Amazonia he visto: pulsaciones poéticas y enfoques científicos

En el mes de junio del año 1992 los principales dirigentes de Tierra decidieron organizar en Rio de Janeiro la “Cumbre de la ONU sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo” ¡Bellos discursos! Selvas se siguieron quemando, planeta recalentando. El conocimiento científico ganaría en comprensión y en eficiencia, asociándose, combinándose con otras formas de conocimiento: ¡Incluso poético!

“Amazonia he visto: pulsaciones poéticas y enfoques científicos”

 

“Atravessamentos poéticos entre a literatura, à música, o audiovisual e as artes plásticas”

 

Universidade Federal de São Paulo. 2, 3 e 4 de dezembro de 2020

 

José Muchnik

 

 

 

INTRODUCCION

 

El poema en llamas

 

En el mes de junio del año 1992, frente a los grandes riesgos ecológicos que se agudizaban, los principales dirigentes de Tierra decidieron organizar la “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo”, también conocida como “Eco-92”, “Conferencia de Río de Janeiro” “Rio 92”, o “Cúpula de Rio de Janeiro”, entre otras designaciones. Bella la Cumbre, bellos informes, bellos discursos, selvas se siguieron quemando, aguas contaminando, planeta recalentando. Decidieron entonces la realización de diversos estudios científicos para poder explicar los fenómenos observados.

 

“Explicar el agotamiento de suelos que añoraban la prehistoria

Explicar el agotamiento de monos que perdían el sueño

Explicar el agotamiento de árboles que extrañaban sus aves

Explicar el agotamiento de campesinos, que atravesaban el Brasil buscando un pañuelo de tierra para amar.

 

Explicar

 

Si los corazones de palmera latían aún en el fondo de las latas

Si los açais se volvían sirenas las noches de luna llena

Si el Amazonas existía, o era solamente una palabra magnífica. Una palabra de esmeraldas para hacer sueños preciosos.

 

Explicar el círculo infernal

 

El fuego danzaba

convirtiendo la vida

 

La selva en cenizas

Los pastos en vacas

Los suelos en pergamino

.....

Las vacas marchaban

buscando otras  pasturas

 

El fuego danzaba

convirtiendo la vida

 

La selva en cenizas

Los pastos en vacas

Los suelos en pergamino”

 

.....

 

En el año 1994 llegué por primera vez al Amazonas, antropólogo especializado en culturas alimentarias autóctonas integraba una misión científica francesa. Estuvimos en Altamira sobre el río Xingú, recorrimos diversos poblados sobre la ruta Transamazónica, la realidad se sacudía como un potro salvaje, nuestras metodologías muy frágiles para domarla no alcanzaban para alterar la danza del fuego, muchas muertes, mucho humo, negocios lucrativos ¿Qué hacer? ¿A dónde ir? ¿Gritar socorro? Me sentía muy pequeño, muy inútil frente a esa realidad que se imponía como una verdad abrupta, una verdad incandescente que enceguecía al contemplarla. La impotencia del “chercheur” se fue volviendo sólida… Un atardecer, dialogando con el río, prometí a las aguas dejar un testimonio, contar lo que estaba viendo / viviendo. Así surgió, como un grito, “Amazonia he visto” (versión en portugués e inglés: https://escamandro.wordpress.com/2019/11/11/amazonia-eu-vi-de-jose-muchnik/; versión original y en francés: http://ibuk.com.ar/f_muchnik_amazonia.html )

 

1 Poesía no en el texto, sí en la vida

 

Amazonía he visto

(extracto)

 

“He visto

 

la selva palpitando

como un tambor de sangre

 

la selva abierta

como un amor inesperado

 

la selva en grito

como un río enceguecido

 

un río sin cauce

como caballos de piedra

 

huyendo espantados

hacia reinos diferentes

 

He visto

 

frentes humedecidas

por un sudor muy antiguo

 

noches alumbrando

verdes melodías

 

y el espesor de los sueños

en los campos partidos

 

He visto niños jugando

como juegan los niños

 

he visto niños sonriendo

como sonríen los niños

 

he visto niños trabajando

como trabajan los niños

 

jugando que son  grandes

con las vidas en la mano

 

He visto árboles

 

árboles abatidos

como abuelos centenarios

 

árboles en carne viva

como reyes solitarios

 

árboles suplicando

la llegada de otros cielos

 

He visto la tierra

 

la tierra en cenizas

derrotada hasta el horizonte

 

la tierra madre

la tierra novia

la procreadora del canto

y de los huesos

de las voces

y de los peces

 

la tierra avergonzada

sin rostro para las flores”

 

[…]

 

¿Puede este poema acercarse a la verdad? ¿Palpar el dolor? ¿Decir lo indecible? La poesía no está en el texto, está en la vida, en los árboles quemados, la farinha danzando en el horno, en la hermana Dorothy… Tenía 73 años cuando los sicarios la asesinaron en Anapú en el año 2005, algunos no soportaban su defensa de los pobres, sus denuncias sobre las consecuencias medioambientales de la cría intensiva de ganado… Tuve el triste privilegio de pasar por su convento una semana después del crimen, preparamos arroz con cebolla, comimos en silencio… ¿Cómo decir la tristeza?. El poema trata de traducir la poesía de la vida, de plasmarla en un texto, pero es imposible, sólo puede aproximarse. El lenguaje poético trata de acercarse a la verdad, de expresar el temblor de una hoja, el escurrir de una lágrima, las arrugas de una mano, pero el lenguaje poético molesta porque la verdad molesta.

 

2) Poesía y batalla del lenguaje

 

En su comienzo, lenguajes de manos y gestos acompañando voces que devienen palabras cuando los grupos humanos le acuerdan un  sentido común a las mismas. Luego, casi ayer, la escritura, sobre tablas de arcilla, piedras o pergaminos, los hombres trasmitiendo huellas y saberes. Ya comenzado el tercer milenio, en la “era digital”, la informática complejizó aún más los lenguajes y sus formas de transmisión. La batalla por el sentido que se le asignan a palabras y expresiones se presenta en cotidianos espectáculos, las imágenes / logos / emojis… con su fuerza simbólica, se asocian a los lenguajes existentes, confiriendo una nueva dimensión a las formas de comunicación. Las “fake news”, noticias falsas, mejor dicho falseadas, irrumpen, contaminan medios, prensa, redes, blogs… También irrumpe la pos verdad (post truth), se fabrican verdades a pedido. Cuando se vuelve difícil distinguir la verdad de la mentira, significa que “algo” grave, muy grave, está pasando (“La Batalla del lenguaje”, Festival Internacional de Poesía de Medellín, https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Escuela/23/JoseMuchnik01/)

 

Para que los hombres dialoguen, se entiendan y convengan las formas sociales y normas jurídicas que les permitan convivir, necesitan palabras para pronunciar el mundo sin confusiones, necesitan que libertad sea libertad, que justicia sea justicia, que humanidad sea humanidad, palabras para nombrar objetos, seres, sentimientos… El significado atribuido a esas palabas es fundamental, por eso el lenguaje se convierte en un campo de batalla entre diversas concepciones del mundo. Batalla menos visible que otras, pero no menos fundamental para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir, basada en qué tipo de relaciones entre los humanos y con la naturaleza. Batalla que se agudiza en momentos de crisis como el que estamos atravesando. Cientos de ejemplos podríamos dar sobre la manipulación del lenguaje, alcanza con escuchar / leer los discursos de algunos dirigentes, o los informes de algunas instituciones, que nos sirven un lenguaje deshidratado / enfriado, desprovisto de sensibilidad, para describir las trágicas realidades que estamos viviendo, y que a la vez ocultan los orígenes de dichas tragedias.

 

Los comienzos del tercer milenio ofrecen un desafío de envergadura a la  poesía y a los poetas que desean expresar la realidad ya que la función misma del lenguaje se está corrompiendo. "La poesía abre la escala de lo real (espacio, tiempo, espíritu, ser, no ser) y cambia la vida, el lenguaje, la visión o la experiencia del mundo, la posibilidad de cada uno, su disponibilidad creadora." (Roberto Juarroz. "La poesía y la realidad", ed. Lettres Vives, 1987  Francia.)

 

La poesía ya existía, antes de la escritura, en invocaciones asociadas a nacimientos o ritos funerarios, en cantos que acompañaban las cosechas o la forja de los herreros, en el Tam-Tam de tambores que ritmaban danzas o comunicaban noticias esenciales. Liberadora y esclava de las palabras la poesía es, desde su nacimiento, ritmo y sacralidad, memoria y transmisión. Época paradojal estos comienzos del siglo XXI: por un lado hay mayor necesidad de poesía, en el sentido existencial, de expresar con un lenguaje sensible y denso qué hacemos con nuestras vidas en un mundo en rápida transformación, pero por otro lado la poesía y los poetas son relegados a la periferia. Ya no personajes sagrados en el centro de la oralidad, ya no Homeros transcribiendo en epopeyas mitos fundadores, ni siquiera poetas malditos, tampoco revolucionarios. Poesía y poetas diluidos, casi ignorados por los medios de prensa, los debates sociales y hasta los sellos editoriales. El lenguaje poético perturba, pues arranca máscaras, limpia maquillajes y deja los actores al desnudo en el teatro de la vida.

 

Si digo

 

He visto vacas

 

una vaca

dos vacas

tres vacas

.................

autopistas de ganado

desfilando hacia el mercado

 

Mi reino

por una vaca

una vaca

por siete selvas

 

una selva

por media hamburguesa

(algunas gotas de ketchup

en homenaje al tomate

algunos gramos de mostaza

en las entrañas del pan)”

 

Si digo

 

“He visto

 

un abuelo sabio

susurrando a las plantas

canciones de cuna

para que duerman en paz

 

He visto campesinos

 

con sus manos duras

sus palabras suaves

y  la esperanza blanca

 

He visto la mesa de los pobres

 

el arroz silencioso

honorando el momento

 

la farinha repartiendo

su humilde alegría

 

y familias reunidas

protegiendo la tibieza”

 

Si digo

 

“He visto la esperanza

 

una rama brotando

en el recuerdo de las brasas

 

un mono enamorado

con una flor en la boca

 

un viejito muy viejo

descifrando las nubes

 

y un niño luminoso

disipando los humos”

 

Si dido

 

“He visto

 

graciosos açaís

bailando con la luna

 

belicosos babaçús

preparando el combate

 

papagayos proclamando

la república soñada

 

y un castaño erguido

como un rey sin latitudes

declamando poemas

para que vuelvan las aves”

 

Si digo palabras vegetales, animales… palabras que se comen y se muerden… palabras de barro y sangre, palabras sin razones ni argumentos científicos, palabras que brotan de un desgarro… entonces molestan, esas palabras molestan, no sólo a los que queman selvas, también a muchos científicos ambientalistas. Muy bonitos los poemas José, pero vaya a leerlos entre poetas, mejor no mezclar ciencia con poesía, las comisiones de evaluación no le serán favorables. No es un chiste, es mi experiencia. Sería entonces interesante abrir un cuestionamiento sobre la creación poética y su lugar en la sociedad en estos comienzos agitados del tercer milenio, donde parece que cerraron el futuro y estamos avanzando hacia la nada… o hacia un precipicio.

 

3) La integración de formas de conocimiento

 

« La inteligencia parcelada, compartimentada, mecanicista, disyuntiva, reduccionista, quiebra el complejo del mundo en fragmentos disyuntos, fracciona los problemas, separa lo que está relacionado, unidimensionaliza lo multidimensional […] Así, cuanto más los problemas devienen multidimensionales, mayor es la la incapacidad a pensar su multidimensionalidad, cuanto más progresa la crisis, más progresa la incapacidad de pensar la crisis, cuanto más los problemas devienen planetarios más impensables devienen. Incapaz de considerar el contexto y el complejo planetario la inteligencia ciega se vuelve inconciente e irresponsable” Edgard Morin Les sept savoirs nécessaires à l’éducation du futur, UNESCO 1999, traducción J.M)

 

"La poesía es un pensamiento. No a través de fórmulas que ofrece en textos, sino por su reflexión en el momento en que cobra forma. […] No, no hay escapadas del campo poético! Más bien sugerir que todos los pensamientos de una sociedad deberían tener lugar en él. Aún los consejos de la ciencia, aún el debate político. » (Yves Bonnefoy Entrevista, “Le Monde des livres”, 11-11-2010 Paris Francia, traducción J.M)

 

 

Pasada la época de oro del renacimiento se fue acentuando una tendencia fuerte a la fragmentación entre las disciplinas científicas, también entre las disciplinas artísticas. La comprensión de la realidad integra diversas formas de conocimiento, la experiencia poética es también una forma de acceder al conocimiento del mundo. Refiriéndome a mi experiencia en la selva amazónica, a mi asombro y a mi emoción, a mi dificultad de transmitir lo que estaba viendo, me preguntaba “Árboles, ustedes han visto árboles ¿Quiénes son esos árboles? ¿Hermanos? ¿Tejidos leñosos? ¿Palabras de pié? ¿Soportes de fotosíntesis y fuentes de oxígeno?... ¿Y la tierra? ¿Quién es ella? ¿Un corazón que late? ¿Un componente del medio natural que podemos analizar en un laboratorio? ¿La pachamama (madre tierra) que debemos alimentar para que ella nos alimente? ¿Cómo comprender las relaciones del hombre con la naturaleza? ¿Cómo comprender la Amazonía si separamos las explicaciones científicas de las percepciones poéticas del mundo y de los seres que ahí habitan? Parecería que poco a poco un principio de disyunción se ha instalado, que poco a poco eficacidad y belleza toman caminos divergentes, que poco a poco las tecnologías dominan al hombre en vez de estar a su servicio, que poco a poco las disciplinas científicas en vez de abrir ventanas se encierran en sus moradas, que poco a poco los lenguajes vacían la sangre de sus palabras, poco a poco un árbol no es más que un árbol, poco a poco la tierra no es más que tierra… Pero el conocimiento del mundo no es sólo científico. La Amazonía, como sabemos, es algo más que una selva, algo más que un río, algo más que hombres y mujeres que ahí trabajan, algo más que suelos y pasturas, algo más que canto de araras y danza de açais. La Amazonía es, de una cierta manera, un pequeño corazón que late en el corazón del mundo que todos habitamos. Entonces para conocerla, para comprenderla, hay que tratar de unificar, de asociar, de cruzar las miradas, no separarlas, no cultivarlas en campos aislados. El conocimiento científico ganaría en comprensión y en ser comprendido, asociándose, combinándose con otras formas de conocimiento: empírico, ético, filosófico, religioso, artístico… ¡Y también poético! Pues lo que busca la poesía es pronunciar el mundo de otra manera, y ustedes estarán de acuerdo que las maneras de pronunciar el mundo están relacionadas con las maneras que tenemos de explicarlo. (J.M. INRA mensual N°100, enero-marzo 1999).

 

 

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