Javier Valenzuela
El mundo es una novela policiaca. La actualidad desde un punto de vista «noir». Espionaje, terrorismo y narcotráfico. Crímenes, corrupciones y escándalos. Un blog de infoLibre que comparte Mediapart.
Abonné·e de Mediapart

18 Billets

0 Édition

Billet de blog 7 nov. 2014

¿Justicia igual para todos? No nos hagan reír

A primeras horas de una mañana de abril, Leandro, el conserje de un inmueble del Paseo de Recoletos, encuentra el cadáver de un hombre en el patio de luces, cerca de una estatua de Séneca. En el mármol del suelo se ha formado un charco de sangre.

Javier Valenzuela
El mundo es una novela policiaca. La actualidad desde un punto de vista «noir». Espionaje, terrorismo y narcotráfico. Crímenes, corrupciones y escándalos. Un blog de infoLibre que comparte Mediapart.
Abonné·e de Mediapart

Ce blog est personnel, la rédaction n’est pas à l’origine de ses contenus.

© 

A primeras horas de una mañana de abril, Leandro, el conserje de un inmueble del Paseo de Recoletos, encuentra el cadáver de un hombre en el patio de luces, cerca de una estatua de Séneca. En el mármol del suelo se ha formado un charco de sangre.

El cadáver es identificado sin tardanza: es el de Ildefonso Cortázar, un abogado de postín que lleva los asuntos de Kunghsholm, una multinacional sueca que desembarca en el floreciente mercado inmobiliario español. Cortázar –¿suicidio o asesinato?– ha caído desde la ventana abierta de la sala de juntas de Kungsholm, en el quinto piso.

Estamos en el Madrid de 1991. Gobierna Felipe González, los fastos del Quinto Centenario están a punto de llegar, el dinero corre en abundancia y la Biutiful, los empresarios que cierran negocios multimillonarios en lo que tardan en zamparse unos langostinos, son el modelo de éxito propuesto a la ciudadanía. El Gobierno socialista se jacta de que España es el país del mundo donde se hacen fortunas más rápidamente; basta con saber manejarse en el mundo de los pelotazos, las recalificaciones, las facturas falsas, el fraude fiscal y otras picardías de cuello blanco. Los españoles lo consienten porque las migajas del festín son abundantes y les llegan a muchos de ellos. Pero la ilusión colectiva se marchitará pronto, cuando venga una crisis económica y comiencen a aflorar apestosos casos de corrupción política y empresarial.

Torre Picasso, Madrid © 

Así arranca El enigma Kungsholm, la primera novela del periodista Txetxo Yoldi, que este mes llega a las librerías de la mano de la Editorial Mong. Yoldi la define como un thriller judicial y cuenta que está inspirada en un suceso que él cubrió a comienzos de los años 1990, el caso Reimhold. Sus investigaciones, precisa, nunca fueron publicadas en El País, el diario para el que trabajaba.

En la novela, Paz Guerra, una joven reportera de investigación del imaginario diario La Crónica, intenta descifrar el enigma. No lo tiene fácil: el abogado fallecido estaba en todas las salsas de los negocios madrileños y nadie quiere que éstas sean escrutadas. Cortázar hasta se sentaba en el consejo de administración de un banco junto a Fermín Fernández Román, el consejero delegado de La Crónica.

Los problemas de Paz Guerra empiezan en casa, como puede imaginar cualquiera que haya trabajado en “un diario de referencia”, uno de esos en los banqueros y los empresarios son sagrados y el fuego crítico debe concentrarse en los árabes, los sindicalistas y los chorizos de poca monta. Pero la investigación en la que se empeña la reportera la lleva a un mundo de poderosos: banqueros de rapiña, constructores que sueñan con no dejar un hueco de España sin su ladrillo, su cemento y su hormigón, políticos encantados de codearse con la Biutiful y directivos de periódicos que navegan entre dos aguas, pero que, a la hora de la verdad, saben que el amarre más seguro está en Marbella o Palma de Mallorca.

Txetxo Yoldi. Foto: Moeh Atitar. © 

Así que Paz Guerra va avanzando en sus pesquisas, pero, mira por donde, sus jefes no acaban de verlo; creen que su trabajo no está aún maduro, que le faltan elementos, que habría que darle otra vuelta, que necesita un hervor más… En fin, que no lo van a publicar.

Yoldi es un maestro de la información judicial, en la que ha trabajado durante lustros. A él se debe, entre otras exclusivas, la caída de Carlos Dívar, aquel magistrado santurrón y golferas que presidía el Tribunal Supremo. Los jueces, fiscales, abogados, policías y forenses de su novela son muy creibles, como también lo es el olor a desinfectante y legajos polvorientos de sus juzgados. Y, por supuesto, sus periodistas, desde el reportero Kiko Merino, que acosa a las becarias y se apropia de noticias ajenas, hasta el director, Antonio Angulo Romasanta, pasando por el jefe directo de Paz Guerra, el cuarentón Agustín Cantero. Cantero es un funcionario del periodismo: trabaja en La Crónica desde su primer día y ha ido ascendiendo gracias a que pasa muchas horas en la redacción, no tiene una sola idea nueva y cumple a rajatabla las instrucciones de sus amos. Intenta superar su falta de autoridad profesional con abundancia de gritos y tacos.

© 

La burbuja española no tardaría en inflarse de nuevo. Con la llegada de Aznar a La Moncloa y un nuevo ciclo mundial de vacas gordas, vendrían las privatizaciones de empresas públicas rentables, la conversión de todo el suelo patrio en solar edificable, el capitalismo de amiguetes y la exaltación de esos liberales de mamandurria que hacen fortunas con los impuestos de los trabajadores. De esos polvos vendrían los lodos actuales: la gravedad de la crisis y los nuevos escándalos de corrupción.

Pero las semejanzas no se quedan ahí, convenimos Txetxo y yo en una conversación telefónica. Hoy como ayer, los corruptos suelen terminar inclinando la balanza de la Justicia a su favor. Tienen recursos económicos para sobornar a funcionarios, para pagarse buenos abogados que encuentren el más mínimo defecto de forma en sus sumarios, para retrasarlos hasta el fin de los tiempos, para marear la perdiz en suma. Así logran absoluciones, anulaciones por una coma mal colocada, cierres con impunidad por prescripción y, si es menester, indultos. ¿Justicia igual para todos? No nos hagan reír.

Bienvenue dans le Club de Mediapart

Tout·e abonné·e à Mediapart dispose d’un blog et peut exercer sa liberté d’expression dans le respect de notre charte de participation.

Les textes ne sont ni validés, ni modérés en amont de leur publication.

Voir notre charte

À la Une de Mediapart

Journal — Santé
En laissant courir Omicron, l’Europe parie sur un virus endémique
Un à un, les pays européens lèvent les restrictions comme les mesures de contrôle du virus. Certains, comme le Danemark ou la France, sont pourtant touchés par une contamination massive. Ils font le choix d’une immunisation collective, avec l’espoir de vivre avec un virus circulant tout au long de l’année à basse intensité.  
par Caroline Coq-Chodorge
Journal
Nouveaux vaccins, traitements… : des pistes pour protéger les plus fragiles
Avec des vaccins peu efficaces pour limiter la transmission d’Omicron, le raz-de-marée des infections se poursuit. Si une quatrième dose est écartée, des vaccins plus adaptés et de nouveaux traitements sont attendus pour aider à protéger les plus vulnérables.
par Rozenn Le Saint
Journal — Énergies
Nord Stream 2 : le gazoduc qui ébranle la diplomatie allemande
Entre intérêts économiques et alliances, Nord Stream 2 se retrouve au cœur des contradictions de la politique allemande. Sous pression, la coalition gouvernementale accepte finalement que le gazoduc construit pour écouler le gaz russe vers l’Allemagne par la mer Baltique soit inclus dans les sanctions en cas d’invasion de l’Ukraine.  
par Martine Orange et Thomas Schnee
Journal
Aux jeunes travailleurs, la patrie peu reconnaissante
Dans la droite ligne de 40 ans de politiques d’insertion des jeunes sur le marché de l’emploi, le gouvernement Macron s’est attelé à réduire « le coût du travail » des jeunes à néant. Selon nos invités, Florence Ihaddadene, maîtresse de conférences en sociologie, et Julien Vermignon, membre du Forum français de la jeunesse, cette politique aide davantage les employeurs que les jeunes travailleurs et travailleuses.
par Khedidja Zerouali

La sélection du Club

Billet de blog
La Chimère Populaire
Pourquoi certain·es d'entre nous se sont inscrit·es à la Primaire Populaire et envisagent désormais de ne pas y voter ? Un petit billet en forme de témoignage personnel, mais aussi d'analyse politique sur l'évolution d'un choix électoral - parce que la trajectoire de l'électorat est mouvante, n'en déplaise aux sondages ou aux Cassandre de tous bords.
par Albin Wagener
Billet de blog
La Chimère Populaire (bis)
Un prolongement du billet du chercheur Albin Wagener, sur les erreurs de la Primaire Populaire pour organiser la participation aux élections présidentielles, avec quelques rapides détours sur les formes de participation... Alors que la démocratie repose bien sur des techniques, elle est tout autant une affaire sociale et écologique !
par Côme Marchadier
Billet de blog
L'étrange éthique de la « primaire populaire »
La primaire populaire se pose en solution (unique) pour que la gauche gagne aux présidentielle de 2022. Si plusieurs éléments qui interpellent ont été soulignés, quelques détails posent problème et n'ont pas de place dans les média. Il faut une carte bancaire, un téléphone portable et une adresse e-mail pour participer. La CNIL est invoquée pour justifier l’exigence d'une carte bleue.
par Isola Delle Rose
Billet de blog
Pour en finir avec la Primaire populaire
[Archive] Allons ! Dans deux semaines aura lieu le vote de la Primaire populaire. On en aura fini d'un mauvais feuilleton qui parasite la campagne « à gauche » depuis plus d'un an. Bilan d'un projet mal mené qui pourrait bien tourner.
par Olivier Tonneau