Quién tuvo un día esa loca idea de vender la escuela?

El periódico « Le Monde » decidió difundir, entre los días 7 y 10 de septiembre, el documental « Une idée folle », de J. Grumbach en su página web y de forma gratuita, otorgándole además una importante publicidad. Esta película se nos muestra como la obra maestra de comunicación del proyecto a la vez financiero, ideológico y político de Ashoka, una organización muy discreta hasta ahora.

Par Amélie Hart-Hutasse et Christophe Cailleaux, enseignant.e.s

Versión en español traducida por Aurora Caballero (el artículo original se encuentra aquí).

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Una idea loca, una película made in Ashoka

Une idée folle salió a principios del año 2017. Inmediatamente se benefició de una cobertura mediática[1] e institucional impresionante[2], fruto de una campaña de marketing hábilmente ideada. Merece, en sí misma, un profundo análisis crítico que sin duda habrá quien realice[3]. Aquí, nos limitaremos de forma más específica a recordar las motivaciones de la organización que lo ha impulsado y financiado, la asociación[4]Ashoka. Los vínculos entre esta última y J. Grumbach son absolutamente explícitos: la película es un encargo de Ashoka, que lo ha financiado y producido a través de la persona de Thomas Blettery, director de Educación de Ashoka France[5]. En este sentido, Une idée folle debe verse como el escaparate publicitario del discurso y los proyectos de Ashoka.

Pero ¿qué es Ashoka?

Ashoka es, para empezar, un bonito discurso. « Asociación sin ánimo de lucro », reúne por « el mundo entero » a « emprendedores sociales »[6]. Para aquell@s que se pregunten qué es eso de « emprendedor social », Ashoka tiene la respuesta: se trata de « un individuo que pone sus cualidades empresariales al servicio de la resolución de un problema social a gran escala ». El texto es redundante: no se trata de dinero o de los intereses financieros de Ashoka sino únicamente de filantropía y de la felicidad de todos. No obstante, entre sus numerosos campos de intervención, la organización se interesa especialmente por la juventud.

En efecto, Ashoka tiene su propia « visión de la educación ». Lo que desea es « que la experiencia educativa, dentro y fuera de la escuela, permita a cada niño convertirse en un ciudadano autónomo, creativo y responsable, consciente de los desafíos sociales, con confianza en su capacidad para transformar positivamente el mundo en el que vive y capaz de desarrollarse plenamente en un mundo complejo que se transforma cada vez más rápido. » El discurso es impecablemente humanista y difícilmente criticable a menos que uno quiera pasar por triste y retrógrado. La película de J. Grumbach se centra exactamente en este relato: niños sonrientes bajo la suave luz de unas aulas donde da gusto estar, maestr@s benevolentes y tan dedicad@s a su trabajo que no quieren ni vacaciones ni jubilación, padres y madres implicad@s y entusiastas. Como escribe Le Monde en un artículo también publicitario, es « un feel good movie ».

El objetivo es astuto y hace que toda crítica resulte arriesgada. Procuremos, pues, ser claros : no pretendemos ni denunciar frontalmente las pedagogías y experiencias presentadas en la película[7], ni criticar a colegas obviamente sincer@s e implicad@s ni, menos aún, plantear que la educación deba tener lugar en un contexto cerrado y perjudicial.

Un discurso vacío y aun así pretencioso

Seamos, no obstante, sinceros: a menudo el discurso de Ashoka suena vacío. Anglicismos gratuitos (changemakersfellows,…), fórmulas mágicas repetidas como mantras o más bien como eslóganes (« afecto y exigencia », « construir una escuela de la confianza », « construir la escuela del s. XXI »), consideraciones imprecisas (« estamos en un mundo que cambia extremadamente deprisa lleno de desafíos individuales y globales »), afirmaciones concluyentes e infundadas (« la mayoría de los jóvenes que salen hoy día de la escuela van a trabajar en empleos que aún no existen »), absurdas (« consiguiendo que los niños cooperen lucharemos contra el cambio climático »), incluso inquietantes (« la escuela debe adaptarse a la locura del mundo »)[8]. La lista de lo que se parece más a fundamentos comunicativos del lenguaje que a verdadera reflexión es interminable.

Este vacío va acompañado de una gran pretensión de « cambiar el mundo » resolviendo los problemas de la guerra, la contaminación, las enfermedades, la pobreza, construyendo una sociedad más justa y más igualitaria y revolucionando el sistema educativo. En efecto, a pesar de unas cuantas precauciones en la oratoria, el objetivo final de Ashoka, en su web, en redes sociales y en la película Une idée folle, se basa en una pseudo-evidencia : la escuela francesa está en crisis pero algunos individuos y colectivos excepcionales, descubiertos y apoyados por Ashoka, han venido, para hacerla entrar en el s. XXI[9].

Fuertes intereses

No nos equivoquemos, este discurso no es el de grandes idealistas, ingenuos o iluminados. Sirve a poderosos intereses, maquilla la estrategia y los objetivos de Ashoka.

Ashoka, efectivamente, es dinero, mucho dinero: un presupuesto anual de 42 millones de dólares de los cuales 2 millones son sólo para Francia[10]. Hay que decir que los « socios » de Ashoka son, cuando menos, adinerados: American Express, Capgemini, Cartier, EDF, Bettencourt, Mc Kinsey, Rothschild, Veolia, etc.[11] Frente a esta lista, uno puede dudar legítimamente de la voluntad de la asociación de « querer cambiar el mundo » para hacerlo « más justo, menos desigual ».

Este dinero es bastante útil para crear redes: redes de escuelas que reciban así « ayudas », redes de « fellows » con un salario de 2.500 € y que consiguen además una ayuda para desarrollar su « business plan »[12]. Entre ellos se encuentran personas influyentes, creadores de opinión en el ámbito de la educación. Nos referimos en especial a François Taddei, biólogo francés invitado asiduamente a hablar de innovación y pedagogía, con un tono y una seguridad que recuerdan a Jacques Attali cuando habla de economía o de cualquier otro tema que, por supuesto,conozca a la perfección. Podemos citar también a Jérôme Saltet, a quien se presenta en Une idée folle como « especialista en temas de la escuela ». Especialista, efectivamente, puesto que es uno de los tres creadores de Play Bac, sociedad que edita principalmente el juego Incollables Mon quotidien, una revista para niñ@s. Es autor o coautor de varios libros (Apprendre à apprendreCoach CollègeChanger le collège c’est possible !) y actualmente dirige el proyecto de un instituto público “innovador en Yvelines[13].

Ashoka puede también apoyarse en « expertos » internacionales como Ken Robinson[14] y consigue páginas enteras de artículos favorables en periódicos como L’Express o Le Monde. Este último, de hecho, publicó en junio de 2016, con ocasión del evento « Rediseñemos la educación », un informe completo sobre la innovación en la educación, « en colaboración con Ashoka », que actualmente puede verse en la web oficial de la organización[15].

Objetivo: las empresas deben controlar la escuela

Para aclarar las intenciones de Ashoka, hay que recordar que esta asociación fue fundada por un tal Bill Drayton, del que se puede leer una breve hagiografía en la web de L’Express[16]. En ella nos enteramos de que ha trabajado para McKinsey, uno de los gigantes estadounidenses que prosperan en el gran mercado mundial de la educación[17]. Vemos que también ha trabajado para el gobierno Carter. Como dice con énfasis una fellow de Ashoka, es en esta injerencia de lo público y lo privado donde se encuentra el proyecto de Ashoka[18].

Encontramos ahí, en efecto, el centro del pensamiento profundo, de la estrategia y de los objetivos de Ashoka: eliminar las fronteras entre lo privado y lo público. Así, en la película de Judith Grumbach, la cámara y la palabra pasan sin transición de un centro público a una escuela privada – concertada o no. La confusión es tal que permite a la directora de un centro en el que el precio anual supera los 7.000 € lamentarse de que la Educación nacional practique « una exclusión masiva » de los alumnos más desfavorecidos[19] ! Igualmente, la conclusión paliativa del documental pretende que, privadas o públicas, todas las escuelas presentadas en Une idée folle comparten el mismo proyecto de una sociedad más justa e igualitaria. La impostura es monumental pero, evidentemente, el documental no menciona nada de eso. No dice nada puesto que sirve al objetivo de Ashoka: lo privado está llamado a cumplir las funciones de lo público, la educación debe « liberalizarse » al igual que la salud, las telecomunicaciones o incluso la energía.

Ahora comprendemos mejor lo que es un « emprendedor social »: el equivalente a un « plan de salvación del empleo », una farsa. Para Ashoka, los emprendedores salvarán el mundo a condición de que los dejemos actuar, a condición de que todo se convierta en empresas, servicios públicos como ONGs[20], a condición de que todo se convierta en mercancía, especialmente la educación. A este respecto, la película de J. Grumbach nos muestra una peculiaridad preocupante de Ashoka. Desde la etapa de Infantil, los niños son expuestos a la ideología de la organización, los vemos dibujar, los escuchamos repetir los fundamentos de ese idioma propio. El propio termina por afirmar que cada alumno de ser un « actor del cambio », proyectando sobre l@s niñ@s el fantasma del empresariado universal defendido por Ashoka.

Aquí es donde uno no puede sino preocuparse por el apoyo institucional manifiesto y duradero del que se beneficia Ashoka. Como recordábamos más arriba,  Une idée folle fue alabada por las instituciones el pasado mes de marzo en el salón Eduspot[21]. La ministra de Educación, Najat Vallaud-Belkacem, se mostraba entusiasmada con la película e invitaba a todo el mundo a verla, como puede verse en esta página del ministerio[22]. Sin duda, el reciente cambio de gobierno no ha cambiado demasiado este apoyo institucional. Parece, efectivamente, que la visión del actual ministro es perfectamente compatible con la de Ashoka. Así, hace poco declaraba que no hacía falta « oponer las iniciativas públicas y privadas » y que se alegraba de las « convergencias entre sector privado y público », como en el caso de las escuelas reaccionarias de la red Espérance Banlieues[23].

Sin duda, este artículo es demasiado breve, demasiado incompleto y somos conscientes de ello. Ashoka merece una verdadera investigación llevada a cabo por periodistas, pues ese es su trabajo y su competencia, y que sea publicada por una redacción que apoyara este proyecto a la vez necesario y urgente pues esta organización no es más que uno de los actores de un juego inmenso, en el que encontramos las GAFAM[24] y un millón de startups abalanzándose a las puertas de un merado educativo en plena apertura y cuya amplitud y gravedad se subestiman de forma dramática.

La publicación de la primera versión de este artículo, así como de otras reacciones enfrentadas a Ashoka en redes sociales, ha empujado a Luc Cédelle, periodista de « Le Monde » especializado en temas de educación, a publicar "Un petit complément au débat sur Ashoka" el pasado 10 de septiembre. En él, recuerda sobre todo haber jugado un papel importante a la hora de informar al público sobre esta organización al publicar, por ejemplo, el convenio que esta firmó con Dgesco (Dirección general de Educación), « publicación que los detractores de Ashoka y algunos periodistas cómplices se han apresurado a olvidar, tras haberla reclamado con grandes aspavientos, y han optado por seguir dando cuerda a sus siempre populares lecciones de periodismo ». Permítasenos señalar, sin embargo, que se trata simplemente del blog personal de L. Cédelle, que lleva el significativo título « Ça n'engage que moi » (« Esto va solo por mí »). Además, « Le Monde » abrió un debate online muy interesante sobre la película de J. Grumbach, que dio pie a que P. Devin y V. Decker rebatieran a la directora. Por desgracia, las preguntas lanzadas por la periodista versaron únicamente sobre innovación pedagógica sin permitir a los invitados debatir sobre Ashoka.

Mantenemos, pues, nuestras conclusiones: hasta hoy, no ha aparecido en la prensa francesa ningún trabajo o artículo de investigación. Aun así, no vemos en ello señal alguna de que se esté produciendo un gran complot mediático a favor de Ashoka. Se trata, sencillamente, de otro indicio más que señala que las cuestiones educativas no se consideran lo suficientemente importantes ni políticas como para dedicarles los medios periodísticos que sí se emplean para otros temas (seguridad, defensa, economía, etc.)   Il s'agit seulement d'un indice de plus que les questions éducatives ne sont pas considérées comme suffisamment graves et politiques pour y consacrer les moyens journalistiques dévolus à d'autres sujets (sécurité, défense, économie, etc.) Para nosotros esto tampoco resulta tranquilizador. Resumiendo, nunca hemos tenido la intención de dar « lecciones de periodismo »: hemos apelado continuamente a un trabajo de investigación que precisamente nosotros nos sentimos incapaces de realizar porque no somos periodistas.

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[1] Especialmente es el caso de  Le Monde, que ha concatenado en pocos días un artículo promocional, un chat en directo con J. Grumbach y la difusión el fin de semana de la propia película.

[2] A este respecto, recomendamos nuestro propio artículo relativo a Eduspot, durante el cual el ministro publicitó Une idée folle.

[3] A día de hoy, que sepamos, no se ha publicado ningún artículo círitico sobre la película.

[4] La palabra resulta engañosa puesto que no se trata de ninguna ONG humanitaria ni « asociación ley de 1901 ».

[5] https://uneideefolle-lefilm.com/la-naissance-du-film/

[6] https://uneideefolle-lefilm.com/f-a-q/

[7] Ciertas afirmaciones concluyentes, ciertos atajos, merecen sin embargo algunos matices…

[8] Extraídas de la película, esas frases pertenecen respectivamente a F. Taddei et de J. Saltet.

[9] La introducción del artículo de Le Monde  http://abonnes.lemonde.fr/education/article/2017/09/08/une-idee-folle-un-documentaire-resolument-optimiste-sur-l-ecole_5183006_1473685.html va precisamente en este sentido.

[10] https://medium.com/@VidaudEmilie/ashoka-le-r%C3%A9seau-secret-qui-bouscule-le-business-596f3039248f

[11] https://www.ashoka.org/fr/our-partners/

[12] https://medium.com/@VidaudEmilie/ashoka-le-r%C3%A9seau-secret-qui-bouscule-le-business-596f3039248f Un punto en común a todos los « Ashoka fellows » de Francia: son personas que han creado una empresa o una asociación filantrópica con un vínculo más o menos lejano con la escuela (bilingüismo, integración de niñ@s sord@s, ecología, etc.).

[13] http://www.nicematin.com/education/ces-9-innovations-que-ce-nicois-va-experimenter-pour-revolutionner-le-college-84089

https://www.yvelines-infos.fr/futur-college-innovant-de-mantes-jolie-3d/

[14] https://www.ashoka.org/fr/histoire/interview-de-ken-robinson-par-ashoka

[15] https://www.ashoka.org/fr/histoire/innover-dans-l%C3%A9ducation-dossier-le-monde

[16] http://lexpansion.lexpress.fr/actualite-economique/bill-drayton-l-homme-qui-veut-changer-l-entreprise_1003115.html

[17] Puede verse el reportaje de la cadena Arte sobre las actividades de McKinsey en Bélgica http://info.arte.tv/fr/main-basse-sur-lecole. También se puede leer este artículo de The Guardian en el que se subraya el papel de Pearson, principal competidor de McKinsey https://www.theguardian.com/education/2012/jul/16/pearson-multinational-influence-education-poliy

[18] « esta doble cultura privado-público es la principal fortaleza de Ashoka », según estima Marie Trellu-Kane, cofundadora ds Unis-Cités (la asociación pionera del servicio cívico) y "senior fellow". Retrato de Bill Brayton ya citado.

[19] Se trata de Living School en Paris  https://www.livingschool.fr/fr/

[20] A este respecto, ver el reciente tuit de  J. Grumbach : https://twitter.com/JudithGrumbach/status/785530960544731136

[21] https://www.youtube.com/watch?v=xxxCKAxVrq0

[22] http://www.education.gouv.fr/cid113692/les-neuviemes-entretiens-jean-zay-projection-du-film-documentaire-une-idee-folle.html

[23] https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=5uT7z8-UKNo Gracias a Grégory Chambat por la fuente y más aún por sus necesarios artículos sobre el tema https://blogs.mediapart.fr/edition/la-guerre-scolaire-qui-vient/article/080917/esperance-banlieues-graves-soupcons-au-cours-ozanam-de-marseille

[24] Google Apple Facebook Amazon Microsoft. Leer a este respecto https://blogs.mediapart.fr/edition/la-guerre-scolaire-qui-vient/article/050617/comment-google-pris-possession-des-salles-de-classe-nyt-0

 

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