Los últimos nunca serán los primeros: El cine de Alejandro Fernández Almendras

El director chileno Alejandro Fernández Almendras es un conocido de Cinélatino, en donde se han presentado anteriormente sus películas "Huacho", "Sentados frente al Fuego" y "Matar a un hombre". En esta 28 Edición, su ultima película "Aquí no ha pasado nada" hace parte de la competición oficial.

Alejandro Fernández Almendras © DR Alejandro Fernández Almendras © DR

 Crítico de cine, fotógrafo y periodista, Fernández es diplomado de comunicación social y de realización en la New School University, New York. Además, es productor, guionista y director. Sus películas han formado parte de la selección oficial de diversos festivales.

El año 2009, Fernández irrumpe en el medio cinematográfico con su primer largometraje Huacho, largamente premiado internacionalmente. En esta película seguimos la vida de cuatro miembros de una familia campesina pobre, a lo largo de un mismo día. La película expone, de manera extremamente fáctica y sin pudor, el cotidiano intimo de cada uno de los personajes. A través de escenas lentas, conmovedoras y precisas, asistimos a la desintegración del mundo rural, claramente en desfase con un mundo “moderno”, y a la fractura violenta entre estos dos universos. De manera contemplativa, el director revela las humillaciones a las que está sometida la población pobre, al interior de una sociedad de libre mercado. Fernández realiza de esta forma un cine de una sutil radicalidad política1.

En 2011 se estrena Sentados frente al fuego, sorprendente película basada en un universo de ficciones humanas complejas. En ella, Fernández trata el tema del duelo y el paso del tiempo. Situándose una vez más en el Chile rural, el director nos cuenta la historia de una pareja que debe afrontar una grave enfermedad de uno de ellos y las dificultades cotidianas que esto implica. Un drama intimista que alude a la precariedad y la pérdida de certezas.

Historias sobre gente común, gente modesta, que lucha contra la adversidad, tenazmente pero sin esperanza. Este podría ser también el postulado de su tercera película Matar a un hombre. Basada en un hecho real, es quizás su película más « tradicional » en el plano de la narración. Ella cuenta la historia de un padre de familia que es acosado y que busca la manera de defenderse por sus propios medios, frente a un sistema judicial corrupto y arbitrario.

En esta 28 edición de Cinélatino, el publico de Toulouse podrá ver su ultimo largometraje “Aquí no ha pasado nada”. Basada también en un hecho real, la película trata sobre la impunidad y el poder.

Aquí no ha pasado nada © Film Factory Aquí no ha pasado nada © Film Factory

Tu ultima película, leí, surge cuando te enteras del fallo del caso del hijo de Larrain…. ¿podría decirse que es una película « rabiosa »?

 Sí, pero no es una película que tire piedras y que toma la postura fácil de escupir rabia contra los poderosos. Creo que es una película que busca que uno se ponga en el lugar de ese poderoso, lo que obviamente es mucho más incómodo -y para mí mucho más interesante- que hacer lo políticamente correcto y colgar al rico en la plaza pública para el solaz de twitter.

¿Por qué hablar de la justicia, o de su ausencia?

Siempre me ha interesado lo social, y en este caso es lo social cruzado por la forma en que se articula a partir de la justicia, de la vida en sociedad, de la idea del otro. Son varios temas que se pueden articular a partir de la justicia, pero no tengo claro bien porqué me llaman tanto la atención. Tal vez sea una etapa que tiene que ver con mi regreso a Chile el 2007 tras haber vivido 10 años en Nueva York y las profundas desigualdades que me encontré y que me siguen chocando muy fuerte.

En el caso especifico de esta película, ¿porque no hacer un documental en vez de una ficción? ¿Porque no hablar de los protagonistas verdaderos?

Creo que todos sabemos lo que pasó en el caso. Fue algo tan flagrante que repetir lo que estaba publicado en los diarios, incluso en los diarios que todo el tiempo defendieron y defienden a Larrain, no me parecía atractivo. Me interesaba más hablar de un mundo del que no se habla mucho, que es el mundo del dinero y del poder, y que para quienes se mueven en ese mundo parece el más normal de todas las situaciones. Nadie de los que viven en ese mundo de privilegios cree que es distinto a cualquier persona de clase baja. No son conscientes del otro ni del lugar que ocupan en la sociedad. Ellos actúan en base a lo que más les conviene, pero jamás pensando en que están controlando el mundo. No lo hacen por maldad o solazándose en su vileza, como nos gusta pensar muchas veces. Por eso hay tantas películas donde hay una cofradía de hombres alrededor de una mesa decidiendo las maldades del mundo. Es una idea muy reconfortante pensar que la maldad es visible y evidente y monstruosa, porque nos hace creer que somos inmunes a ella. Para quienes están en el poder, el poder es un asunto natural. Conozco mucha gente que tiene casas que cuestan millones de dólares y que viajan en helicóptero a la playa, y que sin ninguna vergüenza dicen que son de "clase media". Eso es lo que quería mostrar, y como eso a veces tiene consecuencias que para otros pueden ser terribles, pero que no alcanzan a salpicar a la elite.

Huacho © DR Huacho © DR

A mi modo de ver, en tus películas se tratan temas universales (por decirlo de alguna manera) de temas intrincados que dejan al descubierto a personajes que son básicamente sensibles o frágiles…personajes que tienen algo de conmovedor… ¿que crees de esto?

Puede ser. Mis dos primeras películas eran de personajes sencillos, pobres, enfrentados a momentos cotidianos, al transcurrir mismo de sus vidas. Ya fuese en lo que respecta a su trabajo o a la enfermedad de un ser querido, se movían en su mundo tratando de adaptarse de la mejor manera posible. En Matar a un hombre la adaptación era a una condición extrema y las consecuencias también implicaban un cambio muy grande en el protagonista, quien pasaba de ser víctima a victimario. En “Aquí” hay otro mundo, el mundo de los privilegios y de la protección de clase, y del mismo modo en que la abuelita que vendía quesos en Huacho entendía como funcionaba la economía a pequeña escala y que la traición a sus compañeras era a veces mejor camino que la solidaridad, Vicente entiende que al final es mejor el respeto a los códigos de su clase y la aceptación de una mentira a la supuesta búsqueda de la verdad o la justicia. Mis personajes siempre han sido bastante débiles moralmente, bastante poco consecuentes y rectos. Lo que pasa es que los personajes de Huacho pertenecen a un sector de la sociedad que es el de los oprimidos, y por eso nuestra simpatía es mayor con ellos. Pero no tengo dudas de que puestos en la misma situación que Vicente harían lo mismo.  No sé si eso sea "conmovedor", pero para mí es la naturaleza humana.

¿Los fuertes siempre ganaran?

Creo que la historia nos ha demostrado que así ha sido siempre y no veo motivos para pensar que pueda ser de otra forma.

Por ahí dijiste que « generamos relaciones que no son físicas, son literarias », ¿puedes hablar más de esto? ¿Tus personajes están de alguna manera vinculados a esta idea?

Eso tiene que ver con la gran cantidad de mensajes de texto que hay en la película, y la manera en que estos no tienen relación a veces con personajes que veamos en la película, o con el hecho de que los diálogos que se escriben apuntan a mucho más de lo que los personajes se dicen en persona. Conozco muchas personas que se mandan mensajes terribles y que dicen cosas que no se atreven a decir en persona. El Cyber Bullying tiene que ver con eso. Es muy distinto decirle "muérete gordo de mierda" a alguien en la cara que escribirlo en su muro de Facebook. Y eso pasa también con los amigos, con la familia, con las parejas. Y lo peor es que son mensajes cortos donde el malentendido abunda y la violencia no tarda en aparecer. En ese sentido estamos muy a merced de un lenguaje violento, literario, pero más que literatura, de rayado de baño.

¿Cuando comenzaste a relacionarte con el cine, ¿ te gusto desde siempre?

Desde la universidad siempre me gustó, pero tardé muchos años en empezar a estudiar cine y trabajar. La verdad es que llegué al cine tras muchos años de trabajar en otras cosas, después de 15 años de ser periodista y de haber sido músico y fotógrafo. Más que querer decir algo, lo que necesitaba era hacer cosas, ponerme en situaciones que no son las que vivo día a día, y explorar desde ahí distintas ideas respecto a la sociedad y lo que siento o pienso. 

¿Como ha ido evolucionando tu cine desde Huacho? ¿Qué diferencias ves tú?

Con Huacho quería explorar pequeñas cosas, pequeños eventos, un sólo día, actores no profesionales. Desde ahí he querido siempre ir agregando elementos, probando cosas distintas, nuevos estilos de filmar, nuevas formas de escribir diálogos, etc. Me aburre hacer siempre lo mismo. No tengo la obsesión que tienen muchos directores con ciertas formas. Me gusta cambiar, de género, de ambiente, de forma de filmar.

Tus actores son casi siempre “no profesionales” ¿Por qué?

Es como una filosofía de vida: no buscar ciertas cosas es aceptar lo que los actores tienen para dar.

¿Habría una idea general o conductiva en tus películas?

Creo que me interesa mucho el realismo, la sensación de estar viendo algo que nos transporta a una realidad concreta, ya sea una familia del campo como en Huacho o una casa de clase muy alta como en Aquí no ha pasado nada. Me interesa explorar la realidad, colocar personajes en ciertas situaciones y desde ahí empezar a ver como se desenvuelven que es en el fondo es una proyección de lo que yo mismo haría en una situación como esa.

La verdad es lo que se puede comprobar”…dice uno de tus personajes… ¿y el cine  y sus espejismos?

Creo que hay mucho cine comprobable, es decir, cine que es "judicialmente correcto" para seguir la lógica de la película. Es un cine que nos entrega certezas respecto de donde está lo correcto y lo incorrecto, los buenos y los malos, que zanja las discusiones, que dice lo que debemos pensar y que nos reconforta al sabernos al final en el lado correcto de la batalla, en el bando de los buenos. Yo apunto a hacer un cine que no tenga esa certeza, y por eso siempre mis personajes están medio rotos, medio indecisos, y a veces verlos es experimentar la angustia de no saber porqué hacen lo que hacen y porqué no responden a lo que uno cree que la gente en esas circunstancias hace.

Matar a un hombre © DR Matar a un hombre © DR

En Chile se están haciendo propuestas de un cine diferente, concebido desde el barrio, desde la población (pienso en La Escuela Popular de Cine, que fue presentada el año pasado en Cinélatino). Y también surgen cuestionamientos al criterio de selección de las películas que son presentadas en los festivales extranjeros (pienso en los problemas que hubo hace poco con CinemaChile), ¿como te posicionas tú frente a la idea de un cine “dominante” que estaría monopolizando la producción y las posibilidades del cine chileno?

Yo creo que el cine chileno es tan escaso que no alcanza a generar una corriente "dominante" y una "alternativa". Tal vez si dentro del país existan dos corrientes más marcadas como un cine de intención comercial y otro más de autor, pero las líneas que los separan no son muy marcadas. Lo que sí creo es que a nivel latinoamericano sí se pueden observar ciertos patrones, el mundo que se retrata, las ideas que se venden de América Latina, etc. A mí lo que siempre me ha intrigado es cómo alguien desde Europa define lo que es "realmente" latinoamericano. A mí me han dicho de todo, desde que lo que mostraba en Huacho no era de verdad latinoamericano, hasta que los ricos de Aquí no ha pasado nada no existen. Y me lo dicen personas que con suerte han estado dos semanas en Buenos Aires, pero su autoridad para hablar de nosotros es tremenda.

Y en la misma idea, ¿como piensas tu que se relaciona hoy en día el cine chileno en la realidad del país (social, política, económica)?

Yo creo que hay un vínculo mayor al de hace algunos años, lo que responde creo al momento del país. Pasamos de una complacencia muy grande "somos los tigres de América latina" a darnos cuenta de que el modelo estaba funcionando a partir de un desequilibrio muy grande. "Sí, hay tres o cuatro tigres y el resto somos las presas".

¿Proyectos?

Estoy trabajando en varios proyectos, desde el drama hasta la ciencia ficción hasta la comedia, tanto en inglés como en español. Es tiempo de seguir tratando cosas nuevas.

Alejandro Fernández pareciera dejar al espectador descubrir a donde él quiere llegar. En sus películas no hay una luz al fondo del túnel, puesto que no hay una satisfacción. Pero hay dignidad.

Entrevista y artículo realizados por Paula Oróstica

 

1 Alejandro Fernández Almendras: personas y lugares, Daniel Villalobos Jara, en El Novísimo Cine Chileno, 2011.

 

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