Rigor de mundo
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Vamos a ingresar al suspenso de la vida.
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Vamos a ingresar a las imágenes
cuando el día flota es la oculta marisma de las horas.
Vamos a tocar la desnuda piel del fuego
en medio de la imprevista precipitación de la sorpresa
Vamos a rendir homenaje a la furiosa adolescencia
al minuto inquietante del universo
a la remota gloria de las decisiones
a los inagotables signos de las ávidas palabras.
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Si pudiera más allá de los cálculos
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preguntar por la seducción de los terrores
buscaría el áspero paisaje de los episodios envejecidos
y sin duda
rendiría loas a las novedades de mi tiempo
a las firmes inquietudes del espacio
a la arquitectura soñada del rápido suceso
a la consumación del nombre propio.
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Si pudiera enfrentarme a la diversidad de las mañanas.
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Ni la sombra del polvo de cualquier tiempo pasado.
Ni la oscilante escritura del fulgor de otro tiempo.
Ni el persistente acto de amor en metafísica
rompería la inactiva ternura del absurdo.
Ser intenso en la vida.
Ser intenso con la vida.
Ser intenso para la vida
he ahí el atrevido sueño
de despertar mirando la memoria
ella impone perspectivas a la tristeza
no es sobrevivencia del diálogo vecino
suele repasar sin tener el rigor de un estatuto.
A veces sin abismar la boca
domina el cuento de la aventura y los hallazgos esenciales.
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Vida
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laboriosa maestría de la tierra y de la lluvia
tus capítulos
no son las teorías del encanto
son la insinuación de los pequeños
pero convincentes
cambios de la rutina.
Cuando surgen las tangibles adivinanzas del sociego
ni lo presentido a través del primitivo amor por la experiencia
es la anunciación del gran encuentro
es la tranquila certidumbre
donde mora triunfante el plumaje de los densos.
El acto de dar hipótesis a la semblanza
se convierte en el callado gozo del animal absoluto.
Porque no tiene fin mover la pluma en cada tentativa.
Porque desplegar las notas de las sensibles canciones
es conocer la positiva espuma de los memorables
exijo anular el olvido a la paciencia
exijo extinguir la seducción de un momento
exijo destruir la soledad consoladora
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El sueño es efímero.
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Efímeras son las horas.
Los días son efímeros.
Efímeros son los hombres.
Todo es efímero
menos la realidad que espera
el destello de la esencia
el imprevisible experimento
que no está en el repertorio.
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Hay que acercarse de modo diferente
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destrozando la amenaza
arrancando la batuta al resplandor
que no concibe el tiempo y el silencio
a las armónicas sinfonías de la pregunta.
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Debajo del envejecimiento
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yace la muerte desplegando el naufragio del deseo
aquel lamento sin cuerpo
que se extiende como fierecilla cortesana
en medio de un final de fábula.
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En un país de clemencia involuntaria
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donde la conciencia se preserva en los recuerdos
hay un suburbio de delirantes frustraciones
una hoguera de hombres salvados
de la suelta devoción al homicidio
ese hereje combustible que provoca
la invención del triunfo y la derrota
hasta mantener con tenues huellas
a los ávidos fulgores.
La razón no guarda componendas
los años están aquí
instaurando un tiempo al lado del otro
tanto que la civilización
como rápida magia del ingenio
perdura fresca despertando en dialéctica simetría.
Si los besos son el compromiso del placer y la ternura.
Si el silencio es el retórico ejercicio de los mármoles.
Si la angustia es la realidad de los invencibles.
Los siglos son la verdad
de un mundo que se afirma
porque en ellos no caben las tinieblas
ni la vida de ultratumba
ni la inspiración consumada del espanto
porque el terror es el salvaje suicidio de los fuertes
los años están aquí
verticales
olvidados
perdidos
pero
presentes
llenos de fondo
serenos y latentes
girando alrededor de los caminos
diciendo que no hay perdón para los que se cubren los ojos.
Los años tienen serenidad
pasan con sabiduría
por cada día y hora que se asoma
son los voluntarios compañeros del tiempo
no se asustan por la escases de obras
o cuando alguien dice
« la luz de mi intelecto se ríe de la historia ».
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Hoy la vida duda de mi existencia
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yo también dudo como sobreviviente de la matanza
aunque mi pensamiento se desnuda
son pocos los vocablos limpios que engarzan mis palabras
¿cómo saber si existo en el poema?
Desde el ancho enigma de las distenciones de la mente.
Veo la impecable gravitación del ajedrez
como forcejeo del aislamiento y el caos
y me ilumino ante la maravilla que designa al hombre
el genial contrapunto de las cosas nobles
el prodigioso incubador de las cruzadas de belleza.
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Es demasiado tarde
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no puedo marcharme y escoger la paradoja de mis ojos
mi casa estalla de miedo
la noche de queda pega con fuerza irrefutable
más aún cuando la gran pausa de la madrugada
impregna el aroma de la mortal desolación
de un aire dominado por la mirada cruel de los vigilantes
y sueño que ayer el desierto se cubría
de jardines
y las semillas con voz llenas de jolgorio
eran el comestible marco de la lluvia
y las aves
con su vuelo intacto
saciaban el impuro secreto de lo soñado.
Oh verdad inextinguible
Las nubes se desprenden con el sol
un batir de primavera
toca el soliloquio de las flores
que aparecen por mi ventana
y en medio del declive verde
con furia de catástrofe
desgarran los hilos centellantes del idioma.
Y así
resignado a las rituales pulsaciones
el amor insinúa sus primicias
volviendo el rostro sin otra dirección
que el íntimo vocabulario de la boca.
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La fantasía
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guarda la incógnita del discurso.
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Mi diálogo
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es un fragmento de apariencias.
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Y en el fragor de las tertulias
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un rigor de mundo restaura el instinto de la vida.
Oh rigor de mundo rigor de mundo
oh persistente dogma de la certidumbre
tú que tienes el privilegio de cambiar la obra
enséñanos a interesarnos.
Mundo.
Rigor de vida
a la hora del enigma y la evidencia
tú ganas.
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Rigueur de monde
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Nous allons entrer dans le suspense de la vie.
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Nous allons entrer dans les images
quand le jour flotte c’est le sombre marais des heures.
Nous allons toucher la peau dévêtue du feu
au beau milieu de la précipitation imprévue de la surprise
Nous allons rendre hommage à la furieuse adolescence
à la minute inquiétante de l’univers
à la gloire lointaine des décisions
aux inépuisables signes des avides paroles.
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Si je pouvais par-delà les calculs
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m’enquérir de la séductions dans les terreurs
je chercherais le paysage rugueux des épisodes devenus vieux
et sans doute
je rendrais des louanges aux nouveautés de mon temps
aux fermes inquiétudes de l’espace
à la rêvée architecture du rapide fait
à l’achèvement du nom propre.
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Si je pouvais me confronter aux diversités des matins et des demains.
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Ni l’ombre de la poussière d’un quelconque temps passé.
Ni l’oscillante écriture en l’éblouissance d’un autre temps.
Ni l’acte continu de l’amour en métaphysique
ne briserait la tendresse inactive de l’absurde.
Être intense dans la vie.
Être intense avec la vie.
Être intense pour la vie
je tiens là l’intrépide rêve
de me réveiller en regardant la mémoire
elle elle impose des perspectives à la tristesse
n’est pas survivance du dialogue voisin
le plus souvent elle passe en revue sans avoir la rigueur d’un statut.
Parfois sans faire de la bouche un abîme
règne le conte au sujet de l’aventure et les découvertes essentielles.
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Vie
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laborieuse maîtrise de la terre et de la pluie
tes chapitres
ne sont pas les théories de l’enchantement
c’est l’insinuation des petits
mais convaincants
changements dans la routine.
Quand jaillissent les tangibles devinettes en la sérénité
ni ce qui a été pressenti au travers du primitif amour d’expérience
est l’annonciation de la grande rencontre
est la tranquille certitude
où habite triomphant le plumage des denses.
Le fait de supposer ou de mettre en question la ressemblance
se change en la silencieuse jouissance d’un animal absolu.
Car n’a pas de fin ce mouvoir la plume en chaque tentative.
Car déplier les notes des sensibles chansons
c’est connaître la positive écume des mémorables
j’exige d’annuler l’oubli à la patience
j’exige d’éradiquer la séduction d’un moment
j’exige de détruire la solitude consolatrice
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Le rêve est éphémère.
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Éphémères les heures.
Les jours sont éphémères.
Éphémère est l’humanité.
Tout est éphémère
sauf la réalité qui attend
le scintillement de l’essence
l’imprévisible expérience
qui ne figure pas dans le répertoire.
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Nous avons besoin d’une approche différente
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réduisant en miettes la menace
arrachant la baguette de l’éblouissement
qui ne conçoit pas le temps et le silence
aux harmoniques symphonies de la question.
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Dessous le vieillissement
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gît la mort déployant le naufrage du désir
cette désolation sans corps
qui s’étend comme petite bête à la cour
au milieu d’un final de fable.
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Dans un pays d’involontaire clémence
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où la conscience se conserve dans les souvenirs
il y a une banlieue de délirantes frustrations
un bûcher d’Hommes sauvés
de la dévotion détachée pour l’homicide
cet hérétique combustible qui provoque
l’invention de la victoire et de la défaite
jusqu’à garder en haleine par de faibles empreintes
ces passionnés et avides éclats.
La raison ne s’encombre pas de compromis
les années sont là
inaugurant un temps à côté d’un autre
tellement que la civilisation
telle une magie rapide en ingéniosité
se garde fraîche s’éveillant par symétrie dialectique.
Si les baisers sont l’accord du plaisir et de la tendresse.
Si le silence est l’exercice rhétorique des marbres.
Si l’angoisse est la réalité des invincibles.
Les siècles sont la vérité
d’un monde qui s’affirme
parce qu’en eux ne rentrent pas les ténèbres
ni la vie d’outre-tombe
ni l’inspiration consumée dans la crainte
parce que la terreur est un sauvage suicide des forts
les années sont là
verticales
oubliées
perdues
mais
présentes
pleines de fond
sereines et latentes
vrillant autour des chemins
disant qu’il n’y a pas de pardon pour ceux qui se couvrent les yeux.
Les années ont la sérénité
elles passent avec sagesse
pour chaque jour et heure qui se penche
elles sont les volontaires camarades du temps
elles ne s’effraient pas de la rareté des oeuvres
ou quand quelqu’un dit
« la lumière de mon intellect se rit de l’histoire ».
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Aujourd’hui la vie doute de mon existence
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moi aussi je doute en survivant de la tuerie
même si ma pensée se déshabille
ils sont en petit nombre les vocables propres qui sertissent mes mots
comment savoir si j’existe au sein du poème?
Depuis l’épaisse énigme des dilatations de l’intériorité.
Je vois l’impeccable gravitation de l’échiquier
on dirait le combat de l’isolement et du chaos
et je m’illumine devant la merveille qui dit l’humanité
le génial contrepoint des choses nobles
le prodigieux incubateur des croisades de beauté.
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Il est trop tard
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je ne peux pas m’en aller et choisir la parabole de mes yeux
ma demeure éclate sous la peur
la nuit qui reste frappe avec une force irréfutable
plus encor lorsque la grande pause en la matinée
imprègne l’arôme d’une mortelle désolation
d’un air dominé par le regard cruel des surveillants
et je rêve qu’hier le désert se couvrait
de jardins
et les graines emplies de voix pleines d’allégresse
étaient un cadre comestible au sein de la pluie
et les oiseaux
de leur envol intact
étanchaient la soif de l’impur secret de ce qui a été rêvé.
Ô vérité intarissable
Les nuages se défont avec le soleil
un battement de printemps
joue le soliloque des fleurs
qui apparaissent à ma fenêtre
et au milieu du déclin verdoyant
d’une furie de catastrophe
elles déchirent le fil scintillant de la langue.
Et ainsi
résigné aux pulsations rituelles
l’amour insinue ses prémisses
tournant la tête sans autre direction
que l’intime vocabulaire dans la bouche.
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La fantaisie
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enregistre l’incognita dans le discours.
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Mon dialogue
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est un fragment des apparences.
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Et dans le fracas des tertulias
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une rigueur de monde restaure l’instinct de la vie.
Ô rigueur de monde rigueur de monde
ô dogme persistant de la certitude
toi qui possèdes ce privilège de changer l’oeuvre
montre-nous comment nous voir intéressés.
Monde.
Rigueur de vie
à l’heure de l’énigme et de l’évidence
toi tu gagnes.
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rigor-de-mundo-traduction-1.
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Agrandissement : Illustration 2