Estados Unidos efectivamente lanzó un ataque cibernético contra Venezuela

“Es muy realista” pensar que el gobierno de los Estados Unidos efectivamente lanzó un ataque cibernético contra el complejo hidroeléctrico Guri, lo que ocasionó el apagón. “La idea de que un Estado extranjero manipule la red eléctrica para forzar un gobierno de transición es muy real”, dice el columnista de inteligencia artificial y big data.

Cuando en noviembre de 2001, Chávez ejecutó las leyes habilitantes, principalmente la Ley de Pesca y de Tierra que tocaba los intereses a las elites económicas nacionales, y la Ley de Hidrocarburos, que tocaba los intereses de las petroleras estadounidenses, Washington respondió al año siguiente encabezando un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez que fue revertido en 48 horas.

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En diciembre de ese mismo año, sin lograr el objetivo del golpe de Estado, comenzó el sabotaje petrolero utilizando la empresa de tecnología SAIC, que remotamente logró paralizar PDVSA mediante los sistemas que controlaban el surtido de combustible y la paralización eléctrica de los pozos. Estos primeros actos de guerra cibernética, de sabotaje electrónico, se reeditan en 2018. Sus pistas apuntan al mismo responsable: Estados Unidos. Esta vez el objetivo ha sido la central hidroeléctrica del Guri, una acción con implicaciones que van dirigidas a generar conmoción en la población y un estado de confusión y malestar generalizado que pueda ser utilizado para propalar una agresión militar extranjera.

“En 2015 exploré el concepto de “primer ataque cibernético” en el que los gobiernos recurrirían cada vez más a la guerra cibernética por su cuenta o como parte de una guerra híbrida, para debilitar a un adversario, antes de la invasión convencional o para concretar una transición forzosa y negativamente en un gobierno extranjero”, reseña el texto.

Generar caos y anarquía

Leetaru explica que interrumpir los suministros de energía y de agua, interrumpir los patrones de tráfico, frenar o interferir con el acceso a Internet, hacer que los hogares inteligentes se desordenen e incluso desencadenar remotamente los derrumbes en las centrales nucleares fueron temas cada vez más discutidos en la comunidad de seguridad nacional (EE. UU.) en ese momento como legítimos y legales. Se trata de tácticas para socavar un estado extranjero.

“En el caso de Venezuela, la idea de que un gobierno como Estados Unidos interfiera de forma remota en su red eléctrica es en realidad bastante realista. Las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en tierra significativa, lo que las convierte en la operación ideal de influencia denegable”, explica.

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“Los apagones generalizados de energía y conectividad como el que Venezuela experimentó la semana pasada también sobresalen en el moderno libro de jugadas cibernéticas. El poder de corte en la ‘hora punta’, asegurando un impacto máximo en la sociedad civil y un montón de imágenes post-apocalípticas media génicas, encaja perfectamente en el molde de una operación de influencia tradicional“, dice el texto.

“Las antiguas infraestructuras de servicios públicos ofrecen un vehículo perfecto para estas operaciones, ya que la culpa de las fallas de la red generalmente recae en funcionarios del gobierno por no supervisar adecuadamente la infraestructura, incluso cuando es propiedad de empresas privadas. Los ataques cibernéticos contra las empresas de servicios públicos tienen la capacidad de alterar todas las facetas de la vida moderna y generar imágenes mediáticas sin un riesgo indebido para el país iniciador, lo que las convierte en un arma casi perfecta”, detalla.

Al juntar todo esto, Leetaru argumenta que aunque el apagón haya sido o no el resultado simple de problemas de infraestructura eléctrica, “la incapacidad de descartar definitivamente a Estados Unidos u otra intervención extranjera, ya sea deliberada o accidental, demuestra el increíble poder del uso de ciber ataques para atacar a las empresas de servicios públicos”.

“Las interrupciones (eléctricas) pueden hacer que una población se vuelva rápidamente en contra de su gobierno y, al mismo tiempo, hace que sea casi imposible probar definitivamente la intervención extranjera”, indicó Leetaru.

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Por último, el empresario defiende que “independientemente de lo que realmente sucedió la semana pasada en Venezuela, es probable que los ataques de infraestructura cibernética continúen creciendo como un arma de la guerra moderna“.

A principios del año pasado, el cuerpo militar de la Aviación de los Estados Unidos produjo un reporte sobre las posibles consecuencias en el caso de ser víctimas de un ataque electromagnético, lo que da cierto elementos a la luz del sabotaje del complejo Guri.

El estudio y análisis de los “efectos disruptivos” por medio de un ataque de pulso electromagnético (EMP) concluye que puede interrumpir por un largo periodo de tiempo el sistema o red eléctrica de cualquier Estado. Esto se logra debido a la Inter conectividad de los sistemas e infraestructuras computarizadas; el caso Guri aplica.

De igual manera, armas de ese tipo pueden inhabilitar los generadores de respaldo del sistema o red eléctrica nacional, incluyendo los de respaldo insertados en dichas infraestructuras.

Según el informe, luego de un ataque de EMP por parte de Estados Unidos a otro país víctima, en teoría, empezaría una revuelta social en “horas”, la ofensiva tendría consecuencias tecnologócias en numerosos equipos y circuitos de computadoras, fallaría la energía eléctrica durante “largo tiempo”, y serían requeridos al menos 18 meses en sustituir los elementos clave de la red o sistema lastimado. El presidente Nicolás Maduro denunció en cadena nacional que hay indicios de que el Guri y demás sistemas eléctricos venezolanos fueron atacados por armas electromagnéticas, hipótesis irrenunciable a la par del ciberataque emitido.

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Son elementos que están a la luz pública para ahondar en las causas del sabotaje eléctrico al Guri, de Estados Unidos contra Venezuela. Funcionamiento Del Guri y la modalidad de Sabotaje

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Desde hace varios años se han desarrollado ataques al sistema eléctrico, mezclados con las dificultades financieras para garantizar la compra de repuestos y el mantenimiento intensivo. Con incendios provocados y cortes de líneas, el sabotaje eléctrico se ha transformado en una variante de guerra para generar malestar en la población. Estos actos de sabotaje le han permitido conocer los planes de contingencia del gobierno, la capacidad de respuesta y las debilidades del sistema. Años atrás se descubrió a personal militar colombiano haciendo labores de inteligencia del sistema eléctrico, que logró escapar cuando fueron descubiertos.

El sistema eléctrico nacional es estructuralmente de base hidroeléctrica. La represa del Guri y el grupo de represas de Caruachi constituyen el 82% del sistema, adicionalmente la Uribante-Caparo en los Andes, pequeños grupos electrógenos de generación termoeléctrica de baja capacidad, la termoeléctrica de Tacoa en el estado Vargas, la de Planta centro y una pequeña para apoyo de la refinería de El Palito en Carabobo, y otra más en el Zulia, complementan el sistema de generación. Sin embargo, las termoeléctricas no están en capacidad de apoyar el sistema dadas las limitaciones producto de las dificultades económicas provocadas por el bloqueo financiero para realizar los mantenimientos y adecuaciones.

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