomendado que escriba, como lo demuestran los correos electrónicos que intercambiamos, y que pido que se lean atentamente como prueba de una grave defección periodística, nada desacostumbrada en el estado actual de los estilos comunicacionales mundiales. Lo inadmisible de este tipo de artículo, es que utiliza los peores recursos del periodismo de difamación, lo que no solo hace indigno al que lo escribió, sino que resulta chocante para sus lectores. En primer lugar, las imágenes que se presentan, aluden a un contraste entre el “mundo de la ilustración” (fotos de las carátulas de un libro de Manguel)  y “un mundo procaz”, representado por una muchacha “ligera de ropas” (que como diría Borges, nos “despacha con cómoda indignidad hacia ese módica delicia del pornógrafo”).

Es la foto de un “desnudo popular” que fue catárticamente extraída de una de las tantas tapas de ese carácter del diario Crónica. Este es un diario “sensacionalista”, de estilo “amarillista”, de los muchos que existen en el mundo, pero en este caso, su archivo que contiene millones de fotografías referidas a la historia contemporánea argentina,  que se está digitalizando en la BN como fruto de un convenio con dicho diario. El convenio para realizar esa digitalización, cuestionado, al parecer, por Manguel, (si es que es así) sería un grosero error. Las fotografías de Crónica, precisamente por  ser un diario que ejercía su labor bajo el signo de “la vida desnuda” (Agamben, permítasenos irónicamente la cita) documentó como ninguno los años del terror militar, pues lo hacía con “indiferencia biopolítica”, por lo que el reservorio de imágenes de  su archivo es un auxiliar irremplazable para los investigadores de la dictadura militar de los años 70.

Quizás, sabiendo que los organismos de derechos humanos ya estaban trabajando sobre esas imágenes, en la indescifrable marcha que turbiamente sigue el artículo publicado en Mediapart, ¿se podría presuponer que se quiera coincidir con el gobierno que ha designado a Manguel Director de la BN? Este gobierno está realizando un gran borramiento histórico, una anulación historiográfica, un blanqueo de los pliegues contradictorios de la historia argentina, una tachadura de la memoria en tanto acontecimiento. El señor Manguel actúa de un modo curioso: compartimos con él sus preocupaciones sobre la cultura consumista (el “consumo cultural” que substituye la pregunta genuina sobre la sorpresa originaria que provoca la existencia, aunque él lo dice de otra forma), pero cuando tiene que definir una Biblioteca apela a los criterios más solemnes y superficiales, combatiendo imaginariamente a un enemigo inventado, que proviene de su falta de convivencia e incluso de su desconocimiento de la cultura argentina contemporánea y sus complejidades. Así, acepta que la militante propaganda oficial que se ha organizado a su alrededor y el esfuerzo para configurarle sus propios cuadros intelectuales, moldee artículos como el que se publicado en Francia, donde nos acusa de haber rechazado el software Aleph, cuyo nombre evoca a Borges, lo que hace que el articulista se sienta llamado a recordar que es el nombre  de la empresa israelí que lo fabrica.

 ¡Pues está muy mal informado, y recurre a innobles recursos que ni siquiera se admitirían en el estridente diario Crónica que tanto le disgusta! Quiere de este modo, que no osaríamos calificar con adjetivos que oscurezcan este escrito, sugerir un sesgo de antisemitismo en nuestras decisiones. Manguel y sus nuevos adjuntos culturales saben bien de qué se trata. Escritos de esta índole no lo favorecen a él ni a sus nuevos comensales e informantes. Ese software está implantado en la Biblioteca luego de un inventario, que con otro sistema informático, ha registrado todo su acervo (no cabe entonces la observación alarmista de que no hay catalogación completa, aunque no  tenga el mismo rigor catalográfico de la BNfr, que sin duda envidiamos) pero para nosotros tiene el inconveniente futuro de que es un software “propietario”, opción que aceptamos solo por no estar suficientemente desarrollados en el país los softwares libres, que hubiéramos preferido y a los que tarde o temprano las Biblioteca deberá aceptar. Pero importa menos esta cuestión técnica que el barbarismo periodístico que se ha cometido por parte del señor Ries.

Barbarismo es dejar flotando en el aire acusaciones que sabe falsas y que insinúa lanzando sospechas turbias, de un modo no menos turbio, propio de los “servicios de informaciones” que proliferan en todo el mundo. Solo queremos agregara que fuimos nosotros los que pusimos en la Biblioteca el monumento del célebre autor del Aleph (celebración inspirada en la complejidad de su obra, que posee tanto una metafísica como una anti-metafísica, y eso la hace fundamental, y no en  el devocionismo pseudo intimista de Manguel y sus nuevos cuadros intelectuales). Y fuimos nosotros los que, no sin graves oposiciones de las derechas aúlicas argentinas, (el señor Ries probablemente no se considere bajo ese rubro, pero muy bien ha contribuido a engrosarlo) los que retiramos de una de las salas de lectura el nombre de uno de los antiguos directores antisemitas de la Biblioteca, que la dirigió durante casi dos décadas entre los años 40 y 50 del siglo anterior. Lo hicimos sin jactancia, sin bullicio y con la profunda convicción de encaminar  la Biblioteca hacia su destino cultural más abierto, que no excluía en ella la presencia de todas las manifestaciones culturales y políticas del país.

Nos avergüenza tener que redundar en estas aclaraciones pues no hay nadie que no conozca en el país los hechos a los que nos referimos, menos el apologista de Manguel, tan pobremente informado cono hinchado de prejuicios torpes, que como dijimos, en primer lugar desfavorecen al propio Manguel, al que seguramente no le han informado muy bien de estas cuestiones, y suelta opiniones rimbombantes sobre las bibliotecas (“no son canchas de fútbol”) que no se sabe a quienes la dirige. Deberían explicarle mejor cuál fue nuestra tarea en la recreación de la relación de la Biblioteca con una sociedad compleja, con exigencias críticas e intelectuales inéditas, que él prefirió reemplazar por pequeñas astucias de preservación de huecas reputaciones. Solo que mientras hubo numerosos despidos de empleados, esperó pacientemente varios meses para asumir la Dirección de la Biblioteca, como un tímido condottieri que aguarda en su cartuja que se despeje el campo de batalla mientras se entretiene hojeando distraídamente la Divina Comedia. Ciertamente, de los tantos despidos, hubo muchas reincorporaciones (luego del Inferno puede venir el Paradiso) lo que demuestra que no había excesos de personal, como sin mayor precaución, opina una dulce dama colombiana, pero ahora la figura del “reincorporado” surge como resultado de un acto vejatorio, vuelve vulnerada y temerosa a su puesto, ha sido atravesada por el abismo y perdonada por los grandes señores de la administración general de la supervivencia. Se llaman “Ceo’s”. Gobiernan con altos salarios la Biblioteca, entre el miedo y la botarate abjuración del pasado inmediato

Todo lo han tratado así, con tácticas negacionistas acompañadas por el pobre consuelo que les proporcionan sus informantes sobre lo que en nosotros era una política cultural explícita y de resonancias plurales bien declaradas y establecidas. Avasallando, deshonrando y lanzado injurias fáciles, que solo desmentimos ahora en homenaje a las tantas personas de  real autoridad intelectual que en todo el mundo (intelectuales europeos, argentinos y latinoamericanos) han creído en nosotros, y reflexionan sin redundancia sobre las bibliotecas. Nuestros amigos de todo el mundo son los que piensan que una Biblioteca nunca es igual a sí misma y siempre supera su magra identidad parmenídica. Sobre todo en Francia, donde nombres de relevancia, que son los de nuestros compañeros e inspirados filósofos, nos asistieron con sus preocupaciones (que sin duda son una pequeña parte en relación a las que hoy afligen al mundo) pero a los que les debemos estos rápidos esclarecimientos, pues es de un sector de la prensa digital francesa (y por un lamentable equívoco, de una publicación definida, al parecer, por los mismos sesgos progresistas que nosotros también predicamos) de dónde sale este panfleto que muestra como mínimo la grave irresponsabilidad de un periodista.

El daño que hace no es reparable, porque  quizás ningún daño lo sea, pero estas páginas que ahora escribimos quedan como testimonio para los resistentes de todo el mundo; esos que resisten a la calumnia y también a las necedades en un mundo cultural donde aún en las profesiones culturales más destacadas no se ausentan del todo las nuevas máscaras del fetichismo de la mercancía. Son tan gratuitas como peligrosas para el aire sutil de las democracias, que se resienten con los oscuros artilugios de la siembra sistemática de sospechas. Una democracia nunca es tautológica. Es siempre más que ella misma, pero en ésa sobre-extensión de sí, “no sabe lo que puede su cuerpo”. Por eso debe ser siempre una línea tendida hacia un futuro utópico más deseable que este agrio presente. Manguel, con toda su erudición (toda erudición siempre es acumulativa) decide por las tautologías cuando dice que “una biblioteca es una biblioteca”. ¿A = A? No, es claro que nada se origina y vive tan solo de su réplica mimética. Una Biblioteca, tal como el verdadero Borges lo vislumbró, es A= el infinito. No es este el Borges de Manguel, al que evoca en tanto conocimiento superficialmente idólatra. El idólatra cree que alguna cosa es siempre es ella misma, antes que ella misma más su doble, llena de noches y enigmas. Eso le falta a Manguel, pero pensamos que nada de eso le impide dirigir una Biblioteca. Lo que realmente debe preocuparlo son las penumbras embusteras que introduce en su nombre un periodista menguado y escaso. Y aunque quizás parezca que esto que decimos se encamina a cuidar nuestro propio nombre, en verdad es sobre el nombre de Manguel que nos sentimos ahora preocupados.

 

Intercambio de emails, ordenados cronológicamente, entre Philippe Riès y Horacio González: 

El 07/06/2016 a las 11:57 a.m., Philippe Ries escribió:

Cher Monsieur Gonzalez,
Journaliste au journal en ligne français Médiapart (https://www.mediapart.fr/), je conduis actuellement une enquête sur l'affaire de la Bibliothèque Nationale Argentine, qui a pris une dimension internationale avec la pétition signée par plusieurs centaines de personnalités du monde de la culture dénonçant une menace de "démantèlement", publiée dans sa version française par le quotidien Le Monde.
Les données, documents et témoignages dont je dispose posent, au contraire de ce texte, de sérieuses questions sur la gestion de cette grande institution pendant les dix années de votre mandat.
Comme il est de règle, je souhaiterais vous interroger avant de publier cette enquête.
Je lis et comprend le castillan mais ne le parle pas, malheureusement. Français ou anglais, je vous laisse le choix de la langue. Je peux soit vous appeler, au numéro de téléphone que vous voudrez bien me communiquer. Ou encore vous envoyer les questions par écrit.
Avec l'expression de ma considération distinguée
Philippe Riès

 

Le 7 juin 2016 à 18:27, Horacio González <horagonzalez@ciudad.com.ar> escribió:

Estimado Philippe

Es lógico que tenga versiones contrapuestas, pues la cuestión de la Biblioteca Nacional es compleja, y hay tantas versiones y pruebas en juego, pues responden al gran debate por el que atraviesa el país. Con todo, la cuestión de la BN tiene una especificidad que origina una cuestión que merece un tratamiento especial. No tengo inconveniente en responder a sus preguntas. Mi teléfono celular es 154000000, puede llamarme preferentemente de mañana, aunque si tiene cuestiones que me envíe por escrito, me parecería mejor. Afectuosamente. Horacio González

 

El 08/06/2016 a las 12:00 p.m., Philippe Ries escribió:

Cher Monsieur Gonzalez, 

Voici les points sur lesquels je souhaite des éclaircissements. 

- les personnes qui critiquent votre action à la tête de la BN estiment que les 270 licenciements récents (dont la moitié annulés ensuite) sont en fait le résultat de la politique de gonflement des effectifs que vous avez conduite depuis 2005: de 300 personnes à votre arrivée à 1048 à votre départ. 

- ils dénoncent non seulement la quantité des recrutements mais leur qualité: embauches "politiques", "syndicales" et même "familiales" (népotisme) et recrutement de personnes qui n'ont jamais effectué de travail effectif, ni même de présence au travail 

- ils affirment qu'une grande partie de ces recrutements s'est faite avec votre seule signature, sans respect pour les procédures en vigueur en Argentine pour pourvoir aux emplois publics

- ils estiment que les dernières embauches de votre mandat (142 personnes) reproduisaient ce qui s'est passé, sur injonction de l'ancienne présidente de la République, dans d'autres entités publiques (institutions d'Etat et entreprises publiques), pour y placer des gens de confiance ou plus simplement de rendre plus difficile l'action du nouveau pouvoir démocratiquement élu.

- ils comparent les effectifs de la BN à la fin de votre mandat avec ceux d'institutions comparables dans le monde : le double en moyenne

- ils affirment que votre gestion a sacrifié la vocation première de la BN (un instrument de conservation du patrimoine écrit du pays et de travail pour les chercheurs et les étudiants) en une sorte de "maison de la culture", avec des activités tout à fait respectables en elles-mêmes mais qui n'ont pas leur place dans une telle institution

- ils accusent votre gestion de graves manquements aussi bien financiers que technologiques: depuis le paiement des travaux du Musée du Livre avant même la réception légale des installations jusqu'au refus d'installer un logiciel de catalogage réputé le meilleur au monde (et au demeurant baptisé Aleph en hommage à Borges) en raison de son origine (une entreprise privée israélienne). 

A ces questions qui portent sur votre gestion, j'ajouterais personnellement les questions suivantes: 
- la défense légitime de votre action justifiait-elle de mettre en cause, publiquement et internationalement (votre lettre au comité de l'Abinia)  la personnalité du successeur désigné par le nouveau gouvernement  ?

- même en faisant abstraction de la tradition de "spoil system" pratiqué en Argentine, à tort ou à raison, trouvez-vous illégitime votre remplacement à la tête de la BN après plus de dix années de pouvoir ? 

- aviez-vous un ou une candidate à qui vous auriez souhaité transmettre cette responsabilité ?

- dans votre allocution de départ devant une partie du personnel de la BN, vous affirmez avoir été souvent critique de certaines actions du gouvernement de Christina Kirchner. Que pensez-vous personnellement de son attitude au moment de la passation de pouvoir à son successeur démocratiquement élu ? 

Enfin et d'une manière plus générale ne pensez-vous pas que des institutions nationales comme la BN (mais aussi la Banque centrale ou l'Institut national de la statistique) devraient échapper aux rivalités et instrumentations politiques (même dans un pays aussi polarisé que l'Argentine), au nom de l'intérêt général du pays et de ces institutions elles-mêmes ?

Dans l'attente de vous lire et avec mes remerciements
Philippe Riès 

 

El 08/06/2016 a las 07:39 p.m., Horacio González escribió:

Estimado Monsieur Philippe, he leído su cuestionario y tendré el placer de responderlo mañana o pasado mañana, de modo que el fin de semana esté en sus manos. Desde ya le anticipo que las preguntas que usted formula son el más exquisito resumen de las posiciones oficiales del actual gobierno argentino, pero veo que también de otras instancias oscuras cuyo origen ignoro y lamento escuchar, ahora por primera vez, de un periodista de Francia. Trataré de responderle de la mejor manera posible, incluso ante afirmaciones tan rudimentarias y absurdas en torno a la existencia de un "spoil system" o directamente ofensivas como la supuesta razón del rechazo al sistema Aleph, que a pesar de ser un "software propietario" nunca fue rechazado, antes bien, acogido con satisfacción, a pesar de la discusión en curso en el país sobre la necesidad de diseminar el "software libre". La otra cuestión que insinúa en la pregunta sobre el origen del software es directamente una infamia que descalifica a su fuente, que ignora a este respecto cuales son mis opiniones sobre ese y otros temas. Espero que usted no quede preso de esa misma y (para mí) sorprendente ignorancia. Igualmente considero legítimo preguntarme, dada la gran cantidad de información pública existente sobre este tema (emanada del gobierno actual como de numerosas personas partícipes de este debate) si un periodista, residente o no en este país, debe hacerse eco tan agresivamente de ellas, haciéndose cargo de transmitirlas sin las mínimas prevenciones sobre su inverosimilitud.  En poco días, pues, recibirá mis respuestas a este cuestionario que, sinceramente,  me asombra por la gran cantidad de prejuicios que supone. Afectuosamente, hg

 

Fecha: Sun, 12 Jun 2016 17:14:03 -0300

De: Horacio González <horagonzalez@ciudad.com.ar>

Para: Philippe Ries <philippe.ries@gmail.com>

Philippe, le envío las respuestas:

La cantidad de trabajadores de un Biblioteca Nacional no se pude regir por una estadística internacional. En nuestro caso, la ampliación vertiginosa de nuevas funciones, la adquisición de tecnologías, archivos y construcción de nuevos edificios, tanto como la creación de secciones que editaban libros de decisiva importancia para los lectores, hizo necesario el aumento del personal. Sería ingenuo pretender que allí no influyan los gremios, y que el Estado no actúe como empleador social de primera instancia, en vez de poner requisitos de acceso al trabajo a través de protocolos meritocráticos. El verdadero mérito lo construye cada institución en la práctica diaria del compromiso laboral, dónde se hallan los más sensibles aprendizajes y crecimientos de la conciencia laboral. Por otra parte, funciones esenciales a las tecnologías bilbiotecarias que otras Bibliotecas tercerizan, nosotros la manteníamos dentro de la planta. Es cierto que desde el gobierno no se actuó rápidamente para regularizar toda su planta, pero eso no puede ser luego un pretexto para despedir a trabajadores comprometidos con su trabajo, que en el último tiempo han recibido injustificables humillaciones sobre su condición laboral. Las formas de ingreso al Estado son muy variadas, y las practicamos todas, pues se establecen según el tipo de responsabilidad: para altas responsabilidades hicimos concursos y los contratos transitorios no precisan más que la firma del director de la institución, siempre que se justifica la tarea que se va a cumplir. Nunca nombré a personas "de mi confianza". No tengo ese concepto de la vida laboral. Creo que la confianza se crea en el trato diario, proviene de relaciones mutuas donde se cumplen las expectativas comunes y colectivas. Concebí la Biblioteca como una institución histórico-cultural en condiciones de interrogar y movilizar a la cultura argentina, pasada y contemporánea. Fundamos escuelas internas, editoriales e instancias de discusión sobre la lengua (Mueso de la Lengua). El software es el Aleph y fue contratado luego de un concurso internacional. Pasando por alto su absurda inferencia periodística, y pasado prudentemente por algo la indignación que genera, no le voy a decir nada más que lo referido en mi correo anterior. Usted no desconocerá los debates mundiales en este delicado tema. Estuve satisfecho con el software "enlatado", pero con el tiempo, deberán perfeccionarse los softwares libres sobre los que en este momento trabajan las universidades del país, para que sean adoptados por las Bibliotecas nacionales que pretendan cierto autonomismo técnico-cultural en su gestión. La misión de la Bibliotecas Nacionales es preservar y acrecentar el patrimonio cultural bibliohemerográfico del país. No hay ninguna contraposición con las actividades culturales, como usted podrá comprobarlo con una rápida visita a la página web de la BN de Francia. Monsieur, su modo de formular preguntas está condicionado por fuertes prejuicios o bien se deja llevar exclusivamente por la opinión de los nuevos gobernantes, que no se caracterizan por estar bien informados en cuestiones culturales y que asimilan toda gestión a un modelo de procedimiento economicista. Hablan de pluralismo y lanzan acusaciones inverosímiles apenas parece una disidencia creativa. Desafortunadamente, encuentran oídos ligeros que aceptan sin averiguación alguna las torpes acusaciones de populismo o demagogia. Si usted conociera algo sobre mis ideas, no hubiera condescendido a hacerme algunas de sus preguntas, por cierto, bastante desafortunadas. ¿Cómo piensa que no iba a aceptar a mi sucesor? Eso sí: no me pida que coincida con sus ideas, cercanas al autoritarismo del "gran señor", a pesar de que su obra es portadora de amables curiosidades, ni se asombre por el hecho de que comunique a mis ex colegas de la Bibliotecas Latinoamericanas mis ideas al respecto, que como es evidente, algunos comparten y otros no. Yo no me asombraría tanto por eso, sino por el hecho de que el nuevo director demora 5 ó 6 meses en asumir su cargo, mientras los "racionalizadoras del Estado", especialistas en limpiezas administrativas y en generar servidumbres vejatorias, se dedican a denigrar a los administradores anteriores, con tal sorprendente habilidad que de tanto en tanto encuentran conciencias  inocentemente receptivas.  

Le Club est l'espace de libre expression des abonnés de Mediapart. Ses contenus n'engagent pas la rédaction.