Entrevista con Everardo González, director del documental "La Libertad del diablo"

El documental "La libertad del diablo" del mexicano Everardo González tuvo su estreno en Latinoamérica el 11 de marzo en Guadalajara durante la edición 32 del FICG.

Por Isabel Cárdenas Cortés (periodista especializada en cine, desde Guadalajara)

Everardo González, realizador y cinefotógrafo nacido en San Miguel el Alto (Jalisco, México), es un documentalista ya consagrado en el mundo entero. El 18 de febrero del 2017 ganó el Premio “Amnistía Internacional” en la edición 67 de la Berlinale con su cinta La Libertad del diablo, un “documental psicológico que penetra en la mente de los protagonistas de la violencia, tanto víctimas como victimarios mediante entrevistas que erizan la piel. Somos participes de los miedos de quienes padecen y de quienes provocan la muerte, tanta muerte que sacude las entrañas de la sociedad”.

 Sin embargo, en México, Everardo es ya un reconocido director de documentales, cuenta en su haber con seis largometrajes, todos han participado en festivales de cine del México y el mundo. Su ópera prima La canción del Pulque (2003) fuetodo un éxito en México, ganó en 2003 el Ariel al mejor Largometraje Documental; el premio Mayahuel a la Mejor Fotografía en Guadalajara (FICG) y una mención especial del Jurado en Morelia. Con Los Ladrones viejos. Las leyendas del artegio (2007), ganó una vez más el premio a mejor documental en Guadalajara. En 2014 fundó la distribuidora de cine documental “Artegios” junto con Roberto Garza Angulo y Juan Patricio Riveroll.

Los temas que tocan los documentales de Everardo son muy variados, pero casi todos se centran en personajes muy peculiares como en Los ladrones Viejos; otras veces marginados y en la miseria como en Cuates de Australia (2011), cinta que narra la vida de los habitantes de un poblado ubicado en Coahuila (noreste de México); un grupo de personas cada año tiene que llevar a cabo un odisea en búsqueda del agua que escasea durante la temporada de sequia. En El paso (2014), González nos lleva al El Paso, Texas, ciudad fronteriza que colinda con Ciudad Juárez; los protagonistas son dos periodistas mexicanos que han tenido que autoexiliarse y pedir asilo político en EUA para huir de la violencia, secuestros, y de las amenazas de muerte contra ellos y sus familiares; simplemente por cumplir su labor diaria: el periodismo.

 

Everardo González © Dora Napolitano Everardo González © Dora Napolitano

 

Entrevista a Everardo González en el FICG 32.

 

Isabel Cárdenas Cortés : ¿Qué sentiste cuando te dijeron que te habías ganado el premio “AmnistíaInternacional” en la Berlinale?
Everardo González :
Se siente súper “padre”. A mi me gustó que Amnistía Internacional premiara La libertad del diablo, que me reconociera. Finalmente es una película que habla sobre derechos humanos, entonces tiene mucho sentido que sea Amnistía Internacional quien la reconoció allá; creo que en México creyeron que yo me había ganado el Oso de Oro y ni fue así –agrega riendo el director. Claro que me siento súper contento, cómo no…Todo el equipo.

I. C. C. : ¿Tuviste una sesión de preguntas y respuestas con el público en Berlín? Me imagino que la reacción del público mexicano será muy diferente que la de los europeos…
E. G. : Habrá que ver, yo no creo. Yo lo que pretendo es sembrar esa duda: de si se puede o no ser compasivo, no sabemos a quién le toca serlo o no serlo. Y si a alguien le toca –como te pasó a ti–, pues que bueno; es un poco de lo que se trata este documental, darle voz a los que nunca nadie les había dado.
Yo estoy convencido de que los “sicarios” si hubieran tenido otros referentes, es decir, a ese mismo muchacho que sale en mi película, lo pones en Helsinki y seguramente tendría otra manera de ver la vida, no es que le haya nacido así; o lo pones en Estocolmo, pues quizás lo que el haría sería estudiar. Yo si creo que lo que nos pasa a cada uno de nosotros está muy condicionado socialmente.

I. C. C. : ¿El documental si logró contestarte las preguntas que te habías hecho?
E. G. : La fundamental sí.

I. C. C. : ¿Y cual es esa pregunta?
E. G. : La que yo tenía, que no sé si es la que plantea la película. Yo sí quería saber si ellos (los sicarios) eran conscientes del daño que provocaban, si había un ejercicio consciente de lo que se hacía; y me di cuenta de que no, no lo hay. Para alguien que es contratado para matar: “la vida es un cuerpo que hay que matar, y mañana vendrá el otro, son órdenes que hay que seguir”. Ellos ponen una distancia muy fuerte. De pronto tal vez sienten un poco de remordimiento, aunque como ellos mismos dicen: “Siempre llega el remordimiento”. Pero si hay una distancia muy fría. Una víctima es un “contrato”.

I. C. C. : ¿Pero no los considerarías sociópatas o psicópatas?
E. G. : Eso ya sólo un terapeuta o un psiquiatra sabrá; yo no sé, a veces pienso que sí, pero ellos no lo hacen por gusto. Matar es un trabajo, se volvió una oferta de empleo.

I. C. C. : ¿Y cómo tomaste la decisión de también dar voz a los victimarios?¿Cómo encontraste a tus personajes y lograste que se abrieran contigo?
E. G. : Llegué a ellos a través de muchas fuentes, siempre tiene que haber un trabajo previo de investigación; ese ha sido mi proceso desde Los ladrones viejos. Y luego haciendo el documental de El paso salieron otras fuentes. De alguna manera yo he estado metido en este medio: de la gente de prensa que cubre violencia; y ellos tienen otras fuentes, organizaciones que conocen a otros… Llegué a ellos a través de muchas fuentes.

I. C. C. : ¿Supongo que habrás visto a varios y entre ellos escogiste a tus personajes?
E. G. : Mis fuentes entrevistaron a varios, no tengo la cifra exacta. Yo sí hablé con todos y el montaje fue el que determinó quién quedaba y quien no. Pretendemos hacer un libro con los testimonios que quedaron fuera de la película; mas bien queremos recuperar todos los testimonios, porque el valor que tienen sus voces es muy importante, vale la pena mantenerlos, y lograr que la gente lo lea.

I. C. C. : Yo siento que hasta ahora nadie les había preguntado, que les diste voz a los que nunca les habían preguntado, tanto a víctimas como victimarios.
E. G. : Bueno las víctimas tienen mucho más activismo. Pero la máscara que utilizo en mi película, lo que hace es quitar ese complejo social de no decir lo que uno realmente diría. Cada uno de los protagonistas de mi historia puede hablar con libertad. Por eso decidí utilizar la máscara, no por el anonimato; no es sólo para proteger la identidad, es para permitir libertad.

I. C. C. : Ahora que mencionas la máscara ¿Por qué escogiste esta máscara de los quemados?
E. G. : Porque está muy ligada al dolor, porque yo le he estado dando vueltas sobre qué es lo que nos provoca empatía al oír un testimonio de esta naturaleza siendo espectador:  ¿Si es sólo el testimonio o el rostro? Y lo que quería probar es cómo nos conectaba a través de la mirada. Una de las preocupaciones que yo tenía, cuando decidí enmascarar a mis personajes, era sostener la capacidad empática en el público. Por eso se hizo un juego de espejos en donde la mirada es franca, ellos me ven en un espejo a 45 grados, y se ven a ellos mismos en el espejo; pero esa mirada va directo al lente de la cámara. Yo estaba en frente, pero detrás de una cortina, ellos ven un reflejo; ese ángulo hace que los personajes te miren a ti a los ojos, a espectador.  Lo que quería era eliminar todo el gesto del rostro.

I. C. C. : Pero al final se da con todo y la máscara…
E. G. : Si se da al final, todos tienen una expresión propia y el material de la máscara permite que se modifique también. El material es elástico; se mueve y se humedece, se transforma.

I. C. C. : Cuando ves las primeras tomas no sabes exactamente lo que vas a ver, pues estamos acostumbrados a que “los malos” son los que llevan las máscaras.
E. G. : Ese fue el juego, esta máscara los integra a todos, los pone en el mismo nivel. El discurso es un poco eso: que todos vamos por el mundo con una máscara. Quisiéramos hacer una proyección con máscaras, llenar una sala completa de público con máscaras.

"La libertad del diablo" de Everardo González © DR "La libertad del diablo" de Everardo González © DR

I. C. C. : Sobre esta frase que alguna vez te dijo un “zeta”: –A mi me tocó nacer en un mundo desigual, del lado equivocado– ¿nos puedes hablar sobre esto?
E. G. : Claro lo que está muy equivocado es el sistema económico, está totalmente deshumanizado: tiene más valor una corporación que es un ente que nadie sabe bien qué es, ni quienes son los seres humanos que trabajan en las compañías. Eso es lo que ha provocado muchas cosas; la ley de oferta y la demanda, ha puesto los precios que a ha puesto a las drogas, básicamente por una sociedad de consumo; esa sociedad de consumo genera muchos sueños e ilusiones sociales, que a veces son inalcanzables; gente como este “zeta”, que nace en le lado equivocado, se refiere a que, nació del lado débil de la sociedad, del lado que sabe que no tendrá oportunidades de desarrollo; a lo que este otro jovencito sicario obtiene: –Un Audi A4–. Ese Audi A 4, es lo que ese “zeta dice: –Yo también lo  quiero–. Y esa persecución que genera el poder, que además regala impunidad y muchas otras cosas, eso es lo que genera esas sociedades violentas.

I. C. C. : ¿Y al final quien ostenta el poder?
E. G. : Las corporaciones, los que quieran, los gobiernos.

I. C. C. : ¿Y al final lo que dices es que la violencia está por todos lados no solo en el Norte de México, esto está por todos lados. Estamos en “No man land”?
E. G. : Efectivamente. Ciudad Juárez está estigmatizado, si hay una tensión muy fuerte allá. Eso es exactamente México hoy: –Tierra de nadie.

I. C. C. : ¿Y tu cómo te quedas después de hacer este documental, no te sientes muy desgastado emocionalmente?
E. G. : Pues la verdad sí, pero hoy en especial estoy bastante contento por estar aquí en Guadalajara. Pero claro que te quedas muy desgastado después de hacer una película así, lo que vas perdiendo es como el gusto por las cosas muy cotidiana, pues mirar esto de frente es muy duro. Ver la indolencia alrededor, hasta de la propia familia por ejemplo, pues hace que haya un choque. Lo que pasa es muy duro que todos queramos “disfrutar las cosas bonitas de la vida cuando en nuestro país están pasando atrocidades, es humano buscar cerrar los ojos y mirar de lado, pero a veces si vale la pena que aceptemos que tenemos un problema muy grande en el país. Lo contradictorio de México es que ofrece las dos posibilidades de vida, todo depende como bien dijo este capitán “zeta”: –De que lado naces y de qué lado te tica nacer–  ¿No es cierto?

I. C. C. : ¿Qué significa para ti que La libertad del diablo esté en la selección oficial de Guadalajara?
E. G. : A mí siempre me ha tratado bien este festival. Para mi Guadalajara es importante, porque las fechas en las que se lleva a cabo (marzo), es como un banderazo de salida, se empieza a ver la película en todos los Festivales, y Morelia se convierte en el cierre del año; a quien viene mucha gente que le gusta lo que yo hago y eso a mi me gusta, por lo menos sé que aquí se va ver.

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