La guerra, la paz y un presidente. …Y este juega a la guerra con mi vida

Son pocos los que se han dado cuenta de la magnitud de la situación, donde una sola persona pone en peligro a millones de seres humanos. Otros dos también presidente y primer Ministro, juegan con la existencia del planeta. Deciden ellos solos agredir, asesinar seres humanos, bombardear otros países, con riesgo de una gran guerra nuclear.


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Mi presidente, se presento como una persona democrática, pero ahora decide solo sin consultar al pueblo. Como podría yo considerar; alguien quien no tiene el mas absoluto respeto por mi vida y la de los otros. Es esta una persona equilibrada?

Ni siquiera los periodistas, que deberían tener la capacidad de analizar una realidad como esta, escenario donde esta en juego la vida, no solamente del ser humano, la humanidad. El principio de elegir un presidente es para el bienestar y la seguridad del país. Para el progreso social y la justicia a trabes de una consulta democrática. Cuando es una decisión de la vida de generaciones del futuro de un país.

Quizás aun no se tiene conciencia de lo que significa la mayoría y la democracia.

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Esto nos obliga a pensar, que siempre tenemos que estudiar para apreciar si las personas nombradas en ministerios y que no han sido elegidas, estas son equilibradas. Sobre todo por la responsabilidad que les acae, que no es lo mismo dirigir un país que una empresa. No se puede olvidar que cada ser humano tiene en su interior; el personalismo, el individualismo, el egocentrismo, los celos y las ansias del poder.

No sabemos lo que puede pensar este mandatario, u otro político de la mayoría. Solamente que cuando descubrimos una parte de su comportamiento, es cuando podemos apreciar la verdadera realidad. Estos pueden estar mas dominados por la impulsión de destrucción, o por la codicia. La celebridad, el placer de la riqueza.

Esta disposición produce sufrimientos en su interior, porque son arrogantes buscando siempre de dominar al mas débil. Son además insaciables e insatisfechos, a la búsqueda de la adulación para sentirse superior a los otros. Ligados a una estado de búsqueda en si mismo, gobernado por sus instintos de moral, viviendo mas en su estado presente. En este estado es mas bien despreciativo en su búsqueda de dominar a todo el mundo. No solamente los periodistas, no han reflexionado, ha este nuevo concepto de política. Producto de una crisis ideológica de los partidos políticos tradicionales. Ocasionando una situación tipo Facebook, donde cada persona tiene grandes cantidades de amigos desconocidos. De esta misma manera se eligio un parlamento a través de Internet. Con desconocidos, que no saben lo que es militar en un partido político, menos lo que es ideología. siguen a su guía o maestro ciegamente sin oponerse ni examinar decisiones. Menos exigir consultas aunque se trate de una terrifiante posibilidad de exterminio de la humanidad, como es el caso del bombardeo en Siria. La pasión del grande o el poderoso, siempre la paga el pequeño, sobre todo eso que se destruye para siempre, sin pensar en el dialogo, como es la guerra. El hijo de un obrero no tiene el mundo que tiene el hijo de un banquero. El primero construye para vivir el segundo no sabe lo que es vivir.

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El síndrome del poder

La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona..

Desgraciado (D): Alguien cuyas acciones tienden a generar auto daño, pero que también crean ventajas para alguien más.

Inteligente (I): Alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas, al igual que ventajas para otros.

Bandido (B): Alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas, al mismo tiempo que ocasionan daños a otros.

Estúpido (E): Alguien cuyas acciones tienen a generar auto daño ocasionando además daño a otros.

La estupidez de cada ser humano es, en sí misma, un problema preocupante. Pero el cuadro cambia cuando se trata de la estupidez de personas que tienen “poder”: es decir posibilidades de control sobre el destino de otras personas.

En teoría, podríamos presumir que si el porcentaje de estúpidos es el mismo, los efectos del poder pueden ser balanceados. Pero cuando el poder se ocupa de un gran número de personas, se pierde todo equilibrio

Las personas sedientas de poder, independientemente de sus efectos sobre la sociedad, se concentran en la lucha por el poder. La mayor parte de las personas se coloca en algún punto intermedio entre los dos extremos, con muchas diversas tonalidades y matices.

Walter B. Pitkin de la Universidad de Columbia, publicado en 1934

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