Sobre la portada de «Charlie Hebdo»

La libertad de prensa y la libertad de expresión a través de las caricaturas no son negociables. Esta libertad nos compromete, periodistas y caricaturistas. No nos concede ninguna licencia para desinformar o calumniar.

Desde la aparición, en la portada del número publicado el pasado 1 de noviembre, de una caricatura de Tariq Ramadan, la redacción de Charlie Hebdo recibe nuevos mensajes de odio y amenazas de muerte. Estas amenazas y estos mensajes de odio dirigidos hacia cualquier periódico son inaceptables. Son insoportables cuando conciernen a un semanario en el que una parte de la redacción fue asesinada a manos de asesinos que pretendían actuar alentados por la venganza contra la aparición de caricaturas de Mohamed. La redacción y todo el equipo de Mediapart afirman su compromiso y apoyo constante y renuevan su solidaridad respecto al equipo de Charlie Hebdo.

La libertad de la prensa y la libertad de expresión a través de caricaturas no son negociables. Es el corazón de nuestra democracia. Todo tiene que tener el derecho a ser dicho, escrito o representado, respetando la dignidad de las personas concernidas. Esta libertad nos compromete, periodistas y caricaturistas. No nos concede la licencia para desinformar o calumniar.

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Detrás de la satírica portada publicada por Charlie Hebdo este miércoles 8 de noviembre, aparece una acusación contra Mediapart y, especialmente, contra el director de la publicación, Edwy Plenel: la acusación de haber encubierto violaciones. Es una caricatura. Charlie Hedbo tiene derecho a publicarla. Pero lo que afirma es falso e infamante. Mediapart ha investigado ampliamente sobre Ramadan y publicado una serie de artículos sobre su persona en abril de 2016. Durante este trabajo de largo recorrido, la redacción nunca tuvo conocimiento de la más mínima acusación de acoso, de agresión sexual, ni de violación. Si este hubiera sido el caso, habríamos llevado a cabo, sin ninguna duda, una investigación sobre el tema.

Nuestras investigaciones no caen del cielo. Siempre comienzan con testimonios o documentos que juzgamos lo suficientemente serios para ser creíbles. El año pasado, no teníamos dichos elementos en nuestra posesión. Es así de simple. Hoy, tratamos editorialmente las acusaciones contra Tariq Ramadan y llevamos a cabo nuestra propia investigación sobre este tema.

Sería dramático para las mujeres y hombres víctimas de violencias sexuales que la liberación de la palabra sobre lo que ellas y ellos soportan se transforme en un simple « caso Ramadan ». Sería ridículo que se convirtiese en un « affaire Mediapart ». La lucha contra las violencias sexistas, machistas y sexuales vale mucho más que los arreglos de cuentas entre periódicos separados por desacuerdos editoriales.

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.

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