El grupo Bolloré pierde su recurso contra Mediapart

Vincent Bolloré, SA Bolloré y su filial africana SA Bolloré Africa Logistics han perdido su recurso presentado contra Mediapart. Nuestro periódico y la autora del artículo en cuestión, Fanny Pigeaud, han sido absueltos por el Tribunal de Apelación de Versalles, que aprueba la buena fe de nuestra investigación, especialmente por su base fáctica.

Convertido en uno de los principales actores del panorama mediático francés con su adquisición de Canal + y sus ambiciones sobre el grupo Lagardère, Vincent Bolloré no es, sin embargo, un firme defensor de la libertad de prensa. Cuando se trata de sus intereses, especialmente en África, donde el polifacético poder económico de su grupo simboliza la persistencia de la dominación neocolonial francesa, no duda en emprender acciones legales contra los medios de comunicación que se interesan demasiado por él. Reporteros sin Fronteras y grupos de periodistas han denunciado regularmente los « procesos-mordaza », destinados a intimidar y disuadir cualquier investigación independiente sobre sus actividades.

Especialista en África Occidental, nuestra colaboradora Fanny Pigeaud, que conoce bien Camerún, donde el grupo Bolloré está omnipresente, no escapa a su vigilancia. Así, uno de sus artículos para Mediapart, publicado el 13 de abril de 2016, en el que relataba la lucha de dos pequeños empresarios cameruneses para que el grupo Bolloré respetara una sentencia a su favor, fue inmediatamente objeto de una demanda por difamación presentada por el abogado del grupo, Olivier Baratelli.

Denuncia cuyo automatismo ya era evocado en las primeras líneas de esta investigación: « El lector debe estar advertido: este artículo podría llevar a su autor y a Mediapart a los tribunales, dado que el grupo Bolloré tiene la costumbre de demandar a los medios de comunicación que plantean cuestiones potencialmente embarazosas para él. No puede ser peor que lo que están viviendo Célestin Ohandja y Thomas Mabou: desde hace 23 años, estos dos ciudadanos cameruneses y sus familias esperan que Bolloré cumpla una decisión judicial, tras un perjuicio que les ha arruinado por completo ».

En primera instancia, el 8 de enero de 2019, el tribunal de Nanterre falló a favor del grupo Bolloré al condenar a Mediapart y a Fanny Pigeaud. Una sentencia severa que, además del pago de multas, nos obligaba a borrar todos los pasajes cuestionados, bajo pena de una multa coercitiva. Pero, sobre todo, fue una sentencia insólita en materia de derecho de prensa porque, para valorar nuestra investigación « incriminatoria », confundió el registro de la verdad de los hechos, que exige una prueba irrefutable de los escritos difamatorios, y el de la buena fe, que exige el beneficio de una investigación legitima y seria.

Afirmando, para juzgar nuestro artículo de « mala fe », que « como periodista de investigación, Fanny Pigeaud tenía que ser irreprochable en su trabajo de investigación », la jurisdicción de primera instancia estaba socavando la protección de la libertad de prensa construida por la sabia jurisprudencia de la ley fundacional de 1881. Esta ley protege el derecho a proporcionar información sobre un tema de interés general, siempre que se lleve a cabo una investigación seria, se respete el proceso contradictorio y se modere la expresión, aunque el artículo publicado pueda ser objeto de críticas o inexactitudes. Esto es lo que en derecho de prensa se llama « buena fe ».

Basándose precisamente en esto, el Tribunal de Apelación de Versalles, en una sentencia dictada el miércoles 10 de febrero de 2021, desestimó todas las demandas de Vincent Bolloré, de su grupo y de su filial africana. En esta decisión a favor de Mediapart, el Tribunal de Apelación insiste en « el valor esencial de la libertad de expresión » y, sobre todo, subraya « la base fáctica de los documentos presentados » para justificar la investigación de Fanny Pigeaud. Por tanto, su resolución aprueba los argumentos esgrimidos con fuerza por nuestro abogado, Emmanuel Tordjman, del bufete de Seattle.

Durante el juicio en primera instancia, el grupo Bolloré se apresuró a comunicar la decisión del tribunal, lo que dio lugar a numerosos artículos de prensa sobre nuestra condena (por ejemplo, aquí y allí), incluso en la sección África de la BBC en francés o en la página principal de la web del diario Le Monde. En el momento de la publicación de este post, veinticuatro horas después de nuestra absolución, regía un silencio abismal que ocultaba la derrota del grupo Bolloré. A pesar de haber sido debidamente informada de la decisión del Tribunal de Apelación de Versalles, la Agencia France Presse, que se apresuró a dar a conocer la sentencia del tribunal de primera instancia, no ha emitido todavía una nota para dar a conocer la anulación de la misma.

Con la toma de control de los medios de comunicación por parte de la oligarquía económica, donde Vincent Bolloré es una figura notable, este dominio de la información pasa también por su capacidad de sofocar la información que molesta o desagrada. Por si hiciera falta, esta batalla judicial, finalmente ganada con contundencia por Mediapart, ilustra la necesidad vital de una prensa verdaderamente independiente.

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