La Guayana en América Latina !

A diferencia de América Latina y el Caribe que, a través de las urnas, han creado democráticamente estructuras geopolíticas, económicas, financieras, educativas y culturales, la Guayana Francesa es un corredor militar francés y europeo, cuestionado por las numerosas violaciones internacionales perpetradas contra su pueblo.

Bandera de la Guyana

A diferencia de América Latina y el Caribe que, a través de las urnas, han creado democráticamente estructuras geopolíticas, económicas, financieras, educativas y culturales, la Guayana Francesa es un corredor militar francés y europeo, cuestionado por las numerosas violaciones internacionales perpetradas contra su pueblo. Entre ellas el supuesto referéndum del 10 y 24 de enero de 2010, que no fue tal, ya que fue diseñado por el actual jefe de Estado, Nicolas Sarkozy, y rechazado por el 71% de los votantes registrados (tasa de abstención).  El país es habitado por pueblos indígenas y poblaciones migrantes, similares a las de Brasil, Surinam, Guyana, Venezuela, Bolivia, Perú, Belice... Está ubicado entre la República Federativa de Brasil y la República de Surinam.

Los ríos Oyapock hacia Brasil y Maroni hacia Surinam son los límites naturales de navegación; estas carreteras de agua siguen siendo hoy las más confiables.  Debido a la ausencia estructural de desarrollo, el país parece ser el más empobrecido de la región.  Múltiples recursos: fósiles, pesqueros, de hidrocarburos, mineros (oro, plomo, manganeso, uranio, bauxita, aluminio, caolín, diamantes...), la madera, la biodiversidad, el medio ambiente amazónico, son saqueados por los consorcios multinacionales que gozan, por parte del Estado francés, de derechos de acceso reservados para la explotación, para patentar lo viviente y para la biopiratería.  Las administraciones designadas (Dirección Regional de Industria e Investigación - DRIRE, Dirección Regional de Medio Ambiente - DIREN, Dirección Departamental de Equipamiento - DDE, Oficina Nacional de Bosques, ONF y la Aduana) participan directamente en la expoliación de sus riquezas, sin que haya justa compensación para la nación.


El escritor martiniqués Edouard Glissant en su análisis señaló las distorsiones que existen entre la realidad de un sistema democrático y la apariencia del mismo sistema político.  La llamada democracia en la Guayana Francesa se reduce a una no-legitimidad de su electorado, por la condición estatutaria obsoleta.  El 18 de septiembre de 2009, se remitió una solicitud dirigida al Presidente del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, para registrar la Guayana Francesa en la lista de países por descolonizar.  Esta gestión se reanuda hoy, siendo dirigida a abogados, gremios, académicos, sindicatos, la sociedad civil y las organizaciones sociales con el fin de obtener la más amplia aceptación del pueblo de Guayana.  Vamos a utilizar todos los recursos legales -e incluso las que para la potencia administradora son ilegales-, para que la voz de Guayana se oiga ante la ONU, la OEA, la CARICOM, el ALBA, MERCOSUR, UNASUR, CELAC y el Consejo Mundial de la Paz.  Recordamos que, enfrentada a los extravíos de las Naciones Unidas y la obstinación hegemónica de Francia, la Guayana Francesa, emancipada o no, sigue siendo desposeída de su memoria y su patrimonio.


Dada su posición geográfica, la Guayana Francesa es utilizada como base de avanzada para todas las operaciones internacionales de desestabilización de gobiernos legítimos.  El 29 de febrero 2004, la intervención en Haití.  El 9 de julio 2008, un avión espía Hércules C 130 está inmovilizado en Manaos después de violar el espacio aéreo brasileño en el marco de la Operación "14 de julio", cuya misión era la liberación de Ingrid Betancourt; uso del territorio como zona de expedición armada contra el gobierno de turno de Surinam, desde 1982...  El radar de Troubiran y el Centro Espacial de Guayana (CSG) permiten la observación de todos los países de la región con el fin de controlar revoluciones en América Latina y el Caribe.

 

Con la llegada de Galileo (el satélite militar), Francia cuenta con 40.000 hombres, barbouzes (agentes no oficiales), jubilados en actividad bajo el comando del Estado Mayor de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia destacados en Guayana, en capacidad de intervenir contra independentistas guayaneses, y los pueblos o gobiernos solidarios en lucha contra todas las formas del imperialismo en el continente.  El Presidente de Francia tiene el poder de decisión para utilizar esta arma temible.  La colaboración de gestión neocolonial Francia-EE.UU. (presencia militar estadounidense en Colombia) debilita los movimientos contestatarios en ese país abocados a la búsqueda de la paz.  Por ejemplo, debido a la disputa entre Venezuela y EE.UU., Francia se encarga de las investigaciones en suelo venezolano.

 

Por una meta-nación

 

La relación exclusiva entre Francia y Guayana, debido al colonialismo, significa la exclusión sistemática de Guayana de los asuntos de su continente: en el sector agrícola, el ganado es de origen cebú italiano, y los toros son importados de Francia, con prohibición de importar desde Brasil; el oro extraído es procesado en Francia y de allí regresa a las joyerías guayanesas; los intercambios comerciales y culturales se facilitan con Europa, pero se entraban en los trámites burocráticos y diplomáticos cuando se trata de circular en el continente.  Las autoridades electas por el pueblo guayanés no tienen ningún poder frente a la cooperación interregional; allí también es el Estado francés que decide para sus instituciones, según los intereses franco-europeos.  En cambio, Guayana le sirve a Francia como medio para infiltrarse e influir en las reuniones internacionales que se celebran en la zona: Surinam, miembro de la OEA, de UNASUR, de CARICOM y de la OTCA, reconoce oficialmente a Guayana como un departamento francés, como garantía de buenas relaciones de vecindad metafísica. Los tentáculos de la diplomacia francesa prohíben la emergencia de cualquier instrumento político que pueda materializar la intensidad de la percepción colectiva del destino común del pueblo de Guayana y de su grado óptimo de soberanía.

 

Si bien Surinam suministra bananos a Francia, en cambio los productos de primera necesidad como arroz, azúcar, plátanos, que envía a Guayana Francesa, son destruidos por los servicios de aduanas y fitosanitarios, incluso cuando los minoristas presentan correctamente los documentos administrativos.  Estos actos atroces de vandalismo tienen el efecto de obligar a los guayaneses a consumir azúcar de remolacha, arroz de Camarga (Francia), bananos de Martinica; se limita la posibilidad de comprar útiles escolares a precios más bajos, mientras que los proveedores de servicios los importan de Francia a precios prohibitivos.

 

La relación Guayano-Surinamés choca contra los obstáculos inherentes a la colonización.  Los países occidentales siguen interfiriendo, desde Guayana, en los asuntos surinameses, mientras que la diplomacia surinamesa de la no injerencia en los asuntos de la Guayana parece pragmática.  Afirmamos que este gobierno es víctima de la discriminación racial; In memoriam: la ley de "Promoción de la Unidad y la Reconciliación Nacional" de 1995 bajo la presidencia de Nelson Mandela, que había sido bien acogida por la llamada comunidad internacional.  El proyecto de un puente transfronterizo Guayana-Surinam, aspiración del Presidente de la República de Surinam, beneficioso para la libre circulación de bienes y personas de la Patagonia hasta Belice, queda por ahora suspendido, así como el puente fantasma "Muro de  Berlín", construido sobre el río Oyapock.  Que no haya prisa para comprar pollitos, los servicios ofrecen un subsidio a los agricultores guayaneses para conseguirlos Made in France.  De todos modos, los guayaneses encuentran respuestas: cuarenta mil turistas pasan por el transbordador desde Albina (Surinam) a la ciudad fronteriza guayanesa de Saint Laurent du Maroni.  El costo prohibitivo de una visa francesa en la Plaza de Kwaku (Paramaribo) no es un misterio para los guayaneses.  Francia ha optado por poner freno a los vecinos, es una estafa.  En todo caso, los presidentes de Bolivia, Venezuela, Uruguay, Ecuador y Argentina se niegan sistemáticamente a dar asiento a Francia en las reuniones internacionales cuyo propósito es preservar los intereses comunes de América Latina.


En el transcurso de una década, iniciativas privadas aseguran la participación de sectores guayaneses en el Foro Social Mundial en Belém, o en Porto Alegre, que los movimientos independentistas participen en el Congreso del PT brasileño, o también, que organizaciones no gubernamentales se encuentren al lado del PSOL.  Los juegos deportivos inter-escolares del Escudo Guayanés deben asumir un nuevo marco en el desarrollo de relaciones armoniosas y fraternas.


Volviendo al análisis de las distorsiones de la democracia en nuestro país (esto es, la forma europea de la búsqueda más completa de bienestar y el problema de la apariencia que enmascara su realidad colonial) que hemos mencionado antes con Édouard Glissant, y que aquí retomamos (como se reproducen en nuestro contexto guayanés) con el escritorPatrick Chamoiseau en el "Manifeste pour une Méta-nation" (manifiesto por un meta-nación), párrafo 11: "La soberanía pone fin a todas las formas de colonización, al dotar a una entidad colectiva de una herramienta de política capaz de (...) procesar y elegir las interdependencias que le sean necesarias".


La entidad histórica, cultural e identitaria que es el pueblo guayanés ha alcanzado el objetivo y la exigencia de un proyecto global, un Estado independiente, un pacto definido y una visión del mundo.  Reivindicamos la soberanía de Guayana inscrita como un ecosistema en el ecosistema del mundo.  Esta soberanía que abarca nuestros pueblos unidos es la expresión de nuestra voluntad común, una dinámica legítima de nuestras conciencias con memoria histórica, de nuestra entidad colectiva viviente.

 

- Marie-Claire Newton. Pierre Carpentier y Servais Alphonsine son integrantes del Movimiento de Descolonización y Emancipación Social (MDES), de Guayana; Raymond Charlotte es cofundador de la Organización Guayanesa de Derechos Humanos (OGDH).

 

Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 474, correspondiente a abril 2012 y que trata sobre " La descolonización inconclusa” disponible en http://alainet.org/publica/474.phtml.

 

Publicado en América Latina en Movimiento, No. 474: http://alainet.org/publica/474.phtml





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